Santo Sudario
HISTÓRICA SINDÓNICA
La primera vez que se menciona a la Sábana Santa es en los Evangelios. Mateo (27, 59), Marcos (15, 46) y Lucas (23, 53) nos cuentan que José de Arimatea se hizo cargo del Cadáver de Jesús descolgándolo de la cruz y envolviéndolo en una Sábana limpia cuando lo depositó en un sepulcro nuevo excavado en una peña.
Los Evangelios se escribieron en griego, y en esa lengua la palabra "sábana" se dice s??d??, razón por la que a esta reliquia también se la conoce con el nombre de "Síndone". A partir de ahora nos referiremos indistintamente a ella también con este término técnico. La Sindonología es, por tanto, el esfuerzo de múltiples disciplinas científicas para tratar de comprender en su conjunto qué es la Síndone y verificar o no su autenticidad. Por cierto, la palabra "sudario" referida a esta reliquia es del todo impropia, pues traduce como "sábana" el s??da???? griego que es, en realidad, un pañuelo.
La Síndone es lo suficientemente larga como para cubrir un cuerpo humano tanto por delante como por detrás. Una de las objiones que a menudo se plantean es que los hebreos sepultaban los cadáveres de una forma mucho más compleja, no sólo envueltos en una tela, pero se responde fácilmente cuando deducimos por el relato evangélico que al cadáver de Jesús lo ponen en el sepulcro provisionalmente dado que tienen que dejar de trabajar, según la ley judía, antes de que comience el sagrado sábado, es dir, mientras todavía se puede distinguir un hilo blanco de un hilo negro con la luz solar del viernes por la tarde. Esa es la razón por la que las santas mujeres acuden el domingo por la mañana con los aromas para terminar de ungir el cadáver, cosa que no podrán hacer porque el Cuerpo del Maestro ya no está en el interior del sepulcro.
Cuenta el Evangelio que la primera persona a la que se apare Jesús Resucitado es María Magdalena y a ella le encarga que vaya a contárselo a los Apóstoles. Cuando la Magdalena cumple esta misión, Pedro y Juan corren para comprobar por sí mismos la veracidad del relato y, eftivamente, encuentran el sepulcro vacío y el Lienzo sobre la losa, tal y como lo habían dejado el viernes por la tarde. Para un judío una mortaja, así como todo lo que hubiese estado en contacto con un cadáver, era algo impuro: estaba manchada de sangre y dentro de una tumba. No obstante, no es descabellado pensar que los Apóstoles la conservaran porque si Cristo había en verdad resucitado ya no se podía aplicar al Lienzo aquella idea de impureza legal, puesto que el Maestro estaba vivo.
Si bien Eusebio de Cesarea, un historiador cristiano del siglo IV, da a entender que la Síndone fue resguardada por los discípulos en la cercana ciudad de Pella para evitar su destrucción ante el asedio de las legiones romanas de Tito, los evangelios apócrifos nos dan una pista de cuál pudo haber sido su auténtico destino.
Se escribieron diversos relatos sobre Jesús al comienzo de nuestra era, los denominados "apócrifos", y forman parte de la literatura cristiana de los primeros siglos. En uno de estos evangelios apócrifos, el denominado "Doctrina de Tadeo", se cuenta la historia del rey Abgar V de Edesa que, según pare, padía la lepra. Este rey envió una carta a Jesús rogándole que fuese hasta allí para curarle, a lo que Jesús responde que una vez haya consumado Su misión en este mundo enviará a uno de Sus discípulos hasta Edesa en Su nombre. Este relato cuenta, además, que el rey Abgar se curó milagrosamente cuando ribió al discípulo que le llevaba una imagen de Jesús "arquerópita", es dir, "no elaborada por mano humana".
Según el historiador de la Universidad de Oxford Ian Wilson, ese "retrato", entre comillas, no era otro que la Sábana Santa doblada de tal forma que sólo mostraba la cara de la enigmática imagen frontal que se puede apriar claramente en ella. A esto apunta el hecho de que a la tela venerada en Edesa como el verdadero Rostro de Cristo se la conocía, entre otros, con el nombre de "Tetradiplon" (que quiere dir "doblado cuatro ves", en griego). Es curioso observar que en las leyendas más antiguas, la Santa Verónica era prisamente una princesa de Edesa. Y hasta el nombre de la santa proviene del latín "vera icona", o lo que es lo mismo, "verdadera imagen". Wilson prisa que es muy probable que se escribiese el relato apócrifo de la correspondencia entre Abgar y Jesús prisamente para justificar la presencia en Edesa de una tela con la imagen de Cristo. En textos de siglos posteriores a esa tela se la denomina Mandylión (es dir, "sudario", en siríaco)
El Mandylión fue venerado en Edesa en un marco de oro en el punto más importante de la ciudad. No obstante, uno de los hijos de Abgar volvió al paganismo y comenzó una persución contra los cristianos que motivó que la reliquia fuese escondida en un nicho sobre la puerta occidental de la muralla. Allí permanió oculta hasta que en el año 525 una enorme riada la puso al descubierto. El mismo emperador bizantino Justiniano II, enterado del hallazgo, envió dinero para construir una catedral donde poder conservarla que poder conservarla. Los persas intentaron conquistar Edesa en el año 544, pero se asustaron al ver que sus habitantes utilizaban la imagen de Jesús grabada en la tela como escudo prottor.
