Kulturkampf
Se dio ese nombre a la lucha política por los derechos y autogobierno de la Iglesia católica, principalmente en Prusia y después en Baden, Hesse y Bavaria. La lucha tuvo mucho vigor desde 1871 a 1877; de 1878 a 1891 se fue calmando gradualmente. De una parte estaba el gobierno, los Liberales y la mayoría de los conservadores, de la otra, los obispos, los sacerdotes y el conjunto de los católicos. Prusia fue el centro principal del conflicto. El gobierno prusiano y el príncipe Bismarck fueron los líderes de este memorable enfrentamiento
I. CAUSAS del KULTURKAMPF
Hay que buscarlas: (1) el la vida de los partidos políticos de Alemania, (2) en la tendencia ideológica entre los alemanes a mediados del siglo diinueve y (3) en la política general de Bisnarck en Europa después de 1870
They are to be sought: (1) in the political party-life of Germany; (2) in the trend of ideas among the German people towards the middle of the nineteenth century; (3) in the general European policy of Bismarck after 1870.
(1)Moritz von Blankenburg era el líder de los conservadores prusianos . Desde le principio se dlaró abiertamente, en el parlamente, favorable a una política anti- romana. Los conservadores representaban a los ortodoxos protestantes de Prusia, ellos mismos amenazados por el movimiento liberal que en aquel momento se oponía positivamente a toda cristiandad. Sin embargo la actitud de Blankenburg no era un capricho personal .Los protestantes se agarraban al principio del carácter protestante del estrado de Prusia por su constitución (i.e., hasta la revolución alemana de 1848). Después de la Constitución de 1848 el carácter exclusivamente protestante del Estado ya no era ronocido por la ley, pero los conservadores se encargaron de que nada cambiara en Prusia, aunque no les podía agradar que los católicos de Rhin y Westfalia fueran gradualmente ocupando el poder a través de las nuevas instituciones parlamentarias. Cuando en 1870 se formó el Imperio Alemán y el sur, mayoritariamente católico,quedó unido a Prusia, temieron perder la supremacía del protestantismo en Prusia
Pero los verdaderos instigadores de la embestida contra el catolicismo alemán fueron los liberales alemanes. Su actitud se explica así: Antes de 1860 al Partido Liberal estaba compuesto casi enteramente por hombres que pertenían a estrhos círculos profesionales - profesores, abogados y prominentes hombres de negocios. Se unieron en oposición al absolutismo político ya que querían una vida constitucional más amplia. Pero también tenían un lazo inteltual, que era una disposición anímica contra la iglesia y contra toda creencia positiva, ya por ser discípulos del deísmo anticlerical francés o del Josefinismo austriaco o por ser entusiastas admiradores de la poesía alemana y de la filosofía ( y por ello abogados de una cristiandad no dogmática y no lesiástica). Con la eyuda de la legislación y de las escuelas estatales esperaban asegurar "la ciencia libre e independiente" (die freie Wissenschaft), un control absoluto sobre la vida inteltual de toda la nación alemana. Los pioneros del partido liberal tenían puntos de vista filosóficos unánimes sobre el mundo y la vida como sobre el Estado. Al principio , pues, se inclinaban en sus manifestaciones publicas a promover ambas políticas. Hasta 1860, sin embargo, se consideraban demasiado débiles para tomar acciones vigorosas para promover sus fines culturales i.e., sus ideas inteltuales y políticas que hemos descrito arriba. Fracasos aislados anteriores (el Kölner-Wirren o problemas lesiástico - político de 1837 y el movimiento Deutsch-katholischen de Ronge en Waden, 1844-46) aún servían de advertencia. En ambos casos, vastas masas de gente habían sido profundamente perturbadas. Hasta los ciudadanos de clase media en general bastante indiferentes en cuestiones de fe, aún no estaban listos para participar en esta naturaleza de conflictos religiosos. Los principales finalidades en esto momento eran político onómicas. Un poco después, después de 1850, la pasión por la unidad nacional conmovió profundamente a toda la Bürgerthum alemana, pero cuando la influencia liberal aumentó después de 1860 en el Parlamento Prusiano (Landtag) en los varios estados alemanes, los líderes del partido comenzaron a cambiar sus tácticas. El Gran Duque de Baden les confió la organización del Ministerium, i.e., la administración civil del Estado. Inmediatamente