Movimientos de Templanza
Europa
Hay razones para que existan movimientos de templanza en mayor o menor grado en todos los países de Europa, aunque la clase y cantidad de bebidas alcohólicas consumidas varían mucho en los diversos territorios. Antiguamente la mayor cantidad de ebrios se encontraba en Rusia y Suia, mientras que ahora este último país es el más abstemio de todos. Por otro lado, las condiciones actuales son muy malas en Francia y Bélgica, en gran medida porque son casi los únicos países en que se bebe absenta habitualmente. Por desgracia es prisamente en estos países en donde no hay sino pocos signos de un movimiento de templanza enérgico, pues en ellos el vino y la cerveza son llamados aún "bebidas higiénicas". Existe una fuerte oposición al consumo de licores alcohólicos en Gran Bretaña, en los reinos escandinavos y, en la última década, en los Países Bajos y Alemania. Sólo rientemente los países del sur de Europa han comenzado a tomar parte en el movimiento de templanza, y de estos, Italia es el más activo.
Las estadísticas de consumo de licores intoxicantes deben usarse con gran praución, espialmente cuando se comparan diferentes países. La cantidad de alcohol en los diversos licores e incluso en el mismo licor en diferentes países varía mucho. Las estadísticas internacionales más fiables relativas a las bebidas alcohólicas son las publicadas reiteradamente desde 1897 por el Ministerio de Comercio británico. Estas estadísticas fueron tomadas por la Oficina Imperial de Estadística de Berlín en 1906 como base de los excelentes documentos sobre el alcohol que aparieron en el "Reichsarbeitsblatt". Según ellas, la cantidad media de alcohol en licores destilados puede ser fijada en el 50 %; en vino, en Alemania y Suiza en el 10%; en vino en Italia, Francia, Bélgica y Holanda en el 12%; en Gran Bretaña en el 15%; la cantidad media de alcohol en la cerveza puede ser fijada en el 4% (en Gran Bretaña, en el 6%). Las bebidas alcohólicas más generalmente consumidas son los licores destilados, la cerveza y el vino. El consumo de absenta, desde su prohibición por voto popular en Suiza en 1908, se limita a Francia y Bélgica, donde la prohibición se elude en un alto grado. Los licores destilados son la principal bebida alcohólica en los siguientes países: Rusia, donde asciende al 93% del total de bebidas alcohólicas consumidas; los tres países escandinavos, entre el 65-69%; Austria-Hungría, el 59%. La proporción más alta de cerveza se bebe en Gran Bretaña (78% de todas las bebidas alcohólicas consumidas) y Bélgica (64%). El vino es la bebida alcohólica más consumida en los siguientes países: Suiza, 58% de todas las bebidas alcohólicas; Francia, 75%; Italia, 95%. En Alemania, junto a un pequeño consumo de vino, se bebe una cantidad casi igual de cerveza y licores (cerveza, 49%, licores 44%). Las cifras son, naturalmente, bastante diferentes en lo que respta a la cantidad de licor eftivamente consumido. La cantidad depende en primer lugar de si un consumo moderado es el hábito diario en un país, o si las bebidas alcohólicas se beben sólo ocasionalmente, incluso aunque sea sin moderación; y en segundo lugar si las bebidas alcohólicas que contienen una mayor tasa de alcohol son las más consumidas, o si el consumo es de las más flojas, pero en mayores cantidades. Por esto es por lo que los países consumidores de cerveza son los primeros cuando se inquiere cuántas bebidas alcohólicas se consumen per cápita, mientras que, por otro lado, los países donde se consume la mayor cantidad de vino y brandy están a la cabeza en cuanto a la cantidad de alcohol consumido. En el primer aspto, Bélgica se sitúa la primera con un consumo de 54,22 galones per cápita, de los que 49,52 galones son de cerveza; luego vienen Gran Bretaña y Suiza, con 33,01 galones per cápita cada una; Alemania con 30,66 galones; Italia y Francia, de 28,3 a 30,66 galones cada una; Dinamarca, 29,54 galones. En los demás países el consumo es menor de 25 galones per cápita, por ejemplo, Noruega, 4 galones, Holanda y Rusia, 2,35 galones cada una. Por otro lado, los países donde se bebe la mayor cantidad de alcohol son: Francia, 4 galones per cápita e Italia, 3,7 galones. Los países que presentan cifras más bajas son: Holanda, 0,94 galones; Rusia, 0,61 galones; Noruega, 0,51 galones. Alemania y Austria están en una cifra media con unos 2,24 galones. Si se consideran, finalmente, los consumos individuales, el consumo mayor de licores destilados se da en Dinamarca, 3,3 galones per cápita y en Austria-Hungría, 2,39 galones; el mayor consumo de cerveza se da en Baviera y Bélgica, donde es superior a cincuenta galones per cápita; el consumo mayor de vino se da en Italia, con 27,59 galones y en Francia, con 36,55 galones. Las cifras absolutas son las siguientes: en Alemania, 58.962.028,3 galones de licores destilados, 1.757.075.471,69 galones de cerveza, 87.264.150,94 galones de vino, por los que se pagan anualmente casi 150.000.000 de libras (714.500.000 dólares), una suma casi tres ves superior al coste del ejército y la marina alemanes. El gasto anual por bebidas alcohólicas en Austria es de unas 104.166.000 libras (500.000.000 de dólares).
Desarrollo del movimiento de templanza
Se deben distinguir dos periodos. El primero, que comenzó en 1830, fue bastante general, pero sustancialmente aftó sólo a las Islas Británicas y a los países germánicos. El segundo empezó en 1850; tras una década se extendió a Escandinavia, y treinta años después a Alemania. Fue sólo, sin embargo, a fines de siglo cuando alcanzó su mayor importancia, al obtener gradualmente una posición en todos los países civilizados. En ambos periodos el estímulo inmediato vino de los Estados Unidos de Norteamérica. La principal distinción entre los primeros movimientos y los posteriores se expresa generalmente así: que los primeros ponían el énfasis en la templanza, los segundos en la abstinencia total. Pero esto apenas alcanza siquiera la raíz de la cuestión. Aparte del hecho de que incluso en el primer periodo, para las sociedades antialcohólicas que existían en Inglaterra (desde 1832), contenerse de las bebidas alcohólicas era en esa época prácticamente equivalente a la abstinencia total, mientras otras bebidas intoxicantes eran casi desconocidas, o al menos sus cualidades dañinas eran muy subestimadas. La cerveza era entonces fuertemente romendada (incluso en canciones populares) como una "bebida muy deliciosa"; así se animaba a la industria cervera. Se pensaba que las sustancias perniciosas sólo existían en los licores destilados, por consiguiente no se día nada de combatir el alcohol, sino sólo los licores destilados y esto a través de la abstinencia. El primer movimiento se caracteriza mejor llamándolo la época del entusiasmo ingenuo, apoyado espialmente en sentimientos religiosos. Los clérigos eran entonces los principales dirigentes del movimiento, y el compromiso individual era su máximo logro.
El nuevo movimiento es más desapasionado; sus ideas fundamentales son en gran medida higiénicas y sociales. La naturaleza de las bebidas alcohólicas se ha investigado más concienzudamente, y se ha ronocido el peligro del beber moderada y habitualmente, que meramente evita la intoxicación. La intemperancia ya no se ve generalmente como un asunto de moralidad individual, sino como un medio para la salud pública (por sus eftos en el origen) y como un peligro para el bienestar nacional (en cuanto que promueve la criminalidad e inmoralidad, mientras que disminuye la productividad mental y onómica). El movimiento actual está promovido por médicos, sociólogos y funcionarios del gobierno; su objetivo final es más bien poner fin al consumo de alcohol, bien por prohibición nacional, bien por opción local. Todavía, rientemente, la parte religiosa del movimiento ha mostrado un renovado vigor, espialmente en la labor de rescate de los alcohólicos; y han surgido fuertes organizaciones religiosas, espialmente entre los católicos de Alemania y Holanda. Completamente de acuerdo con el carácter social del movimiento son los esfuerzos que se hacen para influir también en niños y jóvenes (como en las "Bandas de la Esperanza") y que incluso se pida a las escuelas que cooperen mediante instrucción espial.