Más tarde, en el año 944, el entonces emperador bizantino Romano I Lapeno compró el Mandylión a los árabes que dominaban Edesa en ese momento por 12.000 denarios de plata, la liberación de doscientos prisioneros y la promesa formal de que los ejércitos imperiales no volverían a poner los pies en Edesa. El 16 de agosto de ese año, el Mandylión fue trasladado solemnemente a Constantinopla y se produce un hecho muy interesante: el arcediano Gregorio pronuncia un sermón en la catedral de Santa Sofía en el que afirma que le impresiona enormemente contemplar en el Mandylión la herida del costado del Señor. Esto, junto a otros documentos descubiertos en el Monte Athos por Mark Guscin, insvestigador del Centro Español de Sindonología, confirman que, en efto, el Mandylión no era más que la Sábana Santa doblada, y que con el traslado se dieron cuenta de que conservaba una impronta de cuerpo entero y no sólo de la cara.
Robert de Clary, cronista de la IV Cruzada, relata textualmente en 1204 que en el monasterio de Santa María de Blanquerna se guardaba la Sábana "en la que Nuestro Señor fue envuelto, y cada viernes se izaba toda derha, y así que se podía ver bien la figura de Nuestro Señor".
Es en este punto donde la historia de la Síndone se conta con la de la Orden de los Templarios. La Orden fue acusada por la Santa Sede de venerar un extraño rostro de Cristo. En la noche del 6 de octubre de 1307, pocas horas antes del ajusticiamiento de los principales dirigentes templarios, un carro abandonó la fortaleza del Temple en las afueras de París. El hombre que lo conducía se protegía con una simple sábana. Los soldados de Felipe IV el Hermoso registraron la carga de heno, pero no encontraron el fabuloso tesoro que supuestamente querían salvar los templarios. Siete años después, en 1314, Jacques de Molay, gran maestre de la Orden del Temple y Godofredo de Charny, su lugarteniente y comendador de Normandía, eran quemados. En 1349, por orden del Papa Clemente V, otro Godofredo de Charny, señor de la ciudad francesa de Lirey y probablemente familiar del caballero templario ajusticiado, expone la Sábana Santa a la veneración de los fieles que visitan la Colegiata. Margarita de Charny, nieta de Godofredo, retiró la Sábana de allí y la trasladó al castillo de San Hippolyte. Finalmente, se la vendió a los Duques de Saboya el 22 de marzo de 1453 y éstos se la llevaron a Chambéry, donde se encontraba su corte.
En la noche del 3 al 4 de diciembre de 1532 se produjo un incendio en la capilla en la que se guardaba la Síndone. La reliquia se encontraba doblada y metida dentro de una doble caja, de madera en el interior y de plata por fuera. Cuando el fuego alcanzó el relicario, una gota de plata fundida penetró en el interior y cayó sobre la tela quemando el tejido y dañando la Sábana para siempre con diesiséis agujeros. La temperatura generada por el fuego tuvo que haber alcanzado los 920 grados nesarios para que la plata se fundiera. El agua arrojada sobre la urna para enfriarla penetró por las rendijas y mojó parte del tejido dejando unas manchas que aún hoy se pueden apriar. Los agujeros fueron remendados dos años más tarde por las monjas clarisas empleando corporales bendidos. Esta labor la realizaron de rodillas y utilizando agujas de oro mientras pronunciaban oraciones de depración.
En el año 1576 una epidemia de peste asoló la diócesis de Milán. Su cardenal, San Carlos Borromeo, prometió que si la enfermedad cesaba iría a pie a venerar la Síndone hasta Chambéry. Enterados de este voto, los duques de Saboya quisieron acortar el viaje del santo y evitar que tuviese que atravesar los Alpes siendo ya un hombre mayor. Por eso, en 1578, trasladaron la Síndone hasta la ciudad piamontesa de Turín, donde se conserva desde entonces, en la capilla construida por Guarino Guarini, dedicada a San Juan Bautista y que conta, a la vez, con la Catedral de la Diócesis y con el Palacio Real. La Síndone sólo ha abandonado Turín, y en secreto, durante la II Guerra Mundial, momento en que fue trasladada por motivos de seguridad al santuario benedictino de Montevergine, en las montañas.
La Sábana Santa fue propiedad de los Duques de Saboya durante más de quinientos años, hasta que en 1983 Humberto II de Saboya, el desterrado rey de Italia, se la regaló a la Santa Sede. El Vaticano ha considerado acertadamente que la reliquia, conocida en todo el mundo como "la Sábana de Turín", permanezca en la capital piamontesa.
En diversas ocasiones la Síndone ha sido expuesta a la veneración pública en lo que se denomina una "ostensión". Mientras, ha estado guardada en diversos ripientes, la mayor parte del tiempo cosida a una tela de soporte, enrollada y metida dentro de un relicario rtangular que, a su vez, se conservaba en el altar de mármol negro de la capilla de San Juan.