se sometió al arzobispo de Friburgo y al clero de Baden a la más estricta supervisión. Se privó a la iglesia de todo control libre de sus propiedades e ingresos; hasta entonces el gobierno no había interferido. Se excluyó de las escuelas la influencia lesiástica y se hicieron esfuerzos para introducir el espíritu de la "ciencia libre" hasta en la educación del clero. En el verano de 1860, Bavaria dio a los liberales el pretexto para introducir su Kultur programa. Naturalmente que en un estado y gente tan católicos no se consiguieron resultados permanentes aparte de una transformación profunda de la vida y pensamiento populares. Esto había que hacerlo por medio de leyes para la educación y por la llamada "legislación social "bávara. Esta en particular tenia la intención de aclarar el camino para una completa renovación de las condiciones onómicas y sociales del pueblo bávaro. De momento solo se dieron pasos preliminares. Educación, naturalmente, era la cuestión más importante. Mientras, la supremacía parlamentaria de los liberales prusianos, adquirida riente y laboriosamente y que era tan esencial para el éxito, fue seriamente puesta en peligro. Otto von Bismarck, desde finales de 1862 Jefe del Ministerio prusiano, fue para ellos un oponente superior. Esto llevó (1866-67) a la formación de un Partido Nacional Liberal Prusiano para llegar a una ronciliación de los liberales hasta entonces, con el ahora todopoderoso ministro, y así asegurar de nuevo para el partido la influencia que se estaba perdiendo en Prusia. Para la opinión pública, los Liberales habían sido, durante tres décadas los principales representantes de la idea de la unidad nacional bajo liderazgo prusiano. Bismarck la había llevado a cabo y en ello se encontró la base común entre los Liberales Nacionales y el nuevo amo de la política alemana.
Bismarck abandonó la actitud antiliberal y durante la mayor parte de la década siguiente ribió el apoyo parlamentario de los Liberales. Hacia 1870, los puestos más importantes, prusianos y alemanes, los ocupaban los liberales. Pronto comenzó el partido, como en Bavaria, a atacara la influencia lesiástica católica en las escuelas. Mientras, se presentaron las cuestiones político-onómicas y sociales a propósito de la nueva y sistemática legislación propuesta. Los Liberales nacionales llegaron a la cima de la popularidad, debido al entusiasmo universal por la derrota de Francia y por la satisfacción general con la legislación onómica del partido, que dejaba campo libre al crimiento de los intereses materiales.
(2) La Kultur política que entonces trató de imponer el partido liberal en el riente imperio y en sus principales estados constituyentes no debía haber creado la situación de intensa excitación que se dio a continuación. Hubiera sido posible, con la ayuda de la prensa y de las asambleas, mantener en el Parlamente la apariencia de un trabajo legislativo pacífico e influir en la opinión pública de la nación de forma moderada, como se hizo en Francia. Pero en lugar de eso la acción legislativa degeneró en una lucha partidista salvaje que levantó en la mente popular toda clase de emociones violentas Los esfuerzos liberales para influir en la opinión pública se convirtieron en ataques tan fanáticos contra la devoción hereditaria de las masas católicas hacia su iglesia. Conviene notar, sin embargo, que había ciertas razones para esta violencia. Los grandes acontimientos de lo años 1886 -1871 habían agitado profundamente a la ahora unida nación alemana. No era pues raro que el pueblo considerase todos los problemas políticos a la luz de sus consuencias más extremas, desde el punto de vista de los principios, y de las grandes ideas que entonces atraían a las masas populares. En la mente de los alemanes normales de este tiempo dominaban pensamientos como la rién nacida nacionalidad alemana y la nueva filosofía del hombre y de la vida. La mayoría de los católicos alemanes eran muy aprensivos por el futuro de su religión en la antigua patria, de hecho era la Prusia protestante, el lugar de nacimiento de Kant y la fuente del hegelianismo, la que había realizado la unidad de Alemania. Muchos liberales así como se alegraban de que Prusia hubiera solucionado le cuestión alemana, sostenían que la unidad no sería completa mientras hubiera divisiones religiosas por las posturas filosóficas fundamentales a las que nos hemos referido.
Mantenían que la unidad permanente de Alemania dependía absolutamente de la unidad de religión, idioma y educación. Y así dlaraban que la minoría católica era un elemento foráneo en el nuevo imperio. Había que asimilarla o exterminarla Las diferencias religiosas de raíz profunda en Alemania fueron de nuevo planteadas, innesariamente en conexión con el futuro de la nación.
Ya en 1848 surgió en Alemania un importante movimiento católico. Durante el siglo diiocho los protestantes habían sido superiores y en las primeras décadas de siglo diinueve los católicos se encontraron políticamente sin poder. Habían perdido poder onómico e influencia social. También en educación estaban retrasados con respto a sus rivales. Su conciencia católica estaba debilitada. Ya no estaban orgullosos de su religión y dejaron de profesarla pública y libremente. Pero a mediados del diinueve se dio un cambio en los católicos alemanes y surgieron con un nuevo y fresco sentido del poder y de la belleza de su religión. Simultáneamente la vida católica tomó un nuevo camino en todo el Occidente, espialmente durante el pontificado de Pío IX. Este papa tuvo una maravillosa influencia en las masas católicas a las que llenó de una notable confianza y celo, espialmente en su vida pública. En el Syllabus de 1867 condenó al liberalismo que por todas partes se proclamaba heredero del catolicismo. A continuación convocó un concilio uménico, el primero en 300 años. En esta encrucijada. Los católicos alemanes, por tanto tiempo eliminados de la vida onómica, política y social, se aprestaron a defender su fe contra el liberalismo. Bajo el liderazgo papal se dedicaron a la defensa de las enseñanzas y vida cristianas, violentamente atacadas por una multitud de escritores infieles y didió enfrentarse a las fuerzas combinadas del Protestantismo y el Liberalismo.
Los Liberales por otra parte se resintieron amargamente del Sýllabus y de la infalibilidad papal. En algunos lugares (Manheim, Berlín) los católicos sufrieron la violencia de las masas.
Al mismo tiempo que se definía el dogma de la Infalibilidad, los alemanes triunfaban en Francia. Para los liberales (algunos de los cuales estaban mentalizados de la guerra contra Austria) había llegado el momento del enfrentamiento final entre imperio y papado, la última y disiva batalla de la Reforma contra la esclavitud del pensamiento religioso y la sujión a al autoridad lesiástica.
Gradualmente y casi inconscientemente, bajo la influencia de los hhos políticos y eclesiásticos mencionados,una situación que el mundo liberal contemplaba como una legislación más o menos comprensiva, tanto para las escuelas como para las relaciones de Iglesia y Estado, acabó en uno de los conflictos más apasionados sobre principios que se haya luchado fuera o dentro de los límites de una gran nacionalidad. Este era el estado de los asuntos cuando en el otoño de 1870, los católicos prusianos, no satisfhos con su extendido sistema popular de asociaciones (Vereinswesen), didieron formar un nuevo partido político,el Centro (Zentrum) y por otra parte, en las elciones al Reichstag de primavera de 1871, los Liberales derrotaron a los conservadores y tomaron las riendas del poder. En abril de 1871, los ruidos de la tempestad se oían ya en los debates del Reichstag, espialmente en el debate sobre el trono, cuando los Liberales insistieron muy detenidamente en el rhazo de toda proposición que tratara de la restauración del poder temporal, caracterizando tales intentos como interferencia en los asuntos domésticos de un pueblo extranjero. Sin embargo nadie tuvo el coraje de dar rienda suelta a las turbulentas pasiones que llenaban los phos de los hombres, ni siquiera en la fecha de 1871 (Memorias del Príncipe de Hohenlohe) estaban los liberales preparados para abrir la campaña. El Centro permanió a la defensiva, ocupado principalmente en planificar su estatus parlamentario.