Los primeros signos de un movimiento organizado de templanza en Europa se encuentran en la unión constituida en Växjö, Suia, en 1819, por cierto número de alumnos de un gimnasio bajo la guía de Per Wieselgren (1800-77), que después se hizo famoso como padre de la agitación por la templanza sua. Los miembros de la unión se comprometieron a abstenerse de toda bebida alcohólica dañina. Sin embargo, el impulso de América (la "Sociedad Americana de Templanza", 1826) condujo primero a la fundación de sociedades regulares - casi inmediatamente en Irlanda (New Rose, 1829; para 1830, 60 sociedades); Escocia (Grenock, 1829; la "Sociedad Escocesa de Templanza", una organización central, fundada en 1831, pronto tuvo 300 ramas); Inglaterra (Bradford, 1830; a finales de 1830, 30 sociedades locales; la "Sociedad Británica y Extranjera de Templanza", 1831); Suia (Estocolmo, 1830; la "Sociedad Sua de Templanza", una organización central, fundada en 1837, tenía 100.000 miembros en 1845). El movimiento se extendió muy rápidamente en Irlanda, donde desde 1834 el Padre Mathew (véase), probablemente el mayor predicador de la templanza de todos los tiempos, trabajó con extraordinario éxito; para 1844 había conseguido casi 5.500.000 afiliados. En Dublín solo 180.000 se comprometieron por él; más tarde fue a Inglaterra consiguiendo 60.000 en Londres, luego a Escocia y América. En 1858 se fundó la "Liga Irlandesa de la Templanza", ahora la organización de abstinencia más importante. Como en Suia, el primer movimiento en Noruega y Alemania fue también independiente, pero no alcanzó en estos países mucha importancia hasta que se puso en contacto con los movimientos ingleses y americanos. En Noruega, Kjell Andresen establió por todo el país numerosas sociedades que unió en 1845 en una organización central, "Den norske verening modbraendevinsdrikken", una asociación que ribió enseguida considerable ayuda financiera del Estado.
La campaña se inauguró en Alemania hacia 1800 por un cierto número de tratados médicos, espialmente los de Hufeland (Die Branntwinevergiftung) y también por la circular dirigida por el rey Federico Guillermo III de Prusia a los consistorios protestantes urgiéndoles a exhortar al pueblo a abstenerse de los licores. Las primeras sociedades se fundaron en Hamburgo en 1830 y en Dresde en 1832, por influencia inglesa. Hacia 1833 Federico Guillermo III pidió al gobierno norteamericano información relativa al movimiento de templanza. En respuesta a esta petición, Robert Baird, autor de una "Historia de las Sociedades de Templanza en los Estados Unidos" que hizo época, fue enviado a Europa en 1835. En Berlín Baird entregó la versión francesa de su obra al rey, quien la hizo traducir inmediatamente al alemán, y distribuyó 30.000 ejemplares. El movimiento se continuó ahora con gran celo, principalmente por las diferentes Iglesias. Los trabajadores más destacados entre los católicos fueron: el Padre Seling (1792-1860) en la diócesis de Osnabrück; el arcipreste Fitzek y el Padre Schaffranck en Silesia; el misionero Hillebrant en Westfalia; el Padre Ketterer y otros jesuitas en Ermland; mucha influencia ejercieron también los escritos del popular autor Alban Stolz; el movimiento tomó como modelo la obra del Padre Mathew , pero se hizo un esfuerzo para garantizar una mayor permanencia constituyendo confraternidades de templanza; aún existen éstas en el este de Alemania. La obra fue continuada entre los protestantes por el Pastor Böttcher de Hanover (también activo como escritor) y por el Barón von Seld, que rorrió mucho territorio dando conferencias sobre la templanza. El resultado de estos trabajos fue que cuando se celebró el primer congreso de la templanza (Hamburgo, 1843) había ya más de 450 sociedades de templanza en Alemania del Norte, y 1702 cuando se celebró el segundo congreso (Berlín, 1845). En la misma fecha se afirmaba que el número de abstemios en Alemania era de 1.500.000, de los que más de 500.000 estaban en la Alta Silesia. Éste fue el punto culminante del movimiento, que dlinó rápidamente tras la Revolución de 1848. Aparte de los países ya mencionados, el primer movimiento sólo logró prominencia en Holanda y Dinamarca, aunque la influencia americana se notó también en otros países. En 1842 se constituyó en Leyden la "Nederlandsche Vereeniging tot abschaffing van sterken drank"; su afiliación ascendió a más de 20.000 y luego dlinó. Baird pasó el año 1840 en Dinamarca; rápidamente se constituyeron 40 sociedades allí, y en 1845 se unieron en una asociación nacional con su propio periódico, el "Folkevennen". En Dinamarca también el conflicto entre la templanza y los que abogaban por la abstinencia total terminó con todo el movimiento.
Con la excepción de Inglaterra, donde los anglicanos de la Alta Iglesia fundaron (1862) la "Sociedad de Templanza de la Iglesia de Inglaterra", que rápidamente alcanzó un gran éxito, pocos progresos se hicieron en Europa entre 1860 y 1870. El Pastor Böttcher, es cierto, tuvo éxito al organizar otro congreso continental en Hanover en 1863, pero el interés por la templanza había desaparido. Casi veinte años después empezó el segundo movimiento, que en muchos países fue claramente influido por la "Orden de los Buenos Templarios", y en Suiza y países adyacentes por la sociedad de la "Cruz Azul", fundada por el Pastor Rochat en Ginebra en 1877 como una sociedad para el rescate de los alcohólicos. En 1868 la "Orden Independiente de los Buenos Templarios" se extendió de América a Inglaterra, donde, al principio, las disensiones internas provocaron una aguda crisis. Unos diez años después la Orden se establió en Escandinavia (Noruega, 1877; Suia, 1879; Dinamarca, 1880). En estos países demostró ser más exitosa que en ningún otro lugar, particularmente en Suia, donde debido a los esfuerzos de Oskar Eklund y Edvard Wavrinski, su afiliación superó los 60.000. Hay que ronocer que aquí también las discordias internas iban a terminar llegando. En 1883 la orden entró en Alemania, pariendo primero en Haldersleben, en el distrito de lengua danesa, y en 1887 la primera logia alemana se fundó en Flensburg. la principal fuerza de la orden está aún en Schleswig-Holstein y Hamburgo. El mismo año (1887) se fundó la primera logia en Suiza. Sólo en los últimos diez años se han establido grandes logias en Holanda y Austria.
Organizaciones de las diferentes clases sociales y hombres de negocios han llegado a tener gran importancia en el nuevo movimiento. La primera de estas sociedades fue la "Asociación Médica Británica de Templanza" constituida por médicos ingleses en 1876. Se han fundado organizaciones espíficas para clérigos, maestros, ferroviarios, y trabajadores y se están esforzando con criente éxito en constituir asociaciones internacionales. Por desgracia, los socialdemócratas han utilizado en algunos casos el movimiento como un medio para llevar acabo su propia agitación, y de esta forma han ganado la simpatía de muchos que de otro modo se habrían mantenido distanciados de ellos. Esta afirmación, sin embargo, tiene poca aplicación en Alemania. Las mujeres toman una parte crientemente grande en la obra de la templanza. La "Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza" fundada en Estados Unidos en 1873, se convirtió en 1883 en una asociación mundial, y luego integró a varias asociaciones nacionales (algunas muy pequeñas) en Europa. Debido a estos trabajos, el número de abstemios se ha incrementado grandemente en muchos países; en algunos constituyen del 5 al 12% de la población total, como: en el Reino Unido, unos 5.000.000 (incluyendo 3.200.000 niños); Suia, 500.000; Noruega, 240.000 (incluyendo 65.000 niños) Dinamarca, 170.000; Alemania, más de 220.000 (incluyendo 85.000 niños); Suiza, 75.000 (incluyendo 25.000 niños); Finlandia y Holanda, 30.000 cada una, e Islandia, 5.000. La cifra total en Europa puede estimarse con seguridad por encima de los 6.500.000.
