Concilio Vaticano I
El Concilio Vaticano I, el vigésimo de la historia y el último concilio uménico del siglo XIX, inició sus sesiones el 8 de diciembre de 1869 y las terminó el 20 de octubre de 1870. Sesionó trescientos años después que el Concilio de Trento.
I. INTRODUCCIÓN A SU HISTORIA
A. Antes de la Convocatoria Oficial
B. Repción de la Promulgación
C. Detalles Preparatorios
II. SESIONES DEL CONCILIO
A. Oficiales Dirigentes, Orden de los Procedimientos, Número de Miembros
B. Desde la Sesión Inaugural Hasta la Definición de la Constitución Sobre la Fe Católica en la Tercera Sesión Pública
(1) Los Primeros Debates
(2) Los Participantes
(3) Cambio en los Procedimientos: Reducción en el Tamaño del Salón de Asambleas
(4) Conclusión de la Primera Constitución
C. El Asunto de la Infalibilidad Papal
(1) Mociones a favor y en contra de la Definición
(2) La Agitación Fuera del Concilio
(3) Los Debates en el Concilio
(4) Votación Final y la Definición
D. El Concilio desde la Cuarta Sesión Pública hasta la Prórroga
III. ACEPTACIÓN DE LOS DRETOS DEL CONCILIO
IV. LOS RESULTADOS
I. INTRODUCCIÓN A SU HISTORIA
A. Antes de la Convocatoria Oficial
El 6 de diciembre de 1864, dos días antes de la promulgación del Syllabus, Pío IX anunció en una sesión de la Congregación de Ritos su intención de convocar un concilio general. Pidió a los cardenales residentes en Roma que expresaran por escrito sus puntos de vista sobre la conveniencia de esto y para preparar una lista de temas que en su opinión deberían ser presentados al concilio para discusión. De los 21 reportes ribidos, sólo el del Cardenal Pertini expresó la opinión que no había razones para celebrar un concilio uménico. Los otros reportes afirmaron la nesidad relativa de tal asamblea, pero 5 consideraron que no era el momento aduado. Casi todos enviaron listas de preguntas que aparentemente requerían de discusión conciliar. A principios de marzo de 1865, el Papa nombró una comisión de 5 cardenales para discutir los temas preliminares relacionadas con el concilio. Esta fue la importante "Congregazione speziale direttrice per gli affari del futuro concilio generale", generalmente llamada la comisión preparatoria dirtriz, o la comisión central. Se agregaron otros 4 cardenales al grupo de sus miembros y, además de un Secretario, se le asignaron 8 consultores. Tuvieron muchas reuniones en el intervalo entre el 9 de marzo de 1865 y diciembre de 1869. Su primera moción fue que a los obispos de los diferentes países también se les pidiera que enviaran sugerencias para temas de discusión y el 27 de marzo de 1865 el papa ordenó que 35 obispos del Rito Latino nombrados por él, expresaran sus puntos de vista bajo juramento de guardar silencio. También a principios de 1866 nombró a varios obispos del Rito Oriental bajo las mismas condiciones. Para entonces ya era nesario formar comisiones para una discusión detallada de los temas a debatir en el concilio. Por esta razón, se pidió que fueran a Roma teólogos y canonistas, tantos del clero como legos y provenientes de varios países, para que asistieran en los trabajos. Desde 1865 se le pidió a los nuncios que sugirieran nombres de personas idóneas para estas comisiones preliminares. La guerra entre Austria e Italia de 1866 y el retiro de Roma de las tropas francesas el 11 de diciembre del mismo año crearon una interrupción no esperada de los trabajos preliminares. También esto hizo imposible que conforme al plan original se inaugurara el concilio el 29 de junio de 1867, o sea la fiesta del 18 centenario del martirio de los dos grandes Apóstoles. Sin embargo, el papa aprovhó la presencia en Roma de casi 500 obispos que habían venido a participar la celebración del centenario, para hacer el primer anuncio público del concilio en un consistorio celebrado el 26 de junio de 1867. Los obispos jubilosamente expresaron su anuencia en un comunicado con fecha del primero de julio. Después del regreso del ejército francés prottor el 30 de octubre de 1867, se vio factible la reanudación de los preparativos para el evento y la celebración del concilio mismo. La comisión preparatoria entonces debatió exhaustivamente el asunto de quiénes deberían ser invitados a asistir al concilio. Era obvio que había que incluir a los cardenales y a los obispos diocesanos. También se didió que los obispos titulares tenían el derecho