En este momento apare Bismarck en la escena
(3) En sus primeros ocho año, estaba entonces bajo una fuerte tensión nerviosa, debido a las extraordinarias emociones y preocupaciones por la política de "altos riesgos", con el miedo de que fueran nesarias pronto nuevas y peores guerras para defender la unidad de Alemania, apenas conseguida. Profundamente preocupado de que el enemigo encontrase ayuda de elementos particularistas o anti-prusianos dentro del mismo imperio, tendía a sobrestimar l importancia de los mismos, En tos momentos su diplomacia tendía a evitar o prever que se repitieran situaciones similares a las de 1864-66 cuando se encontró indefenso ante la poderosa oposición parlamentaria. El se inclinaba por naturaleza a resentirse de la que consideraba innesaria y por ende injustificable oposición parlamentaria, indiferente a las teorías sobre el gobierno y la división de la autoridad política dentro del Estado y partidario de una sólida centralización y reforzamiento de todos los rursos nacionales, siempre pendiente del enemigo extranjero. Con este espíritu había combatido a los liberales y les obligó ahora a apoyar su política exterior. Ahora, a su regreso de Francia, se encontró, por una parte, un partido más poderoso en el sentido parlamentario que la oposición liberal de los sesenta, y por otra le paría peligroso en caso de una guerra extranjera. Era supersticioso respto de un diputado, Ludwig Windthorst, en el que enseguida ronoció al líder del Centro.
Mientras Bismarck era completamente consciente de las habilidades de Windthorst, también sabía que era un antiguo súbdito de la casa de Hanover y estaba en íntimo contacto esa dinastía y nunca había aprobado la exclusión de Austria de la unidad alemana tal como la había realizado Bismarck y desaprobaba vigorosamente el excesivo favor que Bismarck mostraba por los Liberales, tanto en los asuntos prusianos como imperiales. Ya había sido derrotado por Windthorst, en el Parlamento de las Tarifas de 1868, en el que Bismarck había tratado en vano de conseguir de la asamblea apenas nada más que los servicios político -sociales para los que se había reunido (i.e., falló entonces asegurarse la unión pacífica de los Estados Alemanes de Sur con la Confederación Alemana del norte). En aquel momento Windthorst no tenía muchos apoyos parlamentarios, pero su estrategia política había resultado ganadora. Pero ahora tenía tras de sí un partido fuerte que le ronocía como líder y no perdió ocasión de aumentar su influencia. Por otra parte apeló a ciertos Conservadores, que estaban sobre los prejuicios protestantes, y se opuso constantemente a los Liberales como enemigos de la Cristiandad y de los puntos de vista tradicionales alemanes sobre el estado y por otra parte estaba dispuesto a pactar con los liberales que no se habían entregado totalmente a Bismarck. Esta bienvenida de liberales ralcitrantes fue siempre la principal causa de las quejas de Bismarck. . Se había persuadido de que el Centro defendía posiciones en las relaciones exteriores que eran enemigas del nuevo imperio alemán. Después de la guerra franco-prusiana el canciller temía un conflicto con Rusia, campeona del paneslavismo. Tenía en gran medida la desconfianza habitual de Prusia por los súbditos polacos y estaba persuadido de que en caso de guerra se pondría de parte del paneslavismo - es dir que ya en paz como en guerra iban a ser una espina para Alemania. Los había vigilado de cerca durante años y notó con profunda sospha la alianza de sus diputados con los católicos alemanes. Dio mucha importancia a este hecho ya que, como es bien sabido, la cuestión polaca es una de las que causa más inquietud a los políticos prusianos. Le ofendía, además, que los miembros católicos del Centro fruentaran los salones Radziwill de Berlín con lo que daban a entender su amistad predisposición hacia las aspiraciones y rlamaciones polacas Y sus sosphas crían ante el innegable celo que desplegaba el clero católico en el crimiento del Centro, mientras que bajo la dirción de Windthorst, el partido defendía no sólo los derechos de la iglesia católica sino también un programa político definido. Este celo del clero católico era en este momento espialmente odioso para Bismarck, a pesar de su sensato realismo político, su imaginación esta profundamente aftada por la idea de la protestante Prusia había restaurado la anterior grandeza imperial alemana, prisamente cuando se estaba proclamando en Roma la infalibilidad papal. Para él el imperio estaba una vez más sobre el papado, sólo que ahora se añadía otra antítesis, la de la libertad individual protestante contra la sumisión a la autoridad lesiástica. Se persuadió a si mismo que Roma era menos amistosa para con el imperio que cualquier otro poder europeo y que intentaba unir contra el imperio protestante a todas la naciones católicas de Europa, incluido el propio clero alemán. Para obtener información respto a las relaciones del Centro con Roma, requirió, en la primavera de 1871, por mediación del embajador bávaro en el Vaticano, que Roma censurara al partido del Centro por su actitud antagónica en el Parlamento. La Santa sede envió una contestación amistosa, pero en la representación de prominentes miembros del partido del Centro, notablemente el obispo Ketteler, Roma rehusó influir en el partido católico, con lo que la indignación del canciller se desbordó. Mientras tanto, los Liberales Alemanes del Sur, y sobre todo el príncipe Hohenlohe, removían sin cesar lea desconfianza del Centro, del clero católico y de Roma.