Estado actual del movimiento de templanza
En este capítulo consideraremos; las organizaciones internacionales que, con una excepción, son sociedades de abstinencia total; las mayores organizaciones de los países individuales; el movimiento católico, que es de interés principal aquí; finalmente los congresos más importantes en los que, en cierto modo, las asociaciones muestran su fuerza concentrada y el éxito del movimiento.
(1) Organizaciones internacionales
La organización más amplia es aún la "Orden Independiente de los Buenos Templarios", que tiene diiocho grandes logias en Europa; de éstas, 6 están en Gran Bretaña, 2 en Alemania y 1 en Irlanda, Escocia, Dinamarca, Noruega, Suia, Holanda, Bélgica, Suiza, Rumania y Hungría. Hay también algunas logias de distrito en Francia y Rusia. La cifra total de logias en el Continente es de 4.661, con 257.638 miembros, y 1.855 logias juveniles con 123,634 miembros. En Gran Bretaña hay 2.266 logias con 92.725 miembros y 1.380 logias juveniles con 109.220 miembros. Una fuerte competidora de esta orden en Suiza es la "Orden Independiente y Neutral de los Buenos Templarios", fundada en 1906 por el profesor Forel, porque consideraba que la orden mayor hacía demasiado hincapié en elementos religiosos. La gran logia suiza de la nueva orden tiene 3,500 miembros adultos y 3,200 jóvenes; la alemana, 2.100 miembros. Una gran cantidad de logias holandesas, belgas, francesas y húngaras se han unido también a la Orden Neutral. A causa de la ley relativa a las asociaciones en Austria se ha constituido una asociación nacional con diez ramas locales bajo el nombre espífico de "Nephalia". La siguiente organización en tamaño es la "Cruz Azul" (con sede en Ginebra), que tiene unas 1.550 ramas y 60.000 miembros, incluyendo un gran número de alcohólicos reformados (9.000 en Alemania). Clasificadas por países el número de sociedades es el siguiente: Suiza, 468; Alemania, 661; Dinamarca, 364 (la organización se llama allí, "Det blaa Kors"); Francia, 65; hay también varias sociedades dispersas en Bélgica, Rusia y Hungría. Afiliada a la "Cruz Azul" está la llamada "Liga de Esperanza para la Suiza alemana" (Deutsch-sweizerische Hoffnungsbund). Una sociedad, pequeña en afiliación, pero importante por la circulación de sus publicaciones es la "Asociación Internacional Anti-alcohólica" (Int. Bureau zur Bekämpfung des Alkoholismus), de Lausana, dirigida por el Doctor Hercod, que posee una amplia oficina de información.
Pese a su organización internacional, dos asociaciones, la "Orden Independiente de los Rhabites" y la "Cinta Azul" son esencialmente sociedades inglesas. Los "rhabites" constituyen una sociedad de seguros de vida con 300.000 miembros y tienen algunos miembros en Alemania y Dinamarca; la "Cinta Azul" tiene aproximadamente 1.000.000, de los que menos de una décima parte están en Dinamarca, Noruega o Suia. La organización internacional de mujeres, la "Unión Cristiana de Mujeres para la Templanza", es más fuerte en los países de habla inglesa. Entre sus numerosas ramas en el continente, destacan por su actividad las de Alemania y Suiza, espialmente por su fundación de casa de comidas de templanza. De todas las asociaciones internacionales de diversas clases, la más importante es la "Sociedad Internacional de Médicos", debido a la opinión mantenida ahora en la cuestión del alcohol. Esta sociedad incluye los países de habla alemana, Escandinavia, Rusia y Bélgica. La "Asociación Internacional Antialcohólica del Ferrocarril" (fundada por de Terra en 1904) tiene ramas en Alemania, Austria, Suiza y Dinamarca. La "Asociación Internacional contra el Consumo de Bebidas Alcohólicas", fundada en 1905, incluye unas 30 organizaciones en Alemania, Inglaterra, Holanda, Bélgica, Francia y Rusia. Son sociedades de templanza y promueven por igual la templanza y la abstinencia total. La asociación pretende establer una oficina internacional contra el alcohol.
(2) Asociaciones nacionales
La más importante en Alemania es la "Asociación contra el Consumo de Bebidas Alcohólicas" (Verein gegen Missbrauch geist. Getränke); fue fundada en 1883 y tiene 37.000 miembros que no adquieren compromiso personal. La sociedad lleva a cabo su labor mediante periódicos, panfletos (de los que han circulado en 1908 más de un millón), gráficos, exhibiciones, etc. Entre las sociedades de abstinencia total están: la "Federación Alemana de las Sociedades de la Cruz Azul de la Iglesia Evangélica" (Deutsche Bund evangelisch-kirchlicher Blaukreuzvereine) con 8.500 miembros; varias sociedades que se han separado de la "Orden Independiente de los Buenos Templarios" y sociedades de abstinencia para diversas clases de la sociedad, como trabajadores, escolares, maestros, funcionarios de correos, abogados, filólogos, etc.; las sociedades para abogados y filólogos se limitan al territorio alemán. En defensa de su interés común, casi todas las sociedades alemanas de abstinencia total se han unido en la "Unión General Alemana para combatir el Alcoholismo" (Allgemeiner deutscher Zentralband zur Bekämpfung des Alkoholismus) de Hamburgo, que tiene una extensa oficina de información, una sción de prueba de bebidas sin alcohol, una oficina para conferencias, etc. Alemania tiene en conjunto sesenta grandes organizaciones anti-alcohólicas.
El movimiento contra el alcohol es débil en Austria probablemente porque el gobierno pone grandes dificultades en el camino de las organizaciones internacionales. Las grandes asociaciones, unas treinta en número, han surgido todas en los últimos años. Las sociedades de templanza (Oest. Verein gegen Trunksucht y sociedades provinciales similares en Vorarlberg, el Tirol alemán y Moravia) han alcanzado considerable importancia. La principal sociedad de abstinencia es indudablemente la polaca "Eleuterya" con 5.300 miembros en 20 ramas. La "Unión Central de Sociedades Alcohólicas Austriacas" (Zentralverban öst Alkoholgegenvereine) en Viena, sirve como sede común de muchas de estas sociedades. Aparte de la "Orden Independiente y Neutral de los Buenos Templarios", Hungría tiene una asociación de abstinencia bastante importante para trabajadores (1.100 miembros) y una organización central. Las organizaciones principales en Suiza son internacionales. Comparadas con éstas las sociedades nacionales no son muy importantes, excepto la "Liga de Abstinencia Católica" (ver más abajo). Entre todas las organizaciones nacionales se pueden mencionar: la "Alianza Unión por la Abstinencia" de Lausana; las sociedades de templanza: la "Sociedad de St Gall contra el Abuso de Licores Alcohólicos" (St. Gallischerverein gegen des Missbrauch geistiger Getränke), con 14.000 miembros, y la "Liga Patriótica de Suiza contra el Alcoholismo" (Ligue patriotique suisse contre l’alcoolisme). Los abstemios totales tienen un control absoluto; es espialmente digna de mención la activa participación de los alumnos en la escuela y de los niños. El "Sretariado suizo de la Abstinencia" en Lausana es la sede de la sociedad. En Holanda aún hay una considerable rivalidad entre la abstinencia total y los que abogan por la templanza. Las organizaciones de estos últimos son extensas, particularmente la "Unión del Pueblo" (Volksbund) que tiene más de 20.000 miembros. La mayoría de las sociedades están relacionadas con las diferentes Iglesias; las protestantes, en número de cinco, se han unido desde 1907 en la "Unión Popular de las Sociedades Antialcohólicas Cristianas de Holanda" (Niederländischer Volksbund der christlichen Antialkoholvereine).