de ser llamados y en cuanto a los dirigentes de las órdenes, se debería enviar una invitación a los abades nullius, los abades generales de congregaciones integradas por varios monasterios y finalmente, a los generales de las órdenes religiosas. Dada la situación política del momento, se consideró más conveniente no enviar una invitación formal a los príncipes católicos, pero con la intención de darles el pase a ellos o a sus representantes en cuanto lo solicitaran. Por lo tanto y con esta intención, se promulgó la Bula de Convocación "Æterni Patris" el 29 de junio de 1869; en ella se designó el 8 de diciembre de 1869 como la fecha para la apertura del concilio. Los objetivos del concilio eran la corrción de errores modernos y una revisión conforme a los tiempos de la legislación de la Iglesia. Un escrito espial, "Arcano divinæ providentiæ", con fecha del 8 de septiembre de 1868, invitaba a los Orientales no unidos. Un tercer escrito, "Jam vos omnes", del 13 de septiembre de 1858, notificaba a los Protestantes sobre la convocación del concilio y los exhortaba a aprovhar la ocasión para reflexionar sobre el regreso a la única familia de fe.
B. Repción de la Promulgación
Si bien la Bula que convocaba al concilio fue ribida con alegría por la mayoría del pueblo católico, creó mucho descontento en muchas partes, espialmente en Alemania, Francia e Inglaterra. Se temía en estas naciones que el concilio promulgaría una determinación prisa de las prerrogativas de la primacía papal y la definición de la infalibilidad papal. El obispo Maret, dano de la facultad de teología de Paris, se opuso a estas doctrinas en su obra "Du concile générale et de la paix religieuse" (2 vols., Paris 1869). El Obispo Dupanloup de Orléans publicó el documento "Observations sur la controverse soulevée relativement à la définition de l infaillibilité au prochain concile" (Paris, Nov., 1869). La obra de Maret fue contestada por varios obispos franceses y por el Arzobispo Manning. El Arzobispo Dhamps de Mhlin, Bélgica, quien había escrito un articulo a favor de la definición llamado "L infaillibilité et le concile générale" (Paris, 1869), se vio involucrado en una controversia con Dupanloup. En Inglaterra, un libro escrito por el converso Le Page Renouf con el título de "The Condemnation of Pope Honorius" (Londres, 1868), generó acaloradas discusiones en diarios y periódicos. La publicación de Renouf fue refutada por el Padre Botalla, S.J., en "Honorius Ronsidered with Reference to Rent Apologies" (Londres, 1869). Se agregó nuevo combustible al fuego cuando se publicaron cartas de corresponsales franceses en la primera edición de febrero de 1889 de "Civiltà Cattolica", las cuales reportaban que la mayoría de los católicos franceses deseaban la dlaración de infalibilidad. En lo particular, aparió en las discusiones el nombre de Ignaz Döllinger, dirtor de San Cayetano y profesor de historia de la iglesia en Munich. A partir de este evento, Döllinger se convirtió en el líder en Alemania del movimiento hostil al concilio. Döllinger disputó apasionadamente el Syllabus y la doctrina de infalibilidad papal en cinco artículos anónimos en marzo de 1869 en la "Allgemeine Zeitung" de Augsburgo. Un gran número de expertos católicos lo debatieron vigorosamente, espialmente después de que publicó sus artículos en el libro "Der Papst und das Konzil" (Leipzig, 1869), bajo el pseudónimo de "Janus". Entre los críticos se encontraba el profesor Joseph Hergenröther of Würzburgo, quien como respuesta publicó "Anti-Janus" (Freiburgo, 1870). Los ánimos se caldearon a tal grado que 14 de los 22 obispos alemanes que se reunieron en Fulda a principios de septiembre de 1869, se sintieron obligados a llamar la atención del Santo Padre por medio de un documento espial en donde dían que debido a la controversia reinante, no consideraban que era conveniente definir la infalibilidad papal. Las notificaciones papales enviadas a los Orientales cismáticos y a los Protestantes no produjeron los eftos deseados. Los gobiernos europeos ribieron del Príncipe Hohenlohe, presidente del ministerio Bávaro, una carta circular escrita por Döllinger con la intención de que las diferentes Cortes se opusieran al concilio planeado; por lo pronto estas Cortes didieron permaner neutrales. Solamente Rusia prohibió que sus obispos católicos asintieran al concilio.
C. Detalles Preparatorios
Mientras tanto, continuaban celosamente en Roma los trabajos de preparación al concilio. Además de la dirción general que había ejercido, la comisión preparatoria tenía que preparar un exhaustivo orden de procedimientos que rigieran los debates del concilio. Cinco comités espiales, cada uno presidido por un cardenal y con la asistencia de un total de 88 consultores, prepararon el plan (schemata) a ser presentado al concilio. Estos comités fueron designados para considerar resptivamente:
· dogma;
· disciplina lesiástica;
· órdenes;
· Iglesias y misiones Orientales;
· asuntos lesiástico-políticos.
Con justa razón se puede dudar que haya existido otro concilio donde sus preparativos preliminares se hubieren hecho con tanto esmero o en el que los objetivos deseados fuesen más claramente identificados. A medida que se acercaba la fecha de su apertura, los siguientes borradores estaban listos para discusión:
· tres magistrales borradores dogmáticos, (a) sobre la doctrina católica en oposición a los errores que fruentemente surgen del Racionalismo, (b) sobre la Iglesia de Cristo y, (c) sobre el matrimonio cristiano;
· veintiocho borradores sobre asuntos de disciplina lesiástica. Estos tenían que ver con obispos, sedes episcopales, los diferentes niveles de otros seminarios clericales, la organización de estudios filosóficos y teológicos, sermones, el catismo, rituales, impedimentos para el matrimonio, matrimonio civil, matrimonios mixtos, mejoras en moral cristiana, días festivos, ayunos y abstinencias, duelos, magnetismo, espiritualismo, sociedades sretas, etc.
· diiocho borradores o dretos con relación a órdenes religiosas;
· dos eran sobre Ritos Orientales y misiones; estos asuntos también habían sido considerado en otros borradores o dretos.
Además, los obispos de varios países habían enviado un gran número de temas a discutir. Por ejemplo, los obispos de las iglesias en las provincias de Queb y Halifax demandaban el relajamiento de los impedimentos para el matrimonio, revisión del Breviario y sobre todo, la reforma y codificación de toda la ley canónica. La petición del Arzobispo Spalding de Baltimore, trataba entre otras cosas, las relaciones entre Iglesia y Estado, indiferencia religiosa, sociedades sretas y la infalibilidad papal. La definición de este último tema fue exigida por varios obispos. Otros deseaban una revisión del índice de libros prohibidos. No menos de nueve peticiones acompañadas con casi 200 firmas exigían la definición de la Asunción corporal de la Santísima Virgen. Más de 300 padres del concilio solicitaron la elevación de San José como santo patrono de la Iglesia Universal.
II. SESIONES DEL CONCILIO
A. Oficiales Dirigentes, Orden de los Procedimientos, Número de Miembros
El 2 de diciembre de 1869 el Papa presidió una sesión preliminar en la Capilla Sixtina, a la cual asistieron alrededor de 500 obispos. En esta asamblea se anunciaron los nombres de los oficiales del concilio y se dieron a conocer los procedimientos conciliares. El concilio ribió 5 presidentes. El Cardenal Reisach había sido designado como el oficial dirigente en jefe, mas como murió el 22 de diciembre, el Cardenal Filippo de Angelis tomó su puesto el 3 de enero de 1870. Los otros oficiales dirigentes fueron los Cardenales Antonio de Luca, Andrea Bizarri, Aloisio Bilio y Annibale Capalti. El Obispo Joseph Fessler de Sankt Pölten, Austria septentrional, fue el Secretario del concilio y Monseñor Luigi Jacobi el subSecretario. La Constitución "Multiplices inter" que anunciaba los procedimientos conciliares tenía diez párrafos. Conforme a este documento, las sesiones del concilio serían de dos tipos: sesiones privadas presididas por un cardenal presidente para discutir los borradores y las mociones, y las sesiones públicas presididas personalmente por el papa para promulgar los dretos del concilio. Los primeros borradores de los dretos a debatir serían los de naturaleza dogmática y disciplinaria que el papa había presentado a la asamblea. Las propuestas hhas por los miembros del concilio serían enviadas a una congregación de peticiones; estas peticiones o postulados serían examinados por el comité y luego romendados al papa para su admisión o exclusión. Si la congregación en pleno determinaba que un borrador de una petición requería de enmiendas, se enviaba junto con las enmiendas propuestas al subcomité resptivo o deputatio, ya sea al de dogmas, o el de disciplina, o el de órdenes religiosas, o el de ritos orientales. Cada uno de estos cuatro subcomités o delegaciones consistiría de 24 personas selcionadas de entre los miembros del concilio y un cardenal presidente nombrado por el papa. La delegación examinaría las enmiendas propuestas, modificaría el borrador según se considerara más conveniente y presentaría a la congregación en general un reporte impreso de sus trabajos, el cual sería explicado verbalmente por un miembro de la delegación. Este procedimiento se usaría hasta que el borrador contara con la aprobación de la mayoría.
La votación en la congregación sería por plácet, placet juxta modum (con las enmiendas correspondientes) y sin plácet. Se debería mantener el secreto en cuanto a las sesiones del concilio. En las sesiones públicas el voto sólo podía ser por plácet o no plácet. Los dretos promulgados por el papa llevarían el título "Pius Episcopus, servus servorum Dei: sacro approbante Concilio ad perpetuam rei memoriam". El brazo norte y derecho del crucero de San Pedro fue acondicionado como la sala de sesiones. Entre el 8 de diciembre de 1869 y el 1º de septiembre de 1870 se celebraron ahí 4 sesiones públicas y 89 congregaciones generales. En todo el mundo había aproximadamente 1,050 prelados con derechos a asistir al concilio y de este número, no menos de 774 se presentaron durante las sesiones. A la primer sesión pública asistieron 47 cardenales, 9 patriarcas, 7 primados, 117 arzobispos, 479 obispos, 5 abades nullius, 9 abades generales y 5 generales de órdenes, dando un total de 698. En la tercera sesión pública votaron 47 cardenales, 9 patriarcas, 8 primados, 107 arzobispos, 456 obispos, 1 administrador apostólico, 20 abades y 20 generales de órdenes, o sea un total de 667. De los Estados Unidos asistieron al concilio los 7 arzobispos de ese período, 37 de los 47 obispos y 2 vicarios apostólicos. El participante más viejo del concilio fue el Arzobispo MacHale, de Tuam, Irlanda; el más joven, el Obispo (ahora Cardenal) Gibbons.
B. Desde la Sesión Inaugural Hasta la Definición de la Constitución Sobre la Fe Católica en la Tercera Sesión Pública
(1) Los Primeros Debates
Después que el Papa dlaró formalmente iniciado el concilio en la primer sesión pública el 8 de diciembre de 1869, las reuniones de la congregación general iniciaron el 10 de diciembre. Sus sesiones generalmente se celebraron entre las nueve de la mañana y una de la tarde. Las sesiones de la tarde se reservaron para las sesiones de las delegaciones o subcomités. Primero, se dieron a conocer los nombres de los miembros de la congregación de peticiones; esto fue seguido por las elciones a las cuatro delegaciones. El primer asunto presentado para debate fue el borrador dogmático sobre la doctrina católica en contra de los múltiples errores debidos al Racionalismo, "De doctrina catholica contra multiplices errores ex rationalismo derivatos". Las discusiones de este asunto se iniciaron en la cuarta congregación general el 28 de diciembre. Después de un debate que duró 7 días, durante el cual 35 miembros hablaron, fue enviado por la décima congregación general celebrada el 10 de enero de 1870 a la delegación de asuntos de fe para su revisión. Mientras tanto, el 6 de enero se había celebrado la segunda sesión pública. Esta fecha había sido fijada previamente el 26 de octubre de 1869 por la comisión central para la elaboración de la profesión de fe por parte de los miembros del concilio. Los asuntos discutidos entre las sesiones número 10 y 29 de la congregación general (celebrada el 29 de febrero) fueron los borradores de cuatro dretos disciplinarios relativos a obispos, sobre sedes episcopales vacantes, sobre la moral de religiosos y sobre el Catismo condensado. Finalmente todos los borradores fueron enviados a la delegación sobre disciplina para revisiones adicionales.
