Bautismo
Es uno de los Siete Sacramentos de la Iglesia Cristiana fruentemente llamado el "primer sacramento", la "puerta de los sacramentos" y la "puerta de la Iglesia". El tema será tratado bajo los siguientes encabezados:
I. Establimiento Autoritativo de la Doctrina
II. Etimología
III Definición
IV. Tipos
V. Institución del Sacramento
VI. Materia y Forma del Sacramento
VII Bautismo Condicional
VIII. Rebautismo
IX. Nesidad del Bautismo
X. Substitutos del Sacramento
XI. Infantes No Bautizados
XII Efectos del Bautismo
XIII. Ministro del Sacramento
XIV. Ripiente del Bautismo
XV. Adjuntos del Bautismo
XVI. Ceremonias del Bautismo
XVII. Bautismo Metafórico
I. ESTABLIMIENTO AUTORITATIVO DE LA DOCTRINA
En principio creemos romendable presentar dos documentos que expresan claramente el pensamiento de la Iglesia en cuanto al tema del bautismo. Asimismo son valiosos pues contienen un resumen de los puntos principales a ser considerados en el tratamiento de este importante tema. El bautismo se define positivamente en uno y negativamente en el otro.
(1) El Documento Positivo: "El Dreto para los Armenios"
El Dreto para los Armenios", en la Bula "Exultate Deo" del Papa Eugenio IV, es referido con fruencia como un dreto del Concilio de Florencia. Aunque no es nesario considerar este dreto como una definición dogmática de la materia y forma y ministerio de los sacramentos, es sin duda una instrucción práctica, que emana del Magisterio Pontificio, y como tal, tiene total autenticidad en un sentido canónico. Esto es, es autoritativo. El dreto habla así del Bautismo:
El Santo Bautismo tiene el primer lugar entre los sacramentos, debido a que es la puerta de la vida espiritual; por él se nos hace miembros de Cristo y nos incorporamos con la Iglesia. Y ya que la muerte entró a todos por medio del primer hombre, a menos que nazcamos de nuevo del agua y el Espíritu Santo, no podremos entrar al reino de los Cielos, como nos lo ha dicho la Verdad Misma. La materia de este sacramento es agua verdadera y natural, y es indiferente si es fría o caliente. La forma es: Yo os bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Sin embargo, no negamos que las palabras: Dejad que este siervo de Cristo sea bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; o: Esta persona es bautizada por mis manos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, constituyen bautismo verdadero; porque la causa principal por la cual el bautismo tiene su eficacia es la Santísima Trinidad, y la causa instrumental es el ministro que confiere exteriormente el sacramento, entonces si el acto ejercido por el ministro es expresado junto con la invocación de la Santísima Trinidad, el sacramento es perfcionado. El ministro de este sacramento es el sacerdote, a quien le corresponda bautizar, por razón de su oficio. Sin embargo, en caso de nesidad, no sólo puede bautizar un sacerdote o diácono, sino aún un laico o mujer, y aún un pagano o hereje, siempre y cuando observe la forma utilizada por la Iglesia, y tenga la intención de llevar a cabo lo que La Iglesia lleva a cabo. El efto de este sacramento es la remisión de todo pado, original y actual; al igual que todo castigo que corresponda por el pado. Por consuencia, los bautizados no están obligados a la satisfacción de pados pasados; y si mueren antes de cometer pado alguno, obtienen inmediatamente el reino de los cielos y la visión de Dios.
(2) El Documento Negativo: "De Baptismo"
Llamamos documentos negativos los cánones sobre bautismo dretados por el Concilio de Trento (Ses. VII, De Baptismo), en los cuales las siguientes doctrinas son anatematizadas (dlaradas heréticas):
* El bautismo de Juan (el Prursor) tuvo la misma eficacia que el bautismo de Cristo,
* No se requiere agua verdadera y natural para el bautismo, y por lo tanto las palabras de Nuestro Señor Jesucristo "A menos que el hombre nazca de nuevo a través del agua y del Espíritu Santo" son metafóricas.
* La verdadera doctrina del sacramento del bautismo no es enseñada por la Iglesia Romana,
* El bautismo dado por los heréticos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo con la intención de llevar a cabo lo que la Iglesia lleva a cabo, no es verdadero bautismo,
* El bautismo es libre, esto es, no es nesario para la salvación.
* Una persona bautizada, aún si lo desea, no puede perder la gracia, sin importar cuánto peque, a menos que se niegue a creer.