Aunque durante un tiempo fue lento en la actuación, estaba cada día más convencido que existía un grave peligro para el imperio en la actividad de un poderoso partido de los católicos alemanes en el parlamento, bajo el liderazgo de un hombre como Windthorst, a lo que había que añadir la influencia del Vaticano sobre ese partido. A sus ojos el Zentrum era un producto del Movimiento Católico Alemán (die katholische Bewegung); y si se le quitaba el soporte de éste , colapsaría. Pero en Movimento Católico , como sabía desde 1850 era algo enteramente hostil a Bismarck, pues había sido amistoso con Austria y sus miembros eran numerosos en el sur de Alemania y Westfalia. Más aún, su entusiasmo por Roma y por la independencia de la Iglesia Católica, le era odioso. Como oficial prusiano creía en una iglesia estatal, que debía estar no solo bajo la supervisión del Estado sino además servir a sus propósitos. Paría pues que había llegado el momento psicológico de arrestar al Movimiento Católico. Toda Alemania estaba entusiasmada con la unidad imperial rién nacida. A juzgar por varios sucesos entre las filas de del catolicismo alemán, paría que Roma había ido demasiado lejos en sus exigencias sobre la obediencia de los católicos alemanes en materia de fe. Las Organizaciones de Viejos Católicos que iban tomando forma parían ser el núcleo de una iglesia nacional alemana, una iglesia estatal para católicos, que crearían una sesión de Roma y garantizarían una nueva vida lesiástica. El Viejo-catolicismo, argüía, ha de ser ayudado, el clero católico forzado a obeder, las masas que había detrás del Movimiento Católico habían de ser intimidadas, y, aliviando la presión que ejercía sobre ellos la autoridad romana, estigmatizar al Centro antes sus seguidores como enemigo del Imperio Alemán.
II. El CURSO DEL CONFLICTO
Puede ser dividido en tres períodos: 1871-72; 1872-78; 1878-91.
A. 1871-72
Las posturas de Bismarck que hemos expuesto arriba sobre el Centro y el Movimiento Católico no estaban tan elaboradas en el verano de 1871 para realizar ya un ataque sistemático contra el catolicismo alemán. Durante año y medios su política se manifestó solamente en casos individuales, aunque en todos ellos se exhibe claramente una sola actitud. El 8 de julio de 1871 abolió la Sción Católica del Ministerio Prusiano del Culto y dejó en manos de funcionarios mayoritariamente protestantes la conducción de todos los asuntos gubernamentales que aftaban a las iglesias y escuelas católicas. La excusa fue que los miembros de la citada Sción Católica del Ministerio Prusiano del Culto eran culpables mantener relaciones demasiado intensas con los Polacos. Hacia finales de 1871 procedió, sobre las mismas bases, contra el clero católico de las provincias orientales de Prusia, introduciendo en el Reichstag una ley concerniente a la supervisión de la instrucción y educación., que contemplaba la extensión de la supervisión civil a la instrucción religiosa y al mismo tiempo la abolición de la supervisión lesiástica en toda la escuela primaria, que hasta ese momento se había lleva a cabo conjuntamente con los autoridades civiles. Así , en adelante, cuando se confiaba la escuela de una distrito a superintendentes eclesiásticos, su autoridad derivaba única del Estado, aunque en gran medida el clero católico fue simplemente excluida de la supervisión de las escuelas.