Esta capilla fue prácticamente destruida en un nuevo incendio que por segunda vez puso en serio peligro la existencia de la Síndone. Tuvo lugar en la noche del 11 al 12 de abril de 1997 y por lo publicado en la prensa italiana hay serios indicios de que fue provocado. Los bomberos de Turín consiguieron ruperar la reliquia y posteriormente se comprobó que afortunadamente no había sufrido daño alguno.
En la actualidad, la Síndone está conservada en una cápsula de cristal irrompible alimentada con argón, un gas inerte que frena la proliferación de bacterias que podrían dañar la celulosa del tejido. El complejo sistema de conservación está controlado en todo momento por ordenador y dispone de ruedas que permiten su traslado.
PRINCIPALES ESTUDIOS CIENTÍFICOS SOBRE LA SÍNDONE
La Sábana Santa mide 4 metros y 42 centímetros de largo por 1’13 de ancho. Está compuesta por dos piezas cosidas a lo largo. Tiene un color parduzco característico y está hecha de lino prácticamente puro entre cuyos hilos se han hallado algunas fibras sueltas de algodón.
El experto textil profesor Raes determinó que la forma de entrelazar los hilos, llamada "sarga" o "espina de pescado", es la propia de uno tipo de telares que dejaron de funcionar en Antinópolis en el siglo IV. Es dir, estamos ante una tela muy antigua.
La reliquia está muy contaminada. Esto es una suerte para los investigadores, puesto que toda esa basura añadida, convenientemente analizada, proporciona una información extraordinaria sobre las vicisitudes históricas que acabamos de relatar.
En la Síndone se aprian diversas huellas. Las más llamativas son dos grandes líneas longitudinales de tela quemada que corresponden a los daños producidos por el incendio de 1532. Hasta el año 2002, momento en que la Sábana fue restaurada, los diesiséis agujeros producidos por la gota de plata ralentada estuvieron cubiertos con los remiendos aplicados por las clarisas de Chambéry. También se observan con claridad manchas de lo que en 1978 se determinó que es sangre. Por último, es visible una doble impronta, frontal y dorsal, del Cuerpo del Hombre que se envolvió con la reliquia.
1898 fue un año muy importante en la riente historia sindónica porque por vez primera la Sábana fue fotografiada. El encargado de hacerlo fue Sondo Pia, un abogado turinés aficionado al entonces nuevo arte fotográfico. Tuvo contratiempos con la iluminación y empleó para obtener las placas una enorme y primitiva cámara que aún hoy puede verse en el Museo Sindónico de Turín. Él mismo relata que cuando reveló las fotografías en su estudio quedó sobrogido, porque era en el cliché, en el negativo fotográfico, donde se observaba con perfta nitidez la imagen delantera y trasera de un Hombre de particular belleza cuyo Rostro sereno contrastaba enormemente con las huellas de las torturas a las que, según la Síndone, fue sometido. Pia fue el primer hombre que vio la imagen que la Síndone había mantenido oculta hasta ese momento.
Desde la invención de la fotografía todos hemos tenido alguna vez un cliché en la mano y sabemos interpretar un negativo, es dir, la inversión de blanco y el negro. Lo que es blanco en la realidad apare negro en el cliché, y vice-versa. En la Sábana ocurre exactamente al contrario, es dir, sólo observamos la imagen auténtica en el cliché, lo que convierte a toda la reliquia, inexplicablemente, en un negativo fotográfico en sí. La Síndone, por tanto, lleva un adelanto de diinueve siglos a su propia época. En 1931 y 1933, un fotógrafo profesional, Giuseppe Enrié, bajo la tutela de diversos peritos, tomó nuevas fotografías, más detalladas, y confirmó que lo que Sondo Pia había observado tres décadas atrás volvía a suceder: el negativo de las fotos era el lugar idóneo para observar la imagen, y no la Sábana.
La ciencia se ha interesado por la Síndone en distintas ocasiones. Los primeros en estudiarla como la huella de un horrendo crimen fueron diversos médicos como los doctores Paul Vignon, profesor de Biología del Instituto Católico de París, Yves Delage, profesor de Anatomía de la Sorbona francesa, Pierre Barbet, cirujano jefe del Hospital de San José de París o Giovanni Judica-Cordiglia, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Milán, entre otros. No hay un solo forense que se haya acercado a la Síndone a estudiarla que no coincida en que las huellas que en ella se aprian son anatómicamente perftas y corresponden, sin lugar a dudas, a las que dejaría en una tela el cuerpo de un varón crucificado tal y como describen los Evangelios y como la arqueología y la historia nos indican que hacían los romanos en el siglo I. Es más: en la Síndone aparen claramente reflejadas huellas de tipo anatómico-forense desconocidas antes de nuestro siglo, como por ejemplo la presencia de sangre venosa y sangre arterial, sangre pre y post mortal o suero sanguíneo alrededor de las costras que sólo es posible apriar cuando se fotografía la reliquia con luz ultravioleta. Para ser exactos, la Síndone es el único retrato de la Pasión que, en contra del resto de las representaciones de la misma realizadas a lo largo de dos mil años de arte cristiano, muestra detalladamente cada una de las torturas sin un solo error.
No obstante, fue durante el mes de octubre de 1978 cuando un equipo multidisciplinar de científicos denominado S.T.U.R.P. (siglas en inglés de Shroud of Turín Research Projt) tuvo en su poder la Síndone durante 120 horas seguidas para analizarla con los instrumentos más avanzados del momento. El coordinador del equipo fue el John Jackson, físico de la Academia de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos y que trabajó estrhamente con varios expertos del Laboratory Jet Propulsion de Pasadera. Los resultados de sus investigaciones fueron publicados por las revistas científicas más prestigiosas.
Lo primero que hizo el equipo fue desenrollar la Síndone y colocarla cuidadosamente en un bastidor diseñado ex profeso para el estudio de la reliquia. Descosieron parte de la tela de sujión para poder observar el otro lado y descubrieron que en ese zona también estaban las manchas de sangre que habían empapado la mortaja, pero no se podía apriar tan claramente la imagen del Hombre de la Sábana. A la Síndone la fotografiaron con luz normal y luz ultravioleta, se la observó con microscopios eltrónicos y se la sometió a diversas pruebas cuyos resultados, aún hoy, nos siguen admirando.
ESTUDIO PALINOLÓGICO
La palinología es la parte de la botánica que se encarga del estudio de los pólenes, es dir, de los granos microscópicos contenidos en las anteras de las flores y que son, en sí, las células reproductoras de las plantas fanerógamas. Cada flor produce su propio polen, inconfundible, y un palinólogo es capaz de identificar a qué planta pertene un determinado grano polínico. Hay plantas que se denominan endemismos porque sólo se dan en determinadas zonas del Planeta. El polen es arrastrado por el viento dentro de un territorio, pero el viento amaina y el polen cae y se deposita sobre los tejidos que se encuentran en su camino. Esto es muy interesante para una investigación policial, pues analizando la ropa de un presunto asesino se puede saber si estuvo en este bosque o pasó por aquel jardín.
Uno de los palinólogos más famosos del mundo por haber sido dirtor del Servicio Científico de la Policía Criminal de Zurich hasta su jubilación, el profesor Max Frei, fue el encargado de estudiar los pólenes presentes en la Sábana Santa. Tomó muestras del polvo depositado sobre ella y dedicó nueve años al estudio de estas muestras. Hizo siete expediciones a Oriente Medio para identificar sin lugar a dudas los pólenes que había encontrado. Identificó, en fin, 49 espies distintas, algunas comunes y otras exclusivas de los lugares por los que sabemos que pasó la Síndone. Entre sus principales conclusiones están que la contaminación polínica de la Síndone es la normal de un objeto con sus características, que el lienzo ha viajado y ha sido expuesto al aire de lugares muy diversos del mundo, que tres cuartas partes de las espies encontradas sobre la Síndone cren en Palestina, entre ellas el zygophillum dumosum y la gundelia turnefortii, y que también se hallan en la tela granos de polen sos de plantas que se han encontrado en los estratos sedimentarios de hace dos mil años del Lago de Galilea. En resumen: los pólenes microscópicos presente en la reliquia confirman punto por punto el rorrido histórico que conocemos de la Sábana y son, en palabras del propio Frei, una prueba infalsificable porque nadie hubiese podido manipular pólenes de tan distintas partes del mundo antes de inventarse el microscopio a finales del siglo XVII.
ESTUDIO HEMATOLÓGICO
El estudio médico forense de las manchas de la Síndone comenzó por la determinación de si lo que aparentemente se ve como sangre en la tela es sangre real. De ello se encargaron los doctores Alan Adler y John Heller. Tras estudiar los hilos impregnados llegaron a la conclusión de que, eftivamente, se trata de sangre humana. Además, comprobaron que bajo las costras de sangre coagulada no hay imagen, lo que quiere dir que la Sábana se manchó primero de sangre y sólo después llegó hasta la tela la imagen del Hombre que en ella se envolvió. Esto también descarta una posible falsificación, porque sería absurdo pensar que un falsificador medieval primero "pinta" con sangre las manchas en lugares anatómicamente perftos y luego genera la imagen del Cuerpo para hacerla coincidir con aquellas. Si se hubiese empleado un pincel con sangre para pintar las manchas, por cierto, no hubiese quedado, como así es, una película de suero sólo visible con luz ultravioleta alrededor de los regueros. Por último, el profesor Baima Bollone, en 1981, determinó utilizando anticuerpos fluorescentes, que la sangre presente en la Sábana es del tipo AB, muy extraño entre los seres humanos pero curiosamente el más común entre las personas de raza hebrea.
Prisamente, fotografiando ese suero sanguíneo sólo visible con luz ultravioleta, se comprobó que el Rostro del Hombre de la Sábana se encuentra surcado por hilillos de sangre, lo que correspondería correspondería a un fenómeno conocido como "hematohidrosis" y que consiste en que el sujeto, a causa de un intensísimo stress, suda sangre tras romperse los vasos sanguíneos superficiales debido a la tensión emocional. Rordemos que el Evangelio de San Lucas menciona este dato en el momento de la angustiosa oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní poco antes de ser apresado. Es curioso observar que es prisamente San Lucas, médico de profesión, el único de los cuatro evangelistas que roge este dato.
HIPÓTESIS SOBRE LA FORMACIÓN DE LA IMAGEN SINDÓNICA
La mayor sorpresa de los investigadores llegó a la hora de explicar el proceso de formación de la imagen presente en la tela.
Estudiosos como Vignon o Romanese habían intentado en el pasado reproducir una imagen similar empleando diversas técnicas como la vaporigrafía, la aplicación de hierros candentes o, sencillamente, la pintura, pero todos fracasaron en su intento de mostrar a la ciencia una imagen que tuviese las mismas características que se pueden apriar en la de la Sábana Santa.
Otra objión que a ves se plantea contra la autenticidad de la reliquia es que existen muchas "sábanas santas" en el mundo. Y es cierto. Domenico Leone, por ejemplo, catalogó en su día más de setenta sólo en España, pero basta observarlas para darse cuenta de que son copias pintadas sobre telas, algunas verdaderamente malas, que se consideran reliquias de segundo grado por haber estado en contacto en algún momento con el original conservado en Turín. Además, todas las copias tienen un certificado que acredita que lo son y siempre hacen referencia a la Síndone como modelo original. Es más: los pintores, desconcertados ante lo que veían y siendo incapaces de interpretar el efto de negatividad fotográfica que ya hemos explicado, también pintaban en su ingenuidad los agujeros, las quemaduras y los remiendos.
En la tela de Turín no hay pintura. Esto es fácilmente constatable cuando se observa que están coloreados los hilos, pero no hay grumo de pintura entre hilo e hilo, como sería lógico tras dar un brochazo sobre el lienzo. Cualquiera que diga hoy que la imagen de la Sábana Santa es pintada mere, sin más, la misma consideración que si dijese que la Tierra es plana. Además, la imagen es muy superficial. Se ha calculado que si un hilo tuviese el grosor de un brazo humano sólo estaría coloreado lo que correspondería al vello superficial. La imagen no ha sido generada por contacto, pues de haber sido así sólo tendríamos retratadas aquellas partes del cuerpo que tocaron la tela, pero dado que hay imagen del cuerpo al completo, incluso de partes que estaban alejadas de la Síndone, se debe concluir que el foco nesario para realizar esta singular fotografía salió desde dentro del cadáver y fue proytado de manera uniforme hacia todos lados.
El Jet Propulsión Laboratory de Pasadena fue el Centro encargado de interpretar, a finales de los años 70, las imágenes que las sondas robot Viking enviaron a la Tierra desde la superficie de Marte. Con esa información, los científicos fueron capaces de generar un mapa tridimensional de la orografía del Planeta Rojo. Para ello emplearon un ordenador llamado VP-8, espializado en el tratamiento de imágenes computerizadas. A los profesores John Jackson y Eric Jumper se les ocurrió la idea de someter al mismo proceso y con esta herramienta a la imagen presente en la Síndone. El resultado fue una gigantesca sorpresa: un modelo volumétrico tridimensional del Hombre de la Sábana tan perfto que es posible, incluso, rotarlo para obtener su perfil. Los expertos quedaron perplejos porque, dicho con otras palabras, acababan de descubrir que en un lienzo fúnebre del siglo I hay codificada información tridimensional para que pueda ser interpretada corrtamente por los ordenadores de la Era Espacial.
Tras esto, el Equipo de Investigación STURP resumió en nueve puntos las claves exclusivas de la imagen sindónica, y son los siguientes:
• Superficialidad: el agente causante de la imagen sólo alteró algunas fibras de los hilos.
• Ausencia de pigmento: no se trata de tintes o pinturas.
• Estabilidad hídrica: el agua no es capaz de borrarla.
• Estabilidad química: no se conocen reactivos químicos capaces de modificar la calidad de la imagen y, por tanto, no fue generada mediante procesos químicos como ocurre, por ejemplo, con las técnicas vaporigráficas.
• Pormenorización: se pueden, incluso, contar los latigazos que le dieron a la víctima. La imagen, además, está perftamente enfocada.
• No dircionalidad: es dir, está proytada de manera uniforme a lo largo de toda su superficie.
• No elaborada por contacto: pues de haber sido generada al entrar en contacto con el cuerpo no hubiéramos tenido imagen, como así es, de las zonas que no tocó.
• Negativa: en la imagen se produce el efto de inversión de blanco y negro propio de los procesos fotográficos.
• Tridimensionalidad: los matices de grises (que no capta el ojo humano) no corresponden a luz y sombra, sino a distancia, con lo que empleando los instrumentos informáticos aduados es posible generar un modelo volumétrico del cuerpo que fue envuelto en el Lienzo.
