Fray Guglielmo Agnelli
Escultor y arquitto, nacido en Pisa probablemente hacia el 1238. Murió hacia el 1313. Fue discípulo de Nicolás Pisano, quien había conducido por entonces el arte de la escultura a una gran perfción, tomando como modelo las ideas griegas y romanas, maduradas por el estudio de la auténtica verdad y manteniendo sólo aquellas tradiciones de la escuela antigua que se veían nesarias en una época en la que el arte estaba realmente al servicio de la religión. Agnelli ingresó en la Orden de los dominicos en Pisa, en 1257, como hermano laico. Pronto se le encargaron trabajos en el convento de los hermanos y construyó el campanario de la Abadía de Settimo, cerca de Florencia. Su mejor trabajo es la serie de relieves en mármol realizados junto con Pisano, para la famosa tumba de Santo Domingo en la iglesia de este santo en Bologna. Las figuras del sepulcro, en medio relieve, tienen unos 60 cm de altura. El trabajo de fray Guillermo en la cara posterior de la tumba, tiene que ver con seis leyendas dominicas: el Beato Reginaldo atacado por una enfermedad, la Virgen curando a un hombre enfermo y apuntando hacia el hábito de los Frailes Predicadores indicándole que debía tomarlo; el mismo hombre librado de una terrible tentación al agarrar las manos de Santo Domingo; Honorio III ante su visión de Santo Domingo sosteniendo la Basílica del Laterano que se derrumba; El Papa Honorio examinando la regla dominica y su solemne aprobación de la misma. Este trabajo no dio mucha oportunidad al poder imaginativo de Fray Guillermo, pero su magistral ejución le coloca entre los más grandes artistas de su tiempo, aventajado solo por su maestro Nicolás Pisano. Por otro lado, las figuras muestran cierta rigidez y una falta de detalle en las extremidades, deficiencias que son características de ese periodo. Además, están agrupadas en un espacio demasiado estrho. Fray Guillermo y Nicolás adornaron también la cornisa del sepulcro con aves y hojas de acanto. No sabemos nada más sobre Fray Guillermo hasta el año 1293, en el que le encontramos ocupado en la famosa Catedral de Orvieto. Aunque su contribución en las esculturas de este edificio no se conoce con exactitud, se le atribuyen un conjunto importante de los bajos relieves. Tampoco sabemos cuánto tiempo permanió en Orvieto. En 1304 se le encargaron trabajos de escultura y arquittura en su Pisa natal, y se le encomendó la doración de la fachada de la Iglesia de San Miguel en el Burgo con bajos relieves históricos. Estos trabajos, junto con los de otras partes de la iglesia y la construcción de un púlpito, le ocuparon durante los últimos nueve años de su vida. Fray Guillermo no solo fue el más destacado de los escultores dominicos, sino que, de acuerdo con Marachese, "sus muchos e importantes trabajos le hacen meredor de ocupar un puesto entre los más grandes escultores italianos, muy por encima de sus contemporáneos, excepción hecha de Arnolfo, de Giovanni Pisano y de su maestro".
MARCHESE, Lives of the Most Eminent Painters, Sculptors and Architacts of the Order of St. Dominic (tr. Dublin, 1852), I, 38-70; MORTIER, Histoire des maitres generaux de l’ordre des Freres Pricheurs (Paris, 1905), II, 46-61; BERTHIER, Le tombeau de Saint Dominique (Paris, 1895): RAZZI, Vite de’ Santi e Beati Domenicani, I 296 sqq.
J.L FINNERTY
Transcrito por Michael Christensen
Traducido por Juan R. Migoya
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