Durante las discusión de la Ley de la Supervisión de las Escuelas, Bismarck atacó de forma extremadamente violenta (2 de febrero) el liderazgo de Windthorst en el Centro y presentó a este partido la rama de olivo de la paz a condición de que se deshicieran de Windthorst, y amenazó, si rehusaban hacerlo , denunciar al partido ante toda Alemania como enemigo del Imperio. Poco después ordenó el registro por la policía de la casa de un canónigo polaco, esperando encontrar correspondencia que le permitiera condenar a Windthorst por alianza con los Polacos. No tuvo éxito. El 4 de julio de 1872 pasó la ley contra los Jesuitas (Jesuitengesetz), con el pretexto de que eran emisarios de Roma en Alemania (pretendiendo al mismo tiempo liberar a los obispos del yugo de los Jesuitas). Más aún, desafiando toda legalidad (tanto desde le punto de vista conservador como liberal) se entregó a los jesuitas a la supervisión arbitraria de la autoridades policíacas, por lo que podían ser expulsados del Imperio en cualquier momento del imperio. Además, el Bunbdesrath ( Consejo Superior Imperial) interpretó que la ley quería dir exclusión completa de todo ministerio tanto en la iglesia como en la escuela : Debido a ello, los Jesuitas se fueron de Alemania. Al año siguiente la ley se extendió a los Redentoristas, Lazaristas, Padres del Espíritu Santo, Damas del Sagrado Corazón, como muy relacionados con los Jesuitas, por lo que esas órdenes también dejaron Alemania. El mismo mes, el Gobierno manifestó sus posturas político- eclesiásticas con las medidas con las que se sancionaron a los obispos prusianos, en interés de los Viejos Católicos. Un poco antes (el 1 de diciembre) el llamado Kanzelparagraf, o ley de púlpitos, se incorporó por las mismas razones al código criminal. El obispo de Ermland había prohibido maestro Viejo-Católico enseñas religión (Religionslehrer) del Gymnasium de Braunsburg continuar ejerciendo su oficio. El Goberino intervino y obligó a los padres a enviar a sus hijos a las clases de este instructor. Más tarde, ante la protesta unánime de los obispos de Prusia, el Gobierno abandonó su postura en este caso pero exigió al obispo de Ermland una dlaración al efto de que "en el futuro obedería en su totalidad las leyes del Estado",. Como rehusó hacer tal dlaración, se retuvo su salario. Similar tratamiento tuvo el Capellán Principal Católico (Feldpropst) de ejército prusiano, a quien pertenía la administración del culto publico de los soldados católicos. La iglesia del capellán militar de Colonia se entregó a los Viejos Católicos, por lo que El Capellán Principal de las tropas prohibió a sus subordinados tener allí los servicios religiosos usuales. Llamado el capellán de Colonia ante el Ministro de la Guerra, fue suspendido como culpable de " resistencia a las ordenanzas administrativas de sus superiores"
La íntima relación entre la actitud anticatólica de Bismarck en Alemany con su política exterior se vio pronto en su famoso despacho (14 de mayo , 1872) ante la elección papal en el que invitaba a los gobiernos europeos a ponerse de acuerdo en las condiciones bajo las que ronocerían la siguiente elección papal. El despacho fue ineftivo, de la misma manera que el intento de obligar al papa a aceptar como primer embajador del Imperio Alemán ante el Vaticano al cardenal Hohenlohe, hermano del mencionado Príncipe Chlodwig Hohenlohe, cuyas relaciones con Los Liberales Nacionales y Viejos Católicos eran bien conocidas. En esta ocasión Bismarck pronunció las famosas palabras "Nach Canossa gehen wir nicht" (no iremos a Canosa) i.e., dlaró de antemano la verdadera razón del conflicto antes de que hubiera estallado. De todas formas ya estaba didido a llevarlo a sus últimas consuencias y encontró un instrumento en la apersona de Herr Falk, nombrado por el ministerio de Culto en enero de 1872 un inteligente y personalmente bien dispuesto caballero, pero que era un jurista de de tipo muy formalista y extremadamente parcial. El Canciller había urgido el 7 de febrero de 1872 al Ministerio del Interior que solucionara al Cuestión Polaca "sobre las bases de principio, activa y agresivamente" y animó a Falk a que caminara en la misma dirción. Había " de hacer saber con toda claridad y en todos los sentidos las relaciones del Estado con las varias sociedades religiosas". Por parte de los defensores de la Iglesia se comenzó a buscar lo público. La jerarquía prusiana, reunida en Fulda para su reunión anual, emitió un memorial el 20 de3 sept. de 1872 dirigido a todos los Estados Alemanes en el que se trataban en su totalidad las rientes medidas anti-eclesiásticas, exponiendo ante el juicio de la opinión pública y aportando pruebas de que los derechos de la iglesia hasta entonces ronocidos tanto por la ley nacional como por la internacional, habían sido seriamente violados. Pio IX levantó su voz dos ves en protesta. El la primera ocasión (24 de junio de 1872) dijo a los católicos alemanes en Roma que Bismarck se había colocado a la cabeza de los perseguidores de la Iglesia "¿Quién sabe, sin embargo, que pronto la piedrita caerá desde la montaña y golpeará los pies del coloso y lo destruirá?". Otra vez ( consistorio de Navidad de 1872) hablo reprobatoriamente de " hombres que no sólo no pertenen a nuestra santa religión, sino que ni siquiera la conocen y sin embargo se arrogan a si mismo la autoridad de didir lo que concierne a las doctrina y derechos de la iglesia Católica".