* Aquellos que han sido bautizados están obligados solamente a tener fe, pero no a observar toda la ley de Cristo.
* Las personas bautizadas no están obligadas a observar todos los preptos de la Iglesia, escritos y tradicionales, a menos que acepten someterse a ellos.
* Todos los votos después del bautismo son nulos por razón de las promesas hhas en el bautismo mismo; porque por estos votos se daña la fe que ha sido profesada en el bautismo y el sacramento mismo
* Todos los pados cometidos después del bautismo son ya sea perdonados o considerados veniales son la sola memoria y fe del bautismo que ha sido ribido,
* El bautismo, aun cuando haya sido administrado verdadera y aduadamente, debe repetirse en el caso de una persona que haya negado la fe de Cristo ante infieles y haya sido traída al arrepentimiento.
* Nadie debe ser bautizado salvo a la edad en que Cristo fue bautizado o al momento de morir.
* Los infantes, no siendo capaces de hacer un acto de fe, no deben considerarse entre los fieles después de su bautismo, y por lo tanto cuando lleguen a edad de razón deben ser rebautizados; o es mejor omitir del todo su bautismo que bautizarles como creyentes con la sola fe de la Iglesia, cuando ellos mismos no pueden hacer un acto apropiado de fe.
* Aquellos bautizados como infantes deberán ser cuestionados cuando hayan crido, si desean ratificar lo que sus padrinos prometieron por ellos en su bautismo, y si contestan que no desean hacerlo, debe dejárseles por su cuenta en el asunto y no ser obligados por sanciones a llevar una vida Cristiana, excepto privarle de ribir la Eucaristía y los demás sacramentos, hasta que se reformen.
Las doctrinas aquí condenadas por el Concilio de Trento, son aquellas de varios líderes entre los primeros reformadores. Lo contradictorio de todas estas dlaraciones debe sostenerse como la enseñanza dogmática de la Iglesia.
II. ETIMOLOGÍA
La palabra Bautismo se deriva de la palabra griega bapto o baptizo, lavar o sumergir. Por lo tanto, significa que lavar es la idea esencial del sacramento. La escritura utiliza el término bautizar tanto literal como figurativamente. Se emplea en sentido metafórico en Hhos, i, 5, donde significa la abundancia de la gracia del Espíritu Santo, y también en Lucas, xii, 50, donde el término se refiere a los sufrimientos de Cristo en Su Pasión. En forma distinta en el Nuevo Testamento, la palabra raíz de la cual se deriva bautismo se utiliza para designar el lavado con agua, y se emplea cuando se habla de purificaciones judías, y del bautismo de Juan, así como del Sacramento Cristiano del Bautismo (cf. Heb., vi, 2; Marcos, vii, 4). Sin embargo, en el uso lesiástico, cuando se emplean los términos Bautizar o Bautizo, sin palabra calificadora, la intención es significar el lavado sacramental por el cual el alma es limpiada del pado al mismo tiempo que se vacía agua sobre el cuerpo. Se han utilizado muchos otros términos como sinónimos descriptivos del bautismo tanto en la Biblia como en la antigüedad cristiana, tales como el lavado de regeneración, la iluminación, el sello de Dios, el agua de vida eterna, el sacramento de la Trinidad, y otros. En inglés, el término cristianizar se usa ordinariamente para significar bautizar. Sin embargo, ya que la palabra anterior significa sólo el efto del bautismo, esto es, hacer cristiano, pero no la forma y el acto, los moralistas sostienen que "Yo cristianizo" probablemente no sustituye válidamente "Yo bautizo" al conferir el sacramento.
III. DEFINICIÓN
El Catismo Romano (Ad parochos, De bapt., 2, 2, 5) define el bautismo así : El bautismo es el sacramento de regeneración por medio de agua en la palabra (per aquam in verbo). Santo Tomás de Aquino (III:66:1) da esta definición: "El bautismo es la ablución externa del cuerpo, llevado a cabo con la forma prescrita de palabras." Teólogos posteriores generalmente distinguen formalmente entre la definición física y la metafísica de este sacramento. Por la primera entienden la fórmula expresando la acción de ablución y pronunciación de la invocación de la Trinidad; por la última, la definición: "Sacramento de regeneración" o aquella institución de Cristo por la cual renacemos a la vida espiritual. El término "regeneración" distingue al bautismo de cualquier otro sacramento, pues aunque la penitencia revive a los hombres espiritualmente, ