San Alejandro
Conocido como el "quemador de carbón", fue obispo de Comana, el Ponto. Si fue no el primero en ocupar aquella sede está abierto a la discusión. Los Bolandistas tienen un largo ensayo sobre la exacta ubicación de Comana ya que hubieron diversos lugares con ese nombre, pero se didieron por el Ponto, cerca de Neo-Cesarea. El curioso apodo del santo proviene del hecho de que, por humildad, tomó el trabajo de quemar carbón, como manera de escapar a los honores mundanos. Era conocido como filósofo, pero no es seguro que el término pueda tomarse literalmente. Su filosofía consistió más bien en su preferencia por las cosas celestiales en vez de las terrenas. El descubrimiento de sus virtudes se produjo gracias al desprio con el que era visto. San Gregorio Taumaturgo fue llamado a Comana para ayudar a elegir a un obispo para el lugar. Luego de rhazar a todos los candidatos, alguien en tono de broma sugirió que podía aceptar a Alejandro, el quemador de carbón. Gregorio se tomó la sugerencia en serio, llamó a Alejandro, y se dio cuenta que se encontraba frente a un santo y un hombre de grandes capacidades. Alejandro fue hecho obispo de la sede, la administró con sorprendente sabiduría y finalmente terminó dando su vida por la fe, quemado hasta la muerte en la persución de Dio. La vaguedad de la información que tenemos de él proviene del hecho de que su nombre no se encuentra en ninguno de los antiguos calendarios griegos o romanos. Él sería absolutamente desconocido si no fuera por un discurso pronunciado por San Gregorio de Nisa, sobre la vida Gregorio Taumaturgo, en la que la elección de Alejandro es descrita incidentalmente. En el Martirologio Romano moderno su nombre apare, y es descrito como un "philosophus disertissimus." Su fiesta se conserva el 11 de agosto.
T.J. CAMPBELL
Transcrito por Joseph P. Thomas
Traducido por O.A.
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