¿Cómo es posible explicar una imagen que es única en toda la historia del arte y que desafía a todas las técnicas conocidas, de la que sólo hay un ejemplar y que con nuestra tnología del siglo XXI aún no hemos sido capaces hoy de reproducir? El Equipo de Investigación STURP, con lógica, tuvo que descartar todas las hipótesis de formación de la imagen que no cumpliesen rigurosamente estos nueve requisitos. Sus conclusiones han constituido la noticia más esptacular sobre la Síndone que se ha divulgado porque, dadas estas evidencias, han formulado la siguiente hipótesis para explicar la formación de la imagen: durante un brevísimo espacio de tiempo, el cuerpo envuelto por la Síndone podría haber generado desde su interior un "destello" uniforme de energía radiante de naturaleza desconocida lo suficientemente potente como para "retratarlo" sobre el Lienzo, pero a la vez tan delicado que no deterioró la tela. Este hipotético relámpago luminoso se produjo, además, mientras el cuerpo comenzaba a hacerse "mánicamente transparente" (es dir, empezaba a "desubicarse", a desaparer) y permitía que la Sábana, atraída por la gravedad, lo atravesase en su caída. El lienzo, por tanto, quedó exactamente en la misma posición en la que había sido colocado al anocher del viernes, pero sin el relieve característico que tendría de estar envolviendo un cadáver. Es dir: vacío. Esto coincide, por cierto, con la forma en la que el Evangelio según San Juan describe la manera en la que Pedro y Juan encuentran la Sábana el domingo por la mañana: ???µe?a, o sea, "allanada", "alisada", "vaciada". No sólo eso: estudiando la imagen de la espalda se apria que no existe presión sobre las zonas que tendrían que haber estado soportando en ese momento un peso aproximado de 80 kilos, lo que quiere dir que en el instante de fogonazo radiante propuesto como hipótesis el Cuerpo, sencillamente, caría de peso alguno. De haberse retirado la Sábana para sacar el cadáver se hubiesen quebrado los bordes de los regueros de sangre ya coagulada, y cuando se los examina se ve que están intactos. O sea, el Cuerpo dejó de estar dentro de la Síndone que, repetimos, sencillamente se deshinchó. Pero, naturalmente, ningún cadáver genera algo similar, con lo que lo que acabamos de relatar es imposible. Lo fascinante es que en la Sábana Santa se nos muestra una imagen que no debería existir.
Es lógico que la primera tentación de un creyente sea levantar el dedo y preguntarle al científico si lo que nos está describiendo es la Resurrción. Muy prudentemente, el Dr. Jackson explica que a él sólo le corresponde explicar en una hipótesis el proceso de formación de la imagen presente en el objeto que se le ha dado para su estudio, pero no puede emplear la palabra "Resurrción" porque no corresponde al ámbito científico sino al religioso. Un fenómeno como el descrito no se puede reproducir en un laboratorio y, por tanto, es indemostrable por la ciencia.
ESTUDIO ANATÓMICO-FORENSE
El Hombre de la Sábana, en opinión de los peritos forenses que han estudiado la reliquia, fue torturado de forma inmisericorde con una malicia inusitada. Si la Síndone es una falsificación, es la prueba de que en algún momento de la Historia algún falsario torturó y crucificó a una víctima exactamente igual a como nos dicen los Evangelios que se hizo con Jesús. Pero vamos por partes.
Lo primero que hicieron los médicos del equipo STURP fue analizar antropométricamente al Hombre de la Síndone. Varón de unos 30 años. Caucásico. Mide entre 1’81 y 1’86 de estatura (la medida varía a causa de los pliegues de la tela y a la torsión del cadáver debida a la propia crucifixión). 99 centímetros de torso. 82 centímetros desde el hombro a la punta de los dedos de la mano. 94 centímetros de piernas. 42 centímetros el perímetro máximo de las rodillas. 80 kilos. Peso aproximado del cerebro: 1.492 gramos. En resumen, un cuerpo humano atlético perfto y de particular belleza.
Sigamos el relato de la Pasión según los Evangelios y comparémoslo con lo que nos muestra la Síndone, pues no en vano se la ha llegado a llamar "el Evangelio número cinco" porque complementa perftamente a los de la Biblia.
Jesús es sometido a dos juicios. El primero, por blasfemo al dir de Sí mismo que era el Hijo de Dios. El tribunal es el Sanedrín, consejo de ancianos del Israel teocrático. Mientras es interrogado por el Sumo Sacerdote ribe un golpe en la mejilla. En el texto original del Evangelio de San Juan se dice que el esbirro de Caifás le da a Jesús un ?ap?sµa y erróneamente se traduce este término griego por "bofetada". En realidad, habría que traducirlo por "porrazo", "golpe so y contundente infligido con un palo", "bastonazo". También en la Palestina del siglo I los soldados iban armados con porras y es con ese instrumento con el que golpean a Jesús. El Hombre de la Síndone muestra una excoriación en el pómulo dirigida hacia la nariz y se apria perftamente que el tabique nasal ha sido quebrado por el golpe y muestra, además, múltiples magulladuras. Rordemos que desde que Jesús es detenido en el Huerto de Getsemaní hasta prácticamente el momento de morir ribe continuamente golpes que le van desfigurando la cara. Es inconcebible la extraordinaria crudeza de este castigo teniendo en cuenta que se trata de un reo desprotegido, atado y que en ningún momento presenta resistencia.