(2) Los Participantes
Probablemente no se había esperado tan lento avance en los trabajos. La razón de este molesto atraso se centraría en el asunto de la infalibilidad, el cual había creado muchos debates, aún antes del concilio. Inmediatamente después de iniciadas las sesiones, su influencia era evidente en la elección de las delegaciones. Dividió a los padres del concilio en lo que casi se podría llamar dos campos hostiles; todas las disiones y formas de actuar de cada uno de estos grupos fueron influenciadas por su posición en cuanto a este tema. Debido a las violentas disputas sucedidas en muchas partes el año anterior sobre el asunto de la infalibilidad papal, la gran mayoría consideraba urgente la nesidad de discutirlo y didirlo en el concilio. Por otra parte, la minoría integrada por aproximadamente la quinta parte del total, temía lo peor de esta definición, la apostasía de muchos católicos indisos, mayor hostilidad de parte de los separados de la Iglesia e interferencia en los asuntos de la Iglesia por los gobiernos de varios países. Por lo tanto, la minoría se dejó guiar por intereses oportunistas. En cuanto al dogma mismo, sólo unos cuantos obispos parían tener dudas al respto. Ambos campos buscaron la victoria para su posición. Sin embargo, como la minoría muy pronto se vio obligada a ronocer su incapacidad de prevaler, luchó por prolongar las discusiones del concilio para cuando menos atrasar y tal vez evitar lo más posible una disión. La mayoría de los miembros alemanes y austro húngaros del concilio estaban en contra de la definición, así como casi la mitad de los padres norteamericanos y alrededor de la tercera parte de los franceses. A la minoría también pertenían alrededor de 7 obispos italianos, 2 obispos ingleses, 2 irlandeses, 3 obispos de Norteamérica británica y un obispo suizo, de apellido Greith. Si bien unos cuantos obispos armenios se oponían a la definición, la mayoría de los caldeos y los griegos melquitas estaban con la minoría. No había oposición entre los obispos de España, Portugal, Bélgica, Holanda y América Central y del Sur. De los Estados Unidos, los miembros más prominentes de la minoría eran los arzobispos Kenrick de San Luis y Purcell de Cincinnati y el obispo Vérot de San Agustín; a este grupo se les unió el arzobispo Connolly de Halifax, Nueva Escocia. Entre los miembros prominentes de la mayoría estaban el Arzobispo Spalding de Baltimore, los obispos Williams de Boston, Wood de Filadelfia y Conroy de Albany.
Entre los miembros destacados del concilio se encontraban otros miembros destacados de otros países. Francia: en la minoría, el arzobispo Darboy de París, Ginoulhiac de Lyons, los obispos Dupanloup de Orléans y David de Saint-Brieuc; entre la mayoría, el Arzobispo Guibert deTours, los obispos Pie de Poitiers, Freppel de Angers, Plantier de Nîmes, Raess de Estrasburgo. Alemania: en la minoría, los obispos Hefele de Rottenburgo, Ketteler de Mainz, Dinkel de Augsburgo; en la mayoría, los obispos Martin de Paderborn, Senestréy de Ratisbon, Stahl de Würzburgo. Austria Hungría: en la minoría, los arzobispos Cardinal Rauscher de Viena, Cardinal Schwarzenberg de Praga, Haynald de Kalocsa, y el Obispo Strossmayer de Diakovar; en la mayoría, los obispos Gasser de Brixen, Fessler de Sankt Pölten, Riccabona de Trent, Zwerger de Skau. Italia: en la minoría, Arzobispo Nazari di Calabiana de Milán, los obispos Moreno de Ivrea, Losanna de Biella; en la mayoría, Valerga, Patriarca Latino de Jerusalén, los obispos Gastaldi de Saluzzo, Gandolfi de Loreto. Inglaterra: en la minoría, Obispo Clifford de Clifton; en la mayoría, Arzobispo Manning de Westminster. Irlanda: minoría, Arzobispo MacHale de Tuam; en la mayoría, arzobispos Cullen de Dublín y Leahy de Cashel. Del Oriente: en la minoría, Jussef, Patriarca griego melquita de Antioquía; en la mayoría, Hassun, Patriarca de los armenios. Suiza: en la minoría, Obispo Greith de St-Gall; en la mayoría, Obispo Mermillod de Ginebra. Entre los promotores destacados de la definición provenientes de países que no enviaron miembros de la minoría se contaba al Arzobispo Dhamps de Mhlin, Bélgica y el Obispo Payá y Rico de Cuenca, España.
(3) Cambio en los Procedimientos: Reducción en el Tamaño del Salón de Asambleas
Se le enviaron al papa varios comunicados informales solicitándole nuevas reglas de debate para poder incrementar lo avances en las deliberaciones del concilio. Consuentemente, los procedimientos conciliares fueron definidos con mayor claridad por el dreto "Apostolicis litteris", publicado el 20 de febrero de1870. Conforme a este dreto, cualquier miembro del concilio que deseara presentar una objión al borrador bajo discusión, tenía que enviar sus enmiendas propuestas por escrito, para que estas pudiesen ser evaluadas detalladamente por la delegación resptiva. Una vez en la congregación general, la discusión de todo un borrador siempre debería preder la discusión de las partes individuales del borrador de un dreto. Los miembros de una delegación ribieron el derecho de hablar para explicar o corregir cuando no estuviesen en la lista de oradores. Los oradores que se alejaran del tema bajo discusión se les pediría que volviesen al tema. Si un tema había sido debatido suficientemente, el presidente, ante la moción de al menos diez miembros del concilio, podía preguntar si el concilio deseaba continuar el debate o no y luego cerrar el debate ante el deseo de la mayoría. Si bien estas reglas fueron de utilidad, la minoría no estaba satisfha con ellas, espialmente porque anticipaban una reducción posible de los debates. Por esto expresaron su insatisfacción en varias peticiones que, sin embargo, no tuvieron éxito. Por otra parte, se hizo todo lo posible para remediar otra queja relativa a la mala acústica en el salón del concilio. Entre el 22 de febrero y el 18 de marzo, o sea entre las sesiones 29 y 30 de la congregación general, se redujo el tamaño del salón conciliar usado para las congregaciones generales en mas o menos la tercera parte para que los padres, ahora sentados más cerca uno del otro, pudieran escuchar mejor a los oradores. El salón se restablió a su tamaño original para cada una de las sesiones públicas.
(4) Conclusión de la Primera Constitución
La delegación sobre la Fe aprovhó la interrupción para revisar el borrador del dreto "De doctrina catholica" conforme a los deseos de la congregación general. El primero de marzo, el Obispo Martín de Paderborn presentó a la delegación la primera parte de la revisión, el trabajo del Padre José Kleutgen, S.J. Este consistía de una introducción y de cuatro capítulos con sus resptivos cánones. Después de una exhaustiva discusión en la delegación, el 14 de marzo estaba lista para ser distribuida a los padres del concilio como la "Constitutio de fide catholica". La delegación también le agregó un reporte escrito. El Arzobispo Simor de Gran hizo una presentación oral del reporte durante la sesión número 30 de la congregación general. El debate empezó el mismo día y fue terminado después de 17 sesiones el 19 de abril, durante la congregación general número 46. Se presentaron y se discutieron más de 300 propuestas de enmienda. A pesar de que ambos campos presentaron muchas objiones, las nuevas reglas de procedimiento permitieron que los debates procedieran con agilidad. El único incidente de consuencia fue el apasionado discurso hecho por el Obispo Strossmayer de Diakovár el 22 de marzo, durante la congregación general número 31; este causó una ola de indignación entre la mayoría, la cual finalmente obligó al orador a que dejara la tribuna. El 24 de octubre, la primer Constitución, "De fide catholica", fue adoptada unánimemente por los 667 padres presentes en la tercera sesión pública y fue formalmente confirmada y promulgada por el papa.
