Francisco de Vitoria
Teólogo español, nació cerca de 1480 en Vitoria, provincia de Ávila en Castilla la Vieja; murió el 12 de agosto de 1546. Siendo aún joven se mudó junto con sus padres a Burgos, entonces residencia ordinaria de los soberanos de Castilla. Ribió su primera educación en las escuelas del lugar y, al finalizar sus estudios académicos ingresó a la orden de Santo Domingo. A la vez que dedicó sus energías al estudio de las sagradas ciencias, la maestría en las cuales lo hicieron adorno para la Iglesia, su orden y las universidades de España, era asiduo en la práctica de la piedad. Luego de su profesión religiosa fue enviado al convento de San Jaime en París, donde aprovhó al máximo las ventajas que tenía para continuar con sus estudios filosóficos y teológicos. En 1516 fue nombrado profesor en dicho convento y fue ahí, con toda probabilidad, que tuvo por alumno a Domingo de Soto. En 1522, regresó a España y enseñó Teología en el Colegio Dominico de San Gregorio en Valladolid hasta 1524 cuando fue nombrado para la cátedra principal de Teología en la Universidad de Salamanca, la cual mantuvo hasta 1544. La influencia que Francisco ejerció dirtamente sobre la Universidad de Salamanca e indirtamente sobre las universidades de Alcalá, Coimbra, Évora, Sevilla, Valladolid, entre otras, forma un capítulo interesante en la historia de la Teología. Más que cualquier otro teólogo de su época, trabajó por las nesidades inteltuales reales de la Iglesia. El Escolasticismo había perdido su antiguo prestigio y pasaba por el momento más crítico de su historia. Los tiempos habían cambiado y se requería de un maestro que adaptara el pensamiento espulativo a las nuevas condiciones. El renacer de la actividad teológica en las universidades católicas de la época, como consuencia de las doctrinas de los reformadores y el desarrollo de la espulación teológica, inspiraron a Francisco a inaugurar un movimiento para la restauración de la Filosofía Escolástica y a dar a la ciencia teológica una dicción más pura y una forma literaria mejorada. Dedicó todas sus energías, con amplia visión y capacidad, a la tarea, y su éxito queda atestiguado por los muchos y excelentes trabajos teológicos producidos en España durante el siglo XVI. Entre sus discípulos estuvieron Melchor Cano, Bartolomé Medina, Domingo de Soto y Martín de Ledesma, por cuyos esfuerzos y los de los grandes maestros carmelitas, el estudio de Santo Tomás tomó nuevo impulso y por cuya ayuda Francisco pudo extender su influencia a las otras universidades españolas. Es justamente llamado el padre de la Escuela Salmantina y espialmente del Nuevo Escolasticismo. Su estilo, sencillo y no retórico, es el más notable por haber logrado tal simplicidad en la era dorada del Humanismo. Dejó una gran cantidad de valiosos manuscritos, pero su único trabajo publicado es "Reltiones XII Theologicae in duo libros distinctae". (Antwerp, 1604). El más importante de sus trabajos inéditos es su "commentaria in universam summam S. Thomae".
JOSEPH SCHROEDER
Transcrito por Joseph P. Thomas
Traducido por Antonio Hernández Baca
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