El segundo juicio tiene como juez al octavo procurador romano en la Judea, Poncio Pilatos. La acusación, en este caso, es sedición, porque Jesús afirmó públicamente ser rey de un Reino que no es de este mundo. Pilato estaba convencido de la inocencia de Jesús, según nos cuentan los mismos Evangelios, y se le ocurrió una estratagema para salvarle la vida: mandó que lo azotaran y luego lo mostró al pueblo ensangrentado, buscando sin éxito la misericordia del populacho.
A Jesús, por tanto, lo flagelan con terrible dureza, pero atendiendo a la orden de Pilato de respetar Su vida los verdugos se cuidan de no golpear la zona del corazón. Para este castigo emplean el llamado "flagrum taxilatum", un látigo con dos o tres colas de cuero y unas piezas de hierro pequeñas en los extremos que escorian la piel cuando la golpean. Por su crueldad, este flagelo ribía el nombre de "escorpión" o "caricia de Satanás". Midiendo los ángulos de los golpes que se aprian en el cuerpo del Hombre de la Sábana se deduce que hubo dos agresores, el de la izquierda más bajito y más sádico, que golpearon la espalda, las nalgas y las piernas, aunque también el pho y la zona genital. La pérdida de sangre tuvo que haber sido profusa y es de suponer que Jesús perdió el conocimiento en alguna ocasión dada la brutalidad de la paliza.
La flagelación era una práctica de la ley romana, y según ella se infligía a los condenados a muerte. El Dr. Milklik cita el número de escritores romanos que describen la inaudita crudeza del suplicio de la fla
Santo Tomás Apóstol
Poco se ruerda de Sto. Tomás Apóstol, no obstante, gracias al cuarto Evangelio, su personalidad está más clara para nosotros que la de algunos otros de los Doce. Su nombre apare en todas las listas de los Sinópticos (Mateo 10:3; Marcos 3:18; Lucas 6, cf. Hhos 1:13), pero en San Juan desempeña un papel característico. Primero, cuando Jesús anuncia su intención de regresar a Judea para visitar a Lázaro, Tomas, que es llamado "Didimo" (el mellizo), dice a los otros discípulos: "Vayamos también nosotros a morir con Él" (Jn 11:16). De nuevo es Tomás quien, durante el discurso antes de la Última Cena, pone una objión: "Le dice Tomás: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" (Jn 14:5). Pero Tomás es espialmente rordado por su incredulidad, cuando los otros Apóstoles le anuncian la Resurrción de Cristo: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré" (Jn 20:25); pero, ocho días después, hizo su acto de fe, acatando el reproche de Jesús: "Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído. " (Jn 20:29).
Esto agota todo nuestro conocimiento cierto con respto al Apóstol; pero su nombre es el punto de partida de una considerable literatura apócrifa, y hay también ciertos datos históricos que sugieren que algunos de estos materiales apócrifos pueden contener gérmenes de verdad. El documento principal acerca de él es el "Acta Thomae", conservada para nosotros, con algunas variaciones, en griego y en siríaco, y con signos inconfundibles de su origen gnóstico. Puede ser de hecho obra del propio Bardesanes. La historia en muchos de sus detalles es absolutamente extravagante, pero es el dato más antiguo, fue fhado por Harnack (Chronologie, 2, 172) al principio del tercer siglo, en el 220 d,C. Si el lugar de su origen es realmente Edessa, como Harnack y otros sostienen con legítimas razones (ibid., pág. 176), esto daría una considerable probabilidad a la afirmación, explícitamente hecha en el "Acta" (Bonet cap. 170, p.286), de que las reliquias del Apóstol Tomás, que sabemos que eran veneradas en Edessa, realmente habían venido de Oriente. La extravagancia de la leyenda puede juzgarse por el hecho de que en más de un lugar (cap. 31, pág., 148) representa a Tomás (Judas Tomás, como es nombrado aquí y en otras lugares de tradición siríaca) como el hermano gemelo de Jesús. Tomás en siríaco es el equivalente al didymos en griego, y significa mellizo. Rendel Harris, que exagera mucho el culto de los Dioscuros, lo considera una transformación de un culto pagano en Edessa pero este punto es, como poco, problemático. La historia transcurre como sigue: Tras la separación de los Apóstoles, India fue la porción de Tomás, pero manifestó su incapacidad para ir; tras lo cual, su Maestro Jesús se aparió de un modo sobrenatural a Abban, enviado de Gundafor, un rey hindú, y le vendió a Tomás como esclavo, para servir a Gundafor como carpintero. Entonces Abban y Tomás navegaron hasta llegar a Andrápolis dónde desembarcaron y asistieron a la fiesta de las bodas de la hija del gobernador. Siguieron extraños sucesos y Cristo, bajo la apariencia de Tomás, exhortó a la novia a permaner virgen. Llegado a India Tomás emprendió la construcción de un palacio para Gundafor, pero gastó el dinero a él confiado con los pobres. Gundafor lo encarceló; pero el apóstol escapó milagrosamente y Gundafor se convirtió. Rorriendo el país para predicar, Tomás se encontró con extrañas aventuras de dragones y asnos salvajes. Entonces llegó a la ciudad de rey Misdai (en siríaco Mazdai), dónde convirtió a Tertia, la esposa de Misdai, y a Vazan, su hijo. Después de ello fue condenado a muerte, llevado fuera de la ciudad a una colina, y atravesado por las lanzas de cuatro soldados. Fue enterrado en la tumba de los antiguos reyes pero sus restos fueron después llevados a occidente.