C. El Asunto de la Infalibilidad Papal
(1) Mociones a favor y en contra de la Definición
Los que se oponían a la infalibilidad, constantemente dían que el papa había convocado el concilio del Vaticano con la única intención de proclamar la infalibilidad papal y todo lo demás era sólo una excusa para guardar las apariencias. Esta aseveración contradice la realidad. Ni uno solo de los numerosos borradores elaborados por la comisión preparatoria trató sobre la infalibilidad papal. Sólo 2 de las 21 opiniones enviadas por los cardenales romanos la mencionaban. Es cierto que la gran mayoría de las notas informales episcopales romendaban esta definición, pero estas no fueron tomadas en cuenta en los preparativos del concilio. Cuando fuera del concilio el debate sobre la infalibilidad papal se hizo más violento, varios grupos de miembros del concilio empezaron a urgir la discusión conciliar del tema de la infalibilidad. La primera moción para la definición fue hecha en Navidad 1869, por el Arzobispo Dhamps de Mhlin. Él fue apoyado por todos los otros obispos belgas, los cuales presentaron una opinión formal de la Universidad de Louvain, la cual culminaba en una petición a favor de la definición. La petición formal a favor de la definición fue distribuida por primera vez entre los padres del concilio el día de Año Nuevo, 1870. También aparieron varias peticiones de otros grupos menores y muy pronto las peticiones ribieron un total de 500 firmas, a pesar de que un buen número de los amigos de la definición no se contaban entre el número de subscriptores. La minoría diseminó cinco notas informales en contra y estas finalmente obtuvieron 136 nombres. Ante esto, a principios de febrero la congregación de peticiones solicitó unánimemente al papa, con la excepción del Cardenal Rauscher, que considerara la petición para su definición. Pío IX también estaba a favor de la definición. Por esto, el 6 de marzo se le agregó un nuevo capítulo 12 llamado "Romanum Pontificem in rebus fidei et morum definiendis errare non posse" (El Potífice Romano no puede errar al definir asuntos de fe y moral) al borrador del dreto sobre la Iglesia de Cristo, el cual había sido distribuido a los padres el 21 de enero. Con esto, este tema volvió de nuevo al concilio.
(2) La Agitación Fuera del Concilio
La petición pro la infalibilidad causó de nuevo fuera del concilio una lluvia de folletos y un sinnúmero de artículos en los diarios y periódicos. Alrededor de este tiempo, el orador francés Gratry y el Arzobispo Dhamps de Mhlin se debatieron en folletos controversiales. En una carta publicada el 27 de febrero de 1870 por el Conde Montalembert, en la que hablaba de un ídolo que había sido erigido en el Vaticano, atrajo mucho la atención. En Inglaterra, en una carta escrita en marzo de 1870 a su obispo Ullathorne de Birmingham, Newman expresó con ansiedad sus temores acerca de los malos resultados de la dlaración de infalibilidad. El oponente más acerbo fue el Profesor Döllinger de Bavaria. En su "Römische Briefe vom Konzil", publicado en el "Allgemeine Zeitung" y publicado de nuevo en forma de libro (Munich, 1870) bajo el pseudónimo de "Quirinus", usó información enviada a él desde Roma por sus discípulos Johann Friedrich y Lord Acton. En estas cartas hizo todo lo posible para cambiar la opinión pública en contra del concilio, distorsionando y dudando hhos ciertos, rurriendo a la burla y ridiculizando los hhos. En un artículo publicado el 19 de enero de 1870, atacó tan severamente el rientemente dado a conocer tema de la infalibilidad, que incluso el Obispo Ketteler de Mainz, un antiguo discípulo de Döllinger y miembro de la minoría, protestó públicamente en contra de este artículo. Los gobiernos de los diferentes países también tomaron cartas en el asunto de la infalibilidad. En canto el borrador original del dreto "De clesia" junto con sus cánones fue publicado en el "Allgemeine Zeitung", el Conde von Beust, Canciller de Austria, envió a Roma una protesta en su contra el 10 de febrero de 1870, la cual día que el gobierno de Austria prohibiría y castigaría la publicación de todos los dretos que fueran contrarios a las leyes del estado. Daru, ministro de relaciones exteriores francés, también envió una amenazante nota el 20 de febrero. En ella demandaba la admisión al concilio de un enviado y notificó a los otros gobiernos de su disiones sobre Roma. Austria, Bavaria, Inglaterra, España y Portugal expresaron su conformidad con la nota. Bismarck, el presidente del ministerio Prusiano, no cambió su actitud de reserva, a pesar de las peticiones de von Arnim, su embajador en Roma. El 18 de abril el Conde Daru, líder de la oposición, se retiró de su puesto en el ministerio. Ollivier, presidente del ministerio francés, se hizo cargo de las relaciones exteriores y didió dejar en paz al concilio.
(3) Los Debates en el Concilio
Mientras tanto, los obispos de la minoría en el concilio habían tratado constantemente de congelar el asunto y espialmente de influenciar al respto al Cardenal Bilio, el presidente de la delegación sobre fe. Si los miembros de la mayoría no hubieran urgido el cumplimiento con la misma perseverancia, la infalibilidad papal nunca hubiera llegado a la fase de debate. Finalmente el 29 de abril, durante la congregación general número 49, el presidente interrumpió el segundo debate sobre el Catismo condensado con el anuncio de que cuanto antes posible los padres deberían ribir para su revisión el borrador de la Constitución "De Romano Pontifice", la cual contendría el dogma de la primacía y de la infalibilidad del papa. Por esta razón, la delegación sobre la fe había modificado los capítulos 11 y 12 del borrador anterior de la Constitución "De clesia". El 9 de mayo fue distribuido entre los padres en forma impresa como la "Constitutio prima de clesia", consistiendo de 4 capítulos y 3 cánones. El debate general sobre el borrador duró todo un mes (del 13 de mayo al 13 de junio), abarcando 14 congregaciones generales y en las cuales se hicieron 64 discursos, la mayoría de ellos muy largos. Los siguientes debates espiales sobre cada uno de los capítulos y cánones duraron más de 1 mes. No menos de 100 oradores tomaron parte en las discusiones, las cuales duraron del 6 de junio al 13 de julio, requiriendo de 22 congregaciones. La mayoría de los discursos se concentraron en el cuarto capítulo, el cual trataba sobre la infalibilidad papal. Los oradores más prominentes de la minoría fueron, franceses: Darboy, Ginoulhiac, Maret; alemanes: Hefele, Ketteler, Dinkel; austriacos: Raucher, Schwarzenberg, Strossmayer; Estados Unidos y Canadá; Vérot y Connolly. El Arzobispo Kenrick de San Luis, quien perdió su oportunidad de hablar al cierre del debate general, publicó en forma de folleto su "Concio in concilio habenda, at non habita". Por otra parte, el discurso conciliar publicado bajo el nombre del Obispo Strossmayer, fue un fraude perpetrado por un monje agustino apóstata de México llamado José Agostino de Escudero, quien se encontraba entonces en Italia (cf. Granderath- Kirch III, 189). La mayoría fueron representados principalmente por los miembros conciliares franceses, Pie y Freppel; el miembro belga, Dhamps; el miembro inglés, Manning; el irlandés, Cullen; los miembros italianos, Gastaldi yValerga; el miembro español, Paya y Rico; el austriaco, Gasser; los miembros alemanes, Martin y Sen
Concilios de Aix-en-Provence
Se sostuvieron concilios en Aix en 1112, 1374, 1409, 1585, 1612, 1838, y en 1850. En el de 1612, la obra Gálica de Edmund Richer, "De la puissance clésiastique et politique" (Paris, 1611), fue censurada. En el de 1838 los Padres le pidieron a Gregorio XVI que añadiera "Inmaculada" a la palabra "Concepción", en el prefacio de la Misa para la fiesta de la Bendita Virgen, que él hacía. En el concilio de 1850 muchos errores modernos fueron condenados, racionalismo, panteísmo, comunismo, también la interpretación arbitraria de las Escrituras.
HEFELE, Conciliengeschichte, 2d ed., V, 322 et al.; Colltio Conc. Lacensis (Freiburg, 1870), IV, 955.
THOMAS J. SHAHAN
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