Hasta ahora las asociaciones en Bélgica y Francia han sido casi exclusivamente sociedades de templanza; en ambos países, las sociedades de templanza para niños de las escuelas han jugado un papel importante. La "Liga Nacional Francesa contra el Alcoholismo" (Ligue nat. française contre l’alcoolisme) tiene casi 100.000 miembros en 1.730 ramas, de las que muchas son para niños. Bélgica también tiene una liga patriótica similar, y 120.000 niños en más de 5.000 sociedades de templanza organizadas durante los últimos treinta años por los esfuerzos del insptor de escuelas Robyn. En Italia sólo se pueden encontrar los inicios de un movimiento de templanza. En 1907 diversas organizaciones locales unidas en la "Federación Anti-alcohólica italiana" (Federazione Anti-alcoolista Italiana), que permite medio litro diario (aproximadamente una pinta) de vino a las horas de las comidas. Los miembros de la Federación son principalmente socialdemócratas. Aún menos organización hay en España, donde las primeras organizaciones están empezando a constituirse ahora. Portugal no tiene organización. La abstinencia total predomina en los reinos escandinavos, Islandia y Finlandia, aunque la cerveza casera pare permitirse aún fruentemente. La sociedad noruega "Det Norske Totalafholdsselskab" tiene 135.000 miembros. En Suia, aparte de la muy fuerte "Orden Independiente de los Buenos Templarios" está la socialdemócrata "Verandiorden", y muchas sociedades de abstinencia para diferentes clases, como médicos, estudiantes, maestros, predicadores, soldados, comerciantes, enfermeras, etc., igual que una sociedad para dar instrucción en la abstinencia. Una oficina central de abstinencia existe en ambos países. La mayor sociedad de abstinencia en Dinamarca es la "Danmarks Alfholdsforening" (unos 60.000 miembros). Muchos abstemios absolutos pertenen también a los "Buenos Templarios" o a la "Crus Azul".
(3) Organizaciones católicas de templanza
Igual que los católicos participaron en el primer movimiento hace sesenta o setenta años, también han tomado una parte activa en los últimos años en la batalla contra el alcohol. Al principio los países completamente católicos, excepto Bélgica, no tuvieron mucha participación en el movimiento. Hablando en términos generales, Alemania, Suiza, Holanda, e Inglaterra han sido los campeones de la causa. Hacia 1885 comenzó en Bélgica el movimiento católico. Bajo la dirción del abate Lemmens existe ahora una confederación formada por nueve grandes asociaciones con unas 600 ramas locales y entre 50.000 y 60.000 miembros que, en conjunto, representan la templanza, no la abstinencia total. Las más importantes de las asociaciones son la "Sint Jansgenootschap" en la provincia de Limburgo (que tiene una división para jóvenes fundada y dirigida por el canónigo Senden), la "Onthoudersbond van West-Flandern" y la "Société belge de Tempérance". La principal organización en Alemania es la "Alianza de la Cruz" (Kreuzbündnis), una sociedad de abstemios católicos, con sede en Heidhausen cerca de Werden. La organización se fundó en 1899 por el Padre Neumann como una sociedad de templanza; en 1904 se constituyó una sción separada para abstemios totales, y desde 1909 toda la organización ha sido una sociedad de abstinencia total, con secciones para mujeres (Frauenbund), para jóvenes (Johannesbund) y para niños (Schultzengelbund). En conjunto la asociación tiene 12.000 miembros adultos y 60.000 niños. Por desgracia, la sociedad de niños se ha dividido, la mitad aproximada de sus miembros se han unido a la "Sociedad de Templanza Católica" (Kath. Mässigkeitsbund), fundada en 1905 (sede en Tréveris). Rientemente las relaciones de esta última sociedad con la "Alianza de la Cruz" se han ido enrariendo constantemente, e incluso ha fundado su propia rama de abstinencia total (Kreuzbund). Se ha hecho un excelente trabajo por los católicos de Suiza, donde el antiguo obispo de St. Gall, Augustine Egger (1833-1904) actuó como un apóstol de la templanza. Allí existe buena relación entre las diferentes tendencias del movimiento aunque la abstención total es la más destacada. La "Liga de Abstinencia Católica Suiza" (Schweizerische kath. Asbstinentenliga) fundada en 1895 con sede en St Gall, tiene 90 ramas y casi 4.000 miembros, tres cuartas partes de los cuales son alemanes. Filial de esta sociedad es la "Unión Juvenil de la Suiza Alemana" (Deutsche-Switzerische Jugengbund) que tiene más de 60 ramas con 10.500 miembros; una unión similar (Réveil) para la Suiza francesa tiene 22 ramas y 1.200 miembros. Casi todos los miembros de la sociedad antes citada, "St. Galler Bezerksverein gegen Missbrauch gesitiger Getränke", son católicos. En Holanda, el doctor Ariens y el doctor Banning fundaron en 1895 la "Kruis verbonden" que tiene más de 30.000 miembros; tanto ésta como las asociaciones espíficas para mujeres (Mariaveereningen) que tiene casi 30.000 miembros, admiten a los que abogan por la templanza y por la abstinencia total. En vez de sociedades de niños se han constituido asociaciones de padres que se comprometen a no dar a sus hijos (menores) ninguna bebida alcohólica; éstas se llaman la "St. Anna veereningen" (alrededor de 25.000 miembros). Estas sociedades están organizadas por diócesis y desde 1907 su organización central ha sido la "Sobrietas", con sede en Maastricht. Desde 1901 Austria ha tenido también su "Alianza Católica de la Cruz" y "Schutzengelbund"; hasta ahora, sin embargo, la afiliación no ha alcanzado los 1.000 miembros. Hungría tiene una sociedad de templanza católica con 10.000 miembros. Los católicos franceses tienen la Sociedad de la "Cruz Blanca" (Croix blanche). Finalmente debemos mencionar algunos inicios de organizaciones internacionales: La "Sociedad de Abstinencia para Sacerdotes" (650 miembros) en Alemania, Austria-Hungría, Suiza y Holanda; la "Unión Académica Católica de Abstinencia" con unos 100 miembros en Alemania, Austria y Suiza. La "Asociación Católica Internacional", opuesta a la bebida moderada de licores alcohólicos, es, hasta ahora, de poca importancia. Debe mencionarse también una rama de la Orden de los Benedictinos fundada por el Padre Hager, cuyos miembros son abstemios totales y vegetarianos; la casa-madre está en Innsbruck.
(4) Congresos
Los grandes congresos internacionales contra el alcoholismo se reúnen cada dos años; las sesiones, exceptuando la celebrada en 1909 en Londres, siempre se han tenido en el Continente. El congreso se ha reunido dos ves en La Haya, y una vez en cada una de las siguientes ciudades: París, Bruselas, Amberes, Cristianía, Estocolmo, Bremen, Viena, Budapest, Zurich, Basilea, Londres. Al principio los que abogaban por la templanza ejercían más influencia; en 1887 en Zurich y en 1903 en Bremen surgieron fuertes disputas entre este partido y los abstemios totales, que ahora controlan las reuniones de los congresos. Desde 1899 la Santa Sede ha estado reiteradamente representada. Se publican informes completos de las sesiones de los congresos. Durante unos diez años se ha celebrado un congreso de abstemios totales alemanes cada dos años en promedio, la séptima reunión ha sido en Augsburgo en 1910; congresos similares se han celebrado en Escandinavia y Finlandia durante el mismo periodo de tiempo y con los mismos intervalos. El octavo congreso de abstinencia suizo se celebró en Lausana en 1910; en sus sesiones se romendó la opción local. En otros países la celebración de conferencias anuales comenzó en fechas aún posteriores; el primer congreso austriaco contra el alcohol se celebró en Viena en 1908; el primero ruso en San Petersburgo en 1910; el primer congreso de abstinencia total en Grenoble en 1910. Un congreso francés de opositores al consumo del alcohol (celebrado en 1903) no tuvo mucha importancia. Los católicos de Holanda y Bélgica han tenido hasta ahora dos congresos nacionales. Entre los congresos espiales celebrados por una única organización nacional, son dignos de mención los de los "Buenos Templarios". En algunos países, particularmente Alemania y Suiza, hay sociedades que organizan cursos educativos de carácter científico para el estudio del alcoholismo.
(5) Éxitos del Movimiento de Templanza
El principal éxito es la criente comprensión, que se manifiesta en todas partes, de sus objetivos. Los gobernantes civiles insisten repetidamente en sus pronunciamientos públicos en la gran importancia de la templanza, mientras que los eclesiásticos de alto rango son o abstemios totales o entusiastas amigos del movimiento, en cuyo interés han publicado muchas cartas pastorales. En lo que respta a la acción legislativa, el progreso del movimiento es más lento. En Islandia existe una prohibición absoluta. En Francia se ha pedido repetidamente por las asambleas provinciales, y una demanda similar se ha hecho una vez en Suia. Como en estos dos países el número d
Mujer
En los últimos años la posición de la mujer en la sociedad humana ha dado origen a una discusión que, como parte del malestar social, se conoce bajo el nombre de "cuestión femenina", y para la cual se busca una solución en el movimiento para la emancipación de las mujeres. Tanto en teoría como en la práctica la respuesta varía con la visión que uno tenga de la vida. El Cristianismo con sus principios inmutables, y sin juzgar mal las demandas justificadas de la época, aborda también guiar el movimiento femenino por el camino corrto. La finalidad de la vida de la mujer es doble:
• Como mujer individual tiene el destino superior obligatorio para todo ser humano de adquirir la perfción moral.
• Como miembro de la raza humana la mujer está llamada en unión con el hombre a representar a la humanidad y a desarrollarla en todos los sentidos.
Ambas tareas están indisolublemente unidas, de forma que una no se puede llevar a cabo plenamente sin la otra. La libertad de la mujer consiste en la posibilidad de cumplir sin impedimento esta doble tarea con sus derechos y privilegios tanto en la vida privada como en la pública. La limitación de la libertad, tanto si es real como si es meramente imaginaria, provoca el esfuerzo para eliminar las barreras que la obstruyen. Para juzgar corrtamente estos esfuerzos conocidos como "movimiento femenino" deben determinarse corrtamente los derechos y obligaciones de la mujer en la vida de la humanidad. Para esta finalidad, sin embargo, la primera cosa nesaria es la aduada concepción de la personalidad femenina. Las fuentes de las que se ha de extraer esta definición son la naturaleza y la historia.
Naturaleza
La misma naturaleza humana esencialmente idéntica apare en el sexo masculino y femenino en una forma personal doble; hay, por consiguiente, personas masculinas y femeninas. Por otro lado, no hay persona humana neutra sin distinción de sexo. De ahí se sigue en primer lugar, el derecho de la mujer a la posesión de una naturaleza humana plena y completa, y así, a una igualdad completa en posición y valor moral cuando se la compara con el hombre ante el Creador. No es, por tanto, permisible tomar un sexo como el único absolutamente perfto y como patrón de valoración para el otro. La designación por Aristóteles de la mujer como un hombre mutilado o incompleto ("De animal.gennerat." II, 3ª ed. Berol., 773a) debe, por tanto, ser rhazada. La insostenible definición medieval, "Femina est mas occasionatus", surgió también bajo la influencia aristotélica. La misma opinión se encontrará en el "último escolástico", Dionysius Ryckel ("Opera minora", ed. Tournay, 1907, II, 161a).
El sexo femenino es en algunos asptos, inferior al masculino, tanto en lo que respta al cuerpo como al alma. Por otro lado, la mujer tiene cualidades que le faltan al hombre. Con acierto el escritor sobre educación, Lorenz Kellner, dice: "No llamo al sexo femenino ni el bello sexo ni el sexo débil (en sentido absoluto). La primera designación es invención a partes iguales de la sensualidad y de la adulación; la otra debe su uso a la arrogancia masculina. A su manera el sexo femenino es tan fuerte como el masculino, a saber, en resistencia y paciencia, en el tranquilo sufrimiento a largo plazo, en resumen, en todo lo que se refiere a su esfera real, esto es, la vida interior."("Lose Blätter", rogido por Von Görgen, Friburgo, 1895, 50). A causa de la igualdad moral de los sexos la ley moral para el hombre y la mujer debe ser también la misma. Asumir una moralidad laxa para el hombre y una rígida para la mujer es una injusticia opresora incluso desde el punto de vista del sentido común. El trabajo de la mujer es también en sí mismo de igual valor que el del hombre, en cuanto que el trabajo ejutado por ambos se ennoble por la misma dignidad humana.
El hecho de que no haya un ser humano sexualmente neutro tiene, sin embargo, una segunda consuencia. El carácter sexual puede separarse del ser humano como algo sundario sólo en el pensamiento, no en la realidad. La palabra "persona" no pertene solo ni al alma ni al cuerpo; es más bien que el alma, al informar al cuerpo, constituye la concepción plena de la personalidad humana solamente en su unión con el cuerpo. De ninguna manera, por tanto, es permisible limitar las diferencias sólo a las puliaridades primarias o sundarias del cuerpo. Por el contrario, los resultados indiscutibles de las investigaciones anatómica, fisiológica y psicológica muestran una diferencia de tan largo alcance entre el hombre y la mujer que se estable como resultado científico lo siguiente: la personalidad femenina asume la naturaleza humana completa de una manera diferente de la masculina. Según la intención del Creador, por tanto, la manifestación de la naturaleza humana en las mujeres difiere nesariamente de su manifestación en el hombre; las esferas sociales de interés y las vocaciones de los sexos son distintas. Estas distinciones pueden aumentarse o disminuirse por la educación y las costumbres pero no pueden ser anuladas por completo. Igual que no es permisible tomar un sexo como patrón del otro, así desde el punto de vista social no es admisible confundir las actividades vocacionales de ambos. Los hombres más masculinos y las mujeres más femeninas son los tipos más perftos de sus sexos.
De esta trascendental diferencia sexual se sigue, en tercer lugar, la combinación de los sexos con la finalidad de una unión social orgánica de la raza humana, a la que llamamos humanidad, es dir que la humanidad no puede ser representada por cualquier cantidad, por grande que sea, de individuos de igual sexo, sino que ha de encontrarse solamente en la unión social y orgánica del hombre y la mujer. Así cada hombre y cada mujer es, en realidad, por naturaleza un ser humano completo con la vocación moral superior ya mencionada; por otro lado todo el sexo masculino representa en sí mismo sólo la mitad de la humanidad y el sexo femenino la otra mitad, mientras que un hombre y una mujer bastan para representar la humanidad. Por consiguiente cada uno de los dos sexos prisa del otro para su complemento social; una igualdad social completa anularía esta finalidad del Creador. Evidentemente la intención en la base de las mencionadas diferencias es forzar a la unión complementaria de los dos sexos como una nesidad de la naturaleza. Según eso, a pesar de la igual dignidad humana, los derechos y obligaciones de la mujer difieren de los del hombre en la familia y las formas de la sociedad que la desarrollan naturalmente.
Si los dos sexos están diseñados por la naturaleza para una cooperación orgánica homogénea, entonces la posición dirigente o una preeminencia social debe raer en uno de ellos. El hombre está llamado por el Creador a esta posición de líder, como lo muestra por toda su estructura corporal e inteltual. Por otro lado, como resultado de esto, se asigna a la mujer una cierta subordinación social con respto al hombre que de ninguna manera lesiona su independencia personal, en cuanto se une con él. Por consiguiente no se ha de alegar nada en este punto de igualdad de posición o de igualdad de derechos y privilegios. Deducir de esto la inferioridad de la mujer o su degradación a "ser humano de segunda categoría" contradice la lógica tanto como lo haría el intento de considerar al ciudadano como un ser inferior porque está subordinado a los funcionarios del estado.
Hay que subrayar aquí que el hombre debe su preeminencia de autoridad en la sociedad no a sus logros personales sino a la designación del Creador según la palabra del Apóstol:"El hombre...es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del hombre" (I Cor., 11, 7). El Apóstol en esta referencia a la creación de la primera pareja humana presupone la imagen de Dios en la mujer. Como esta similitud se manifiesta exteriormente en la supremacía del hombre sobre la creación (Gén., 1, 26), y como el hombre en cuanto líder nato de la familia ejerció primero esta supremacía, es llamado dirtamente en tal capacidad imagen de Dios. La mujer toma parte en esta supremacía sólo indirtamente bajo la guía del hombre y como su compañera. Es imposible limitar la dlaración paulina a sola la familia; y el mismo Apóstol infirió de esto la posición social de la mujer en la comunidad de la Iglesia. Esta su posición natural se asigna a la mujer en toda forma de sociedad que surja nesariamente de la familia. Esta posición se describe con clásica claridad por Santo Tomás de Aquino (Summa theol., I: 92:1, ad 2um). Esta doctrina, que siempre se ha mantenido por la Iglesia católica, fue repetidamente subrayada por León XIII. La encíclica "Arcanum", de 10 de Febrero de 1880, dlara: "El marido es el que gobierna la familia y cabeza de la mujer; la mujer como carne de su carne y hueso de sus huesos ha de estar subordinada y obediente al marido, no, sin embargo, como una sirvienta sino como una compañera de tal clase que la obediencia prestada es tan honorable como digna. Como, sin embargo, el marido que manda representa la imagen de Cristo y la mujer obediente la imagen de la Iglesia, el amor divino establerá el grado de la obligación".
