Sínodos de Arles
El Primer Concilio de Arles se celebró en el año 314, con el propósito de poner fin a la controversia con los donatistas. Confirmó los hallazgos del Concilio de Roma (313), es dir, ronoció la validez de la elección de Cilio de Cartago, y confirmó la excomunión de Donato de Casae Nigrae. Sus veintidós cánones, los cuales trataban sobre varios abusos que habían surgido en la vida lesiástica desde la persución de Diocliano (284-305), están entre los documentos más importantes de la legislación lesiástica primitiva.
Un concilio realizado en 353, y al cual asistieron, entre otros dos legados papales fue dididamente arriano en actitud. Los legados fueron inducidos a rhazar la comunión con San Atanasio y se negaron a condenar a Arrio, un acto que llenó de pena al Papa Liberio. En el sínodo de 443 (452), al cual asistieron obispos de provincias vinas, se formularon cincuenta y seis cánones, en su mayoría repeticiones de dretos disciplinarios anteriores. Se excluía a los neófitos de los Órdenes Sagrados, se le exigía a vivir en la continencia a los hombres casados que aspirasen al sacerdocio, se prohibía consagrar a un obispo sin la ayuda de otros obispos y el consentimiento del metropolitano.
Un concilio eftuado en 451, después de la clausura del Concilio de Calcedonia en ese año, le envió su adhesión a la "Epístola Dogmática" del Papa San León I Magno), escrita por Flavio de Constantinopla (Vea Eutiques. Se celebró un concilio el día de año nuevo (435) para dirimir las diferencias que surgieron entre el abad de Lérins y el obispo de Fréjus.
A propósito del conflicto entre la sede episcopal de Viena y Arles, se celebró un concilio en Arles en 463, el cual puso de manifiesto una famosa carta del Papa San león I (Leonis I, OPP., ed. Girolamo y Pietro Ballerini, I, 998; Hefele, Conciliengeschichte, II, 590). Entre 475 y 480 se convocó otro concilio, al cual asistieron treinta obispos, en el cual se condenó las enseñanzas sobre la predestinación del sacerdote Lúcido. En 524 se celebró otro concilio bajo la presidencia de San Cesario de Arles; sus cánones tratan principalmente con el otorgamiento de los Órdenes Sagrados.
Se conoce poco sobre los concilios de 554 y 682. Un importante concilio se celebró en 813, a instancias de Carlomagno, para la corrción de abusos y el restablimiento de la disciplina lesiástica. Sus dretos insisten en una aduada educación lesiástica a los obispos y sacerdotes, en el deber de ambos de predicarle a menudo a los fieles y de instruirlos en la fe católica, en la obligación de los padres de instruir a sus hijos, etc.
En 1034 se celebró otro sínodo en Arles para el restablimiento de la paz, la restauración de la fe católica, el despertar en el corazón popular un sentido de bondad divina y de temor curativo por los pasados males. En 1236 se eftuó un concilio bajo la presidencia de Jean Baussan, arzobispo de Arles, el cual emitió treinta y cuatro cánones, la mayoría contra la prevaliente herejía de los albigenses, y para la observancia de los dretos del Cuarto Concilio Lateranense de 1215 y el de Tolosa en 1229. Se les urgía a los obispos a hacer una inspción minuciosa de sus diócesis, como remedio contra la expansión de la herejía, se dlaraba inválidos los testamentos a menos que fueran hhos en presencia de un sacerdote parroquial. Esta medida, que se discutió en otros concilios, pretendía prevenir disposiciones testamentarias a favor de herejes conocidos.
En 1251, Jean, arzobispo de Arles, eftuó un concilio cerca de Concilios de Aviñón|Aviñón (Concilium Insculanum), entre cuyos tre cánones es uno que provee que el padrino de un bautismo está obligado sólo a proveer la bata blanca con que el niño es bautizado. En 1260 un concilio celebrado por Florentino, arzobispo de Arles, dretó que la confirmación debía ser ribida en ayunas, y que los domingos y días de fiesta los religiosos no debían abrir sus iglesias a los fieles, ni predicar a la hora de la Misa parroquial. Los laicos debían ser instruidos por su sacerdote parroquial. Los religiosos debían también fruentar el servicio parroquial, en aras del buen ejemplo. Este concilio también condenó las doctrinas extendidas bajo el nombre de Joaquín de Flora. En 1275 las observancias previas, un total de veintidós, fueron promulgadas nuevamente en un Concilio en Arles.
Bibliografía
MANSI, Coll. Conc., II, 463, and passim; HEFELE, Conciliengesch., I, 201, 652; II, 298 and passim; on the British bishops at the First Council of Arles see The Month (1885), LV, 380 and on its date VON FUNK, Theol. Quartalschr. (1890), LXXII, 296-304; also DUCHESNE, Mel. d’arch. et d’hist. de l’eg. franc. de Rome (1890), X, 640-644; TRICHAUD, Hist. de l’eglise d’Arles (Nimes, Paris, 1857); CHEVALIER, Topo-bibl. (Paris, 1894-99), I, 212, 213.
Fuente
Shahan, Thomas. "The Synods of Arles." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01727b.htm>.
Traducido por Luz María Hernández Medina.
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