Ahora bien, es ciertamente un hecho notable que, alrededor del año 46 d.C., gobernaba un rey sobre la zona de Asia al sur del Himalaya, representada actualmente por Afganistán, Beluchistan, el Pundjab, y Sind, que llevaba el nombre de Gondophernes o Guduphara. Lo sabemos por el descubrimiento de monedas, algunas de estilo parto con las leyendas griegas, otras hindúes con las leyendas en un dialto hindú en caracteres kharoshthi. A pesar de las pequeñas variaciones la identificación del nombre con el Gundafor del "Acta Thomae" es inequívoca y apenas se discute. Más aún, tenemos la evidencia de la inscripción Takht-i-Bahi, que está fhada y qué los mejores espialistas aceptan para establer que el rey Gunduphara probablemente empezó a reinar sobre el 20 d.C. y todavía estaba reinando en el 46. Hay excelentes razones de nuevo para creer que Misdai o Mazdai bien pueden ser la transformación de un nombre hindú hecha en tierra Iraní. En este caso probablemente representaría a un cierto rey Vasudeva de Mathura, sucesor de Kanishka. No hay duda de que no se puede deducir que el narrador gnóstico que escribió el "Acta Thomae" pudiera haber adoptado algunos nombres históricos hindúes para dar verosimilitud a su obra; pero, como el Sr. Fleet deduce en sus severamente críticos escritos, " los nombres puestos aquí en relación con Sto. Tomás son característicos, no tal y como han existido en la historia y tradición hindú" (Joul. of R.Asiátic. Soc., 1905, p.235).
Por otro lado, la tradición de que Sto. Tomás predicó en "India" se extendió ampliamente por Oriente y Occidente y apare en escritores como Efraim, Siro, Ambrosio, Paulino, Jerónimo y más tarde en Gregorio de Tours y otros, es difícil todavía descubrir algún fundamento aduado para la creencia, largamente aceptada, de que Sto. Tomás realizó sus viajes misioneros por el lejano sur de Mylapore, no lejos de Madrás, y allí sufrió el martirio. En esta región todavía se encuentra una cruz en un bajorrelieve de granito con una inscripción en pahlavi (persa antiguo) datada en el siglo séptimo, y la tradición de que fue allí donde Sto. Tomás entregó su vida es localmente muy fuerte. Es cierto también que en el Malabar o costa oeste del sur de la India, todavía existe un grupo de cristianos que aún usan un tipo de siríaco como lengua litúrgica. Pare difícil determinar si esta Iglesia data del tiempo de Sto. Tomás Apóstol (hubo un obispo Siro-Caldeo, Juan, "de India y Persia" que asistió al Concilio de Nicea en el 325) o si el Evangelio fue por primera vez predicado allí en el 345 bajo la persución persa de Shapur (o Sapor), o si lo fue por los misioneros sirios que acompañaron un cierto Tomás Cana y penetraron en la costa Malabar alrededor del año 745. Sólo sabemos que en el siglo sexto Cosmas Indicopleustes habla de la existencia de cristianos en Male (¿Malabar?) bajo un obispo que había sido consagrado en Persia. El rey Alfredo el Grande apare en la "Crónica" anglosajona" enviando una expedición para establer relaciones con estos cristianos del lejano Oriente. Por otro lado las reputadas reliquias de Sto. Tomás estaban ciertamente en Edessa en el siglo cuarto, y allí permanieron hasta que fueron trasladadas a Chios en 1258 y a Ortona. La improbable sugerencia de que Sto. Tomás predicó en América (American cles ., 1899, pp.1-18) está basada en una interpretación equivocada del texto de los Hhos de los Apóstoles (1, 8; cf. Berchet, "Fonte italiane per la storia della scoperta del Nuovo Mondo", II, 236, y I, 44).
Además del "Acta Thomae" de la que existe una redacción, diferente y notablemente más corta, en etíope y latín, tenemos un breve formulario de un, así llamado, "Evangelio de Tomás", originalmente gnóstico, y, tal y como ahora lo conocemos, meramente una historia fantástica de la niñez de Jesús, sin ningún notablemente tinte herético. Hay también una "Revelatio Thomae", condenada como apócrifo por el Dreto del Papa Gelasio que se ha ruperado rientemente de diversas fuentes de modo fragmentado (vease el texto completo en la Revista benedictina, 1911, el pp. 359-374).
HERBERT THURSTON
Transcrito por Mary y Joseph Thomás
En memoria de Ella Barkyoumb
Traducido por Quique Sancho
Dedicado con cariño a José Ramón y Ortolá, párroco de Sto. Tomás de Valencia (España)
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.