Así el germen de la sociedad humana, que una sociología sólida debe tomar como su punto de partida, no es el individuo humano abstracto sino la unión de hombre y mujer que vive primariamente en el hogar. Las diferentes características en aptitudes de los sexos indican una división del trabajo tal entre los dos que el hombre y la mujer tienen que vigilar la formación de la generación en crimiento, no uno aparte del otro, sino conjuntamente y en asociación.
Por consiguiente las actividades de ambos en el dominio social pueden tal vez compararse a dos círculos concéntricos de desigual circunferencia. El círculo externo, más amplio, representa las labores vocacionales del hombre, el círculo interior las de la mujer. Lo que el Creador preparó mediante la diferencia de aptitudes se realiza en la unión marital indisoluble de un hombre y una mujer. El hombre se convierte en padre con derechos y deberes paternales que incluyen el sostenimiento de la familia y, cuando es nesario, su protción. Por otro lado, la mujer ribe con la maternidad una serie de obligaciones maternales. Los deberes sociales de la mujer pueden, por tanto, designarse como maternidad, tal como es el deber del hombre ser representante de la autoridad paterna. Así la personalidad femenina completamente desarrollada se encuentra en la madre. Por supuesto este desarrollo de la maternidad en la mujer no se limita a su aspto fisiológico. Más bien este sentido maternal y su actividad puede y debe, en cuanto desarrollo supremo de la feminidad noble, preder al matrimonio y puede existir sin él. Como criatura compuesta de materia y espíritu, el ser humano tiene como destino algo más que continuar su raza por la generación y el nacimiento. Le incumbe más aún desarrollar la vida espiritual e inteltual mediante la educación, que es justamente llamada el segundo nacimiento. Esta educación, sin embargo, prospera tan poco sin la espífica influencia materna, como el traer al mundo al niño sin madre. La comunidad, la nación, el estado, son, sin embargo, como nesario desarrollo natural de la familia, la totalidad organizada de las familias individuales. Por consiguiente la influencia materna debe extenderse también sobre estos y debe mantenerse dentro de los límites que corresponden a la división del trabajo entre el hombre y la mujer. En estas formas de vida social el hombre debe también representar vigorosamente la autoridad, mientras que la mujer, llamada a la dignidad de ser madre, debe suplir y ayudar a la labor del hombre mediante su incansable colaboración. Esta verdad se manifiesta en forma hogareña en las expresiones "padre del país", "madre del país". De aquí que el hombre, en cuanto hombre, y la mujer, en cuanto mujer, tengan que alcanzar el supremo fin común de la perfción moral, que se extiende más allá del tiempo por el cumplimiento de sus deberes sociales.
Esta vocación social, tanto si es dentro del matrimonio como si es fuera de él, ha de ser considerada por tanto por ambos como el medio para un fin (cf. I Tim., 2, 15). Si estas dos esferas ríprocas de actividad se toman en su sentido más estricto se excluyen una a otra, en cuanto la tarea eftiva asignada por la naturaleza a la mujer no puede ser ejutada por el hombre, mientras que a la inversa es también cierto. Al mismo tiempo está el dominio mixto del ganarse la vida en el que ambos sexos trabajan, aunque al hacerlo así no pueden negar las cualidades características de cada uno. Aquí, sin embargo, la naturaleza prohíbe la competencia en el mismo campo, en cuanto que la mujer está más absorta por sus obligaciones naturales puliares que el hombre por las suyas. Podemos hablar con justicia de "dualismo en la vida de la mujer". Pero, la perpetuación y desarrollo en civilización de la humanidad viene siempre antes que las obligaciones naturales. Por consiguiente, según la ley física se deberá preservar a la mujer de todas las cargas industriales que perjudiquen su deber más importante en la vida. Queda por ver cómo se han llevado a cabo en la historia humana los dictados de la naturaleza.
Historia
Cristo probó que era el punto central de la historia de la humanidad, y no fue lo menos importante el cambio que su enseñanza eftuó en la posición de la mujer. El testimonio de la historia respto a la posición de la mujer en todos los pueblos pre-cristianos y no cristianos se puede resumir como sigue: Ningún pueblo ha juzgado mal por completo la posición natural de la mujer, de forma que en todas partes la mujer apare en mayor o menor subordinación al hombre. Ningún pueblo, sin embargo, ha hecho plena justicia a la dignidad personal de la mujer; por el contrario, muchos pueblos evidencian un nivel moral alarmantemente bajo por su degradante opresión de la mujer. Antes de que el Evangelio llegara al mundo, el hombre había producido virtualmente para la mujer la condición así descrita por Mary Wollstonraft en la introducción a su "Vindicación de los derechos de la mujer": "En el gobierno del mundo físico es observable que la hembra en lo que se refiere a fuerza es, en general, inferior al macho. Esta es la ley de la Naturaleza; y no pare estar suspendida o abrogada a favor de la mujer. Un grado de superioridad física no puede, por tanto, negarse - ¡y es una noble prerrogativa! Pero no es una preeminencia natural, los hombres emprenden hundirnos aún más bajo, meramente para convertirnos en objetos atractivos durante un rato; y las mujeres, intoxicadas por la adoración que los hombres, bajo la influencia de sus sentidos, les rinden, no busca lograr un interés duradero en sus corazones, o convertirse en la amiga del prójimo que encuentra diversión en su compañía".
Contraria al principio fundamental de la investigación histórica, la teoría darwiniana de la evolución se ha aplicado a la posición originaria de los sexos. Se pretende que un concubinato primitivo sin relación marital permanente sea la base de la evolución posterior. El primer estadio de este desarrollo, sin embargo, se representa como "el derecho de la madre" o matriarcado, en donde no el hombre sino la mujer, se afirma, representaba, entre los pueblos, al cabeza legal de la familia.
Sin embargo, las investigaciones de Bachofen, Engels, Lubbock, Post, Lippert, Dargun y otros, que deseaban aducir pruebas de esta hipótesis generalizando fenómenos individuales, han sido refutados por fervorosos darwinianos: "No se ha encontrado ninguna comunidad donde la mujer pudiera gobernar sola" (Starke, "Die primitive Familie", Leipzig, 1888, 69). Como los mismos "pueblos primitivos", que han sido espialmente citados como prueba de esta teoría, tales condiciones demuestran que son degeneraciones. Los informes autentificados de las condiciones de las razas civilizadas antes de Cristo, tanto como los resultados garantizados de la investigación en los "pueblos primitivos", confirman por el contrario las frases citadas arriba. Cuanto más se retrocede en la civilización pre-cristiana, más puras y dignas de la humanidad son las relaciones matrimoniales, y por consiguiente más ventajosa apare la posición de la mujer. La posición entre los sexos en las razas degradadas, denominadas salvajes, es, en su naturaleza esencial, la misma que en las razas civilizadas. Al mismo tiempo no se excluyen las diferencias no esenciales aunque importantes, que surgen de las diferencias en el espíritu nacional que se ha desarrollado de acuerdo con las condiciones geográficas. En todas partes se encuentra la subordinación social de la mujer, en todas partes se ve la división del trabajo entre los sexos, por el que el cuidado del hogar primitivo rae en la mujer. Pero contrario al orden natural, la preeminencia paterna del hombre se ha desarrollado en una tiranía ilimitada, y la mujer rebajada a sierva y esclava sin derechos que satisface los deseos del hombre. Casi sin excepción la poligamia ha desplazado al matrimonio. Las pruebas de esto se dan en la obra digna de crédito de Wilhelm Schneider, "Die Natürvolker, Missverständnisse, Missdeutungen und Misshandlungen" (Paderborn, 1885).