La agitación popular cría de día en día. La Asociación de los Católicos Alemanes (Mainzer Verein) fundada bajo la presidencia del barón Félix von Loe, pronto llegó a tener 200.000 miembros y tomó una actitud mucho más atrevida que el Centro, cuyo líder,. Windthorst, observaba en todo tiempo con mucha moderación. Mientras tanto Falk intentó hacer que los obispos católicos se independizaran de Roma, los clérigos se independizaran de los obispos y ambos dependieran de Estado, empleando los siguientes medios para conseguir esos propósitos: la educación del clero había de depender completamente, o casi, del Estado y realizarse en el espíritu de la educación liberal alemana estándar. Los cargos eclesiásticos se habían de asignar sólo tras la aprobación de la más alta autoridad civil en cada provincia. En el futuro todos los tribunales eclesiásticos fuera de Alemania no ejercería acción disciplinar alguna sobre el clero prusiano. Todos los tribunales eclesiásticos alemanes debían en el futuro poder apelar, no sólo por el acusado sino también por el Presidente del tribunal (en base al interés público) a un tribunal compuesto por oficiales civiles que se conocería como "Real Corte de Justicia para los Asuntos eclesiásticos". Falk intentó también reducir considerablemente el ejercicio del poder punitivo y la autoridad disciplinar de la Iglesia, es dir, facilitar la apostasía de manera que laicos y clero que didieran ponerse de parte del Estado no sufrieran inconvenientes. Es evidente por esas medidas que Falk no tenia idea de la cerrada e indivisible solidaridad del catolicismo alemán por la que el obispo y el clero por una parte y el obispo y Roma por la otra, estaban íntimamente unidos unos con otros. Y erró muy gravemente cuando convirtió en delito criminal el ejercicio de su ministerio sin la autorización de poder civil, y "silenció "a todo obispo que rehusaba cumplir la nueva legislación. En caso de que el clero permaniera leal a la Iglesia, estas medidas significaban privar de los sacramentos al pueblo católico, es dir , el más grave de los sufrimientos espirituales. Los planes de Falk se formularon en cuatro dretos. El primer so presentó al Landtag en noviembre de 1872 y los otros tres en enero de 1873, aunque la aprobación real fue difícil de conseguir y sólo tras insistir en la severidad de las alocución papales de Navidad de 1873, arriba mencionada. Fue prisamente durante las dicciones de estos dretos de Falk cuando se utilizó por primera vez la palabra Kulturkampf. La Comisión del Landtag ( Asamblea Prusiana) a la que se remitieron los dretos de Falk expresó graves dudas sobre su constitucionalidad, al ver que la Constitución Prusiana garantizaba a la Iglesia Católica la administración independiente de sus asuntos. La Comisión en ves de aconsejar el rhazo de los dretos de Falk, propuso más bien la modificación de la Constitución para que toda la administración de la iglesia quedara sometida a las leyes del Estado y a la supervisión del mismo autorizada jurídicamente.
B. 1872-78
Esta enmienda y los cuatro dretos fueron aceptados en mayo de 1873, de donde el término Leyes de Mayo (Maigesetze). Para acelerar la ejución el Ministerio Prusiano autorizó inmediatamente a los Viejos Católicos que se establieran como Iglesia, y contribuyó con grandes sumas de dineros a este propósito. Además animó a la adhesión pública a los llamados Católicos del Estados, es dir, católicos romanos que manifestaran formalmente su voluntad de obeder las nuevas leyes. Sin embargo tanto los Viejos Católicos como los Católicos Estatales eran muy pocos.
Por otra parte sucedió lo inesperado: lealtad a la iglesia por parte de los católicos. Los obispos de Prusia ya habían protestad de antemano (30 de enero 1873) contra la legislación inminente. El 2 de mayo emitieron una pastoral común en la hacían saber a los fieles las razones por las que había que oponer una resistencia pasiva pero unánime a esas leyes. El 26 de mayo dlararon al Ministerio prusiano que no cooperarían en la ejución de las leyes Falk. Casi sin excepción, el clero obedió a sus obispos, por lo que los castigos previstos eran aplicables inmediatamente. Enseguida se pusieron cientos de multas a los clérigos por ejercer su ministerio, pero como ninguno de los multados pagaba voluntariamente, fueron rogidas a la fuerza, para irritación con gran enfado y los parroquianos católicos, pronto se comenzaron a abrir las cárceles y Falk dlaró ( 24 oct.1873) que se emplearía mayor severidad. El ministerio de la Guerra dlaró a los estudiantes de teología católica aptos para el servicio militar, se prohibió la existencia de las congregaciones marianas, las asociaciones populares católicas y la actividad política del Centro ( reuniones públicas, prensa católica) fueron sometidas a estrha y enemiga supervisión ,obstaculizadas de todas las maneras y la población católica perseguida por su fidelidad al partido. En diciembre de 1873 se hicieron cambios en el juramento de fidelidad de los obispos al rey, borrando toda huella de so juramento al papa y prescribiendo una observancia incondicional de las leyes del Estado.
Estas medidas, sin embargo, coprodujeron los resultados deseados. En las elciones de noviembre (1873) el Centro volvió al Landtag con 90 miembros en vez de los 50 anteriores y al Reichstag con 91 en vez de los 63. Se duplicó el número de votos ribidos, hasta 1.500.000. El número de periódic
Kung Pin-Mei, Ignatius (1901-2000)
Obispo de Shanghai y Administrador Apostólico de Soochow, China
Fecha de Nacimiento. Nació el 2 de agosto de 1901 en Pou-tong, diócesis de Shangai, China en el seno de una familia católica. A la edad de 12 años ribió clases de chino clásico y religión por parte de su tía Martha quien la alentó a ser sacerdote. Luego, atendió la sundaria de San Ignacio en Shangai e ingresó al seminario de Shangai.
Sacerdocio: Fue ordenado el 28 de mayo de 1930. De 1930 a 1949 realizó trabajo pastoral en la diócesis de Shangai; aunque era un sacerdote diocesano fue designado como dirtor de la sundaria Aurora y luego del Gonzaga, ambos administrados por los jesuitas.
Episcopado: Elegido obispo de Soochow el 9 de agosto de 1949. Consagrado el 7 de octubre de 1949 por el Nuncio en China y Arzobispo Titular de Ara, Mons. Antonio Riberi. Transferido a Shangai y designado Administrador Apostólico de Soochow y Nanking el 15 de julio de 1950. Cuado la persución contra la Iglesia estalló fue arrestado el 8 de septiembre de 1955; sentenciado a vivir en prisión el 16 de marzo de 1960. Absuelto de la cárcel y sentenciado a arresto domiciliario en 1985; el 6 de enero de 1988 sus derechos políticos fueron garantizados por un tribunal en Shangai. Ejerció su ministerio pastoral durante sus años en prisión. Residió en los Estados Unidos desde 1988.
Cardenalato: Creado Cardenal presbítero "in ptore" el 30 de Junio de 1979; publicado el 28 de junio de 1991; ribió la Púrpura cardenalicia y el título de San Sito el 30 de junio de 1991.
Fallimiento: Su tránsito a la Casa del Padre sucedió el 12 de marzo del 2000 en Stanford, Conneticut, Estados Unidos. Fue enterrado en el cementerio de Santa Clara en California.
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