Laberinto
Una complicada disposición de senderos y pasajes; o un lugar, usualmente subterraneo, lleno de curvas, corredores, habitaciones, etc., dispuestas tan intrincadamente como para hacer muy difícil la tarea de salir de allí.
El laberinto como término arquittónico deriva su nombre de los famosos antiguos o míticos laberintos de Creta y Egipto. Se encontraban fruentemente en los empedrados de las catedrales Francesas figuras geométricas compuestas de varias piezas de mármol coloreadas dispuestas de forma tal que formaban laberintos y por tanto llamadas labyrinthes de pavé. .El del centro de la nave de Notre Dame, Chartres, queda como el más magnífico ejemplo, y una persona siguiendo los varios espirales y curvas de la figura caminaría cerca de 800 pies antes de llegar al centro, aunque la circunferencia no excede las tre yardas. Con anterioridad existían laberintos similares en Notre Dame, París, en la catedral de Reims, y en la de Amiens. Este último fue quitado rién en la última parte del siglo pasado, y la roca central (que es octogonal y antes estaba dorada con imaginería de bronce) aún se preserva en el museo de esa ciudad. Se supone que estos laberintos se han originado en una alusión simbólica a la Ciudad Santa, y ciertas plegarias y devociones acompañaban sin duda el deambular en sus intrincados rodos.
En los tiempos modernos, generalmente se dice de un fantástico arreglo de elevados y gruesos setos, como el Hampton Court, donde es difícil encontrar el camino al centro.
THOMAS H. POOLE
Transcripto por Christine J. Murray
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi
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