Entre las naciones civilizadas de la antigüedad los egipcios se distinguían por su inusual respeto con el sexo femenino. Herodoto les llama (II, xxv) puliares entre las naciones a este respto. En numerosas inscripciones puede leerse como título de la mujer la expresión "Nebtper" (gobernante de la casa). La tradición por la que la mujer pertene a la casa resuena en los jeroglíficos de los egipcios a través de los siglos, y entre todos los pueblos. El mismo principio subyace en la base del código de leyes dados por Hammurabi, que hace constar las condiciones sociales en Babilonia en el tercer milenio antes de Cristo. El culto voluptuoso, que se extendió desde Babel-Asur y que por medio de la influencia fenicia envenenó el mundo antiguo, tuvo un efto particularmente perjudicial para la posición de la mujer. No hubo cuestión de derechos personales de la mujer aparte de los del hombre ni aquí ni entre los persas que eran por lo demás diferentes en raza y costumbres, incluso aunque a ves mujeres tales como Parysatis, la esposa de Darío II, alcanzaran gran influencia en el gobierno del país. Hasta la actualidad la posición de la mujer ha seguido siendo la misma en los antiguos países civilizados de Asia oriental, como en la India, China, y Japón, o incluso se ha degradado más. A. Zimmermann, que estaba bien informado de las condiciones del sexo femenino en la India, afirmaba en 1908: "Uno de los abusos más terribles es la sistemática degradación del sexo femenino que comienza incluso en la temprana juventud" ("Historisch-politische Blätter, CXLII, 371). En 1907 el 99,3% de las mujeres de la India no sabían leer ni escribir. Las viudas hindúes, espialmente, están expuestas al desprio y los malos tratos. En China la posición de la mujer, debido al respeto mostrado a madres o viudas, causa mejor impresión. Pero, al mismo tiempo, la mujer está calificada como ser humano de segunda clase desde el nacimiento hasta la muerte. La horrible costumbre de matar a las niñas rién nacidas ha persistido por consiguiente hasta la actualidad, como lo prueba el dreto de reforma publicado en 1907 por el virrey de ese momento, Yuan Shih-kai . Según éste, se mataba anualmente a unas 70.000 niñas en la provincia de Kiangsi. El vendaje de los pies es en realidad sólo un medio para mantener a las mujeres en casa. La dependencia absoluta de la esposa respto de su marido se mantenía también como una costumbre inflexible en el antiguo Japón hasta la última reorganización, como lo prueba el "Onna Daigaku" de Kaibara Ekken (1630).
Las denominadas naciones clásicas de la antigüedad, los griegos y romanos, muestran, por contraste con Oriente, una didida aversión por la poligamia, que legalmente al menos nunca fue ronocida entre ellos. Esta afortunada disposición natural aftó favorablemente a la posición de la mujer sin asegurarle, sin embargo, la posición que naturalmente le pertene. Incluso en el mejor periodo de los griegos y los romanos la mujer sólo existió por causa del hombre. Las descripciones homéricas de amor y devoción marital muestran esto en su forma más ideal. En la época posterior de degeneración la mujer había perdido casi enteramente su influencia en la vida pública, según la frase del discurso contra la hetaira Neara, atribuido a Demóstenes: "Tenemos hetairas para el placer, concubinas para el cuidado diario del cuerpo y esposas para la producción de niños vigorosos y como guardianas de confianza de la casa." El culto de la "virgen Atenea" muestra probablemente una confusa percepción por parte de los griegos de la exaltada posición de la virgen independiente del hombre, pero no condujo a resultados prácticos favorables a la mujer. Casi lo mismo se puede dir del culto de Vesta y de las vírgenes vestales entre los romanos.
Cuando el Cristianismo aparió encontró a la mujer en el mundo romano, y la propia Roma no era de ningún modo una excepción, en una posición de profunda degradación moral, y bajo la dura patria potestad del hombre. Esta autoridad había degenerado en tiranía más universalmente casi que en China. Originariamente el Derecho Romano, hasta el tiempo de los Antoninos, limitaba el poder del padre respto de la vida y muerte de sus hijos, y le prohibía matar a los chicos y a las hijas primogénitas. Sin embargo, la libertad disfrutada por la mujer casada durante el Imperio tuvo como único resultado que el divorcio aumentara enormemente y la prostitución se considerara algo normal. Después de que el matrimonio perdiera su carácter religioso las mujeres superaron a los hombres en licenciosidad, y así perdieron incluso la influencia que habían tenido en la primitiva, austeramente moral, Roma (cf. Donaldson, "Woman, Her Position and Influence in Ancient Gree and Rome and among the Early Christians", 1907).
Entre los judíos la mujer no tuvo la posición que le correspondía desde el principio, como dijo Cristo: "Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres: pero al principio no fue as&iaircute;" (Mt., 19, 8). No se debía esperar una reforma completa por la importancia preparatoria y temporal de la legislación del Antiguo Testamento. Se hizo una concesión por la inclinación de los orientales a la poligamia permitiendo esposas adicionales. Se mitigó la unilateral patria potestad; el sentimiento de reverencia por la madre fue rígidamente impresa sobre los hijos. Las leyes referentes a esto nos ruerdan a las leyes de China. No obstante la fama de mujeres individuales como Miriam, la hermana de Moisés, Débora, y Judit, la mujer hebrea en general, no tuvo más derechos que las mujeres de otras naciones; el matrimonio era su única vocación en la vida (cf. Zschokke, "Das Weib in Alten Testament", Viena, 1883; y "Die biblischen Frauen des Alten Testamentes", Friburgo, 1882). La visión semítica de la mujer sin la influencia purificadora de la Revelación se evidencia entre los seguidores del Islam que hacen remontar su ascendencia a Ismael el hijo de Abraham. Por consiguiente, el Corán con sus muchas normas referentes a las mujeres es un código que se muestra indulgente con las pasiones incontroladas del hombre semita. Fuera del matrimonio, que en la óptica mahometana es el deber de toda mujer, la mujer no tiene ni valor ni importancia. Pero la concepción del matrimonio como una unión íntima hasta el punto de constituir una persona moral, ha sido siempre extraño al Mahometanismo (cf. Devas, "Studies of Family Life. A Contribution to Social Science", Londres, 1886).
La historia de la era pre-cristiana no menciona ninguna revuelta importante y exitosa de las mujeres para obtener una mejora de su posición. La costumbre se convirtió en hábito establido, y encontraba sus más fuertes defensores entre las propias mujeres. Fue la enseñanza de Cristo la que trajo primero la libertad al sexo femenino, dondequiera que esa enseñanza fue tomada en serio como guía de vida. Sus palabras se aplicaban también a las mujeres: "Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura" (Lucas, 12, 31). Restauró el original matrimonio monógamo y vitalicio, elevado a la dignidad de sacramento, y mejoró también la posición de la mujer en asuntos puramente terrenos. La dualidad personal más completa se expresa en la exhortación apostólica: "Pues todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo...ya no hay hombre ni mujer. Pues todos sois uno en Cristo Jesús" (Gal., 3, 27-28; cf. I Cor., 11, 11). Más disivo, sin embargo, para la posición social de la mujer fue la enseñanza de Cristo sobre la nobleza de la virginidad libremente elegida en contraste con el matrimonio, a cuya adopción se invitaba a los elegidos de ambos sexos (Mt., 19, 29). Según Pablo (I Cor., 7, 25-40) las vírgenes y viudas hacen bien si persisten en la intención de no casarse para servir a Dios con toda su mente; en realidad hacen mejor que las que reparten su atención entre el cuidado de su marido y el servicio de Dios. Mediante esta doctrina el sexo femenino en particular se situaba en una independencia del hombre antes impensable. Concedía a la mujer no casada valor e importancia sin el hombre; y lo que es más, la virgen que renuncia al matrimonio por motivos religiosos, adquiere predencia sobre la mujer casada y ensancha el círculo de su influencia materna sobre la sociedad. Elisabeth Gnauck-Kühne dice acertadamente: La estimación de la virginidad es la verdadera emancipación de la mujer en sentido literal".
Esta elevación de la mujer se centra en María la Madre de Jesús, la virginidad y maternidad más pura, tan tierna como fuerte, unidas en maravillosa sublimidad. La historia de la Iglesia Católica presenta un testimonio constante de esta posición de María en la historia de la civilización. El respeto por la mujer empieza y termina con la veneración de la Virgen Madre de Dios. Por consiguiente también para el arte la Virgen se ha convertido en la suprema representación de la más noble feminidad. Esta extraordinaria elevación de la mujer en María por Cristo está en agudo contraste con la extraordinaria degradación de la dignidad femenina antes del Cristianismo. En la renovación de todas las cosas en Cristo (Ef., 1, 10) la restauración del orden debe ser la más completa en este punto en que había prevalido el desorden más extremo.
Sin embargo, esta emancipación de la mujer se basa en los mismos principios que Cristo usó para su gran renovación de la naturaleza por la gracia. La Naturaleza no fue dejada de lado ni destruida, sino que fue curada e iluminada. Por consiguiente las diferencias naturales radicales entre el hombre y la mujer y sus vocaciones separadas continúan existiendo. En la sociedad cristianizada el hombre también había de actuar como el legítimo representante de la autoridad, y legítimo defensor de los derechos, en la familia, igual que en la comunidad civil, nacional y religiosa. Por tanto, la posición social de la mujer sigue siendo en el Cristianismo de subordinación al hombre, dondequiera que los dos sexos se vean obligados a ayudarse uno al otro en la actividad común. La mujer desarrolla su autoridad, fundada en la dignidad humana, en relación con, y subordinada al hombre en la sociedad doméstica como ama de la casa. Al mismo tiempo la indispensable influencia materna se extiende desde el hogar al desarrollo de la ley y la costumbre. Sin embargo, mientras que el hombre está llamado a participar dirtamente en los asuntos del estado, la influencia femenina puede ordinariamente ejercerse en tales asuntos sólo indirtamente. Por consiguiente, sólo en casos excepcionales en los reinos cristianos la soberanía dirta está colocada en manos de la mujer, como se demuestra por las mujeres que han ascendido a tronos. En la Iglesia se excluye esta excepción, en lo que se refiere a la función clerical. El mismo Apóstol que tan enérgicamente mantenía la independencia personal de la mujer, prohíbe a las mujeres hablar con autoridad en las asambleas religiosas y la supremacía sobre el hombre (I Tim., 2, 11,12). Sin embargo, personalidades como Pulqueria, Hildegarda, Catalina de Siena, y Teresa de Jesús muestran lo grande que puede ser la influencia indirta extraordinaria de la mujer en el dominio de la Iglesia.
Desde los días de los apóstoles, el Cristianismo nunca ha dejado de buscar y de defender la emancipación de la mujer en el sentido de su Fundador. Debe ronocerse que las pasiones humanas han impedido fruentemente que se produzcan unas condiciones plenamente correspondientes a los ideales. El matrimonio sacramental cristiano, indisoluble, en el que el marido ha de imitar con respto a la mujer el amor de Cristo por la Iglesia (Ef., 5, 25), fue firmemente defendido en beneficio de la mujer contra el desorden de la clase gobernante. En este punto San Jerónimo presenta la misma concepción de moral en contraposición a la inmoralidad pagana en palabras que se han convertido en clásicas: "Las leyes del emperador tienen un efto, las de Cristo otro...en el primer caso las restricciones de la impureza se relajan para los hombres...entre nosotros los cristianos, por el contrario, la creencia es: Lo que no está permitido a las mujeres también está prohibido a los hombres, y el mismo servicio (el de Dios) se juzga también por el mismo patrón." ("Ep. Lxxvii, ad Ocean.", P.L., XXII, 691). La admirativa exclamación de los paganos: "¡Qué mujeres hay entre los cristianos!" es el testimonio más elocuente del poder del Cristianismo. Los grandes Padres de la Iglesia no sólo alaban a sus madres y hermanas, sino que hablan de las mujeres cristianas en general en los mismos términos de respeto que el Evangelio. Por otra parte, el supuesto desprio de los Padres de la Iglesia por las mujeres es una leyenda que se mantiene viva por la falta de conocimiento de los Padres (cf. Mausbach, "Altchristliche und moderne Gedanke über Frauenberuf", 7ª ed., Munich-Gladbach, 1910, 5 y s.).
Desde el principio hasta la época actual, la doctrina cristiana de la voluntaria virginidad religiosa ha producido innumerables multitudes de vírgenes dedicadas a Dios que unen su amor de Dios con el heroico amor de sus prójimos, y que llevan a cabo silenciosos actos de heroísmo en el cuidado de los enfermos, en la asistencia a los pobres, y en la labor de educación. La época moderna desde la Revolución francesa ha superado mucho a los primeros siglos en congregaciones de mujeres para todas las ramas de la caridad cristiana y el alivio de todas las formas de miseria. Por consiguiente, el Cristianismo ha abierto a la mujer las máximas posibilidades de desarrollo. María, la hermana de Lázaro, que se sentaba como un discípulo a los pies de Jesús, se ha convertido en un modelo para la formación de la mujer en el Cristianismo. El estudio de las Escrituras, que era igualmente tradicional tanto en Oriente como en Occidente entre las mujeres educadas bajo la guía de la Iglesia, siguió siendo durante la Edad Media patrimonio de los conventos. Así, junto al clero, las mujeres en la época medieval eran más representativas del saber y la educación que los hombres.
El trabajo industrial de las mujeres fue al ritmo del desarrollo de la civilización. Cuando surgieron los gremios en la época de la fundación de las ciudades las mujeres no estaban excluidas de ellos. Cualquier idea de paridad de los sexos en este terreno se excluía por consideración a la primera tarea natural de la mujer. Entre las mujeres indigentes el Cristianismo encontró que las viudas eran las más nesitadas de ayuda. Desde el tiempo de los apóstoles, la Iglesia tuvo disposiciones espiales para las viudas (Act., 6, 1; I Tim., 5, 3 y s.), disposiciones que eran uno de los principales deberes del obispo. A la época apostólica se remonta la institución del viudato, en la que viudas de probada virtud trabajaban como asistentas apostólicas en la Iglesia junto con las vírgenes. Con el transcurso del tiempo las órdenes femeninas asumieron este trabajo, que se lleva a cabo con mucho éxito en las misiones a los paganos. Igual que, durante la conversión de las tribus germanas al Cristianismo, mujeres anglosajonas ayudaron a San Bonifacio, el apóstol de Germania, así hoy no puede alcanzarse permanente éxito en los países misioneros sin la ayuda de vírgenes consagradas a Dios. A fines del Siglo XIX unas 52.000 hermanas, entre las cuales había 1
Murphy-O’connor, Cormac (1932-
Fecha de nacimiento: Nació el 24 de agosto de 1932, en Reading, diócesis de Portsmouh, Inglaterra.
Educación: Pontificia Universidad Gregoriana, Roma (Licenciado en Teología).
Sacerdocio: Fue ordenado el 28 de octubre de 1956, en Roma. Incardinado en la diócesis de Portsmouth. De 1957 a 1966, fue Vicario en la parroquia de "Corpus Christi", en Portsmouth y del Sagrado Corazón, en Fareham. Más tarde, de 1966 a 1969, fue Secretario del Obispo Worlock. De 1969 a 1971, fue Sacerdote de la parroquia de la Inmaculada Concepción, en Southampton.
De 1971 hasta su nombramiento episcopal, se desempeñó como Rtor del "Venerabile Collegio Inglese", en Roma.
Episcopado: Elegido Obispo de Arundel y Brighton, el 17 de noviembre de 1977. Consagrado, el 21 de diciembre de 1977 por Michael Bowen, Arzobispo de Southwark. Desde 1983 había sido Co-Presidente de la Comisión Internacional de la Iglesia Anglicano-Romano Católica. Nombrado Visitador Apostólico a los seminarios Irlandeses. Promovido a la sede metropolitana de Westminster, el 15 de febrero del 2000.
Cardenalato: Creado cardenal presbítero el 21 de febrero del 2001; ribió la birreta roja y el título de Santa María sobre Minerva.
Link. http://www.westminsterdiocese.org.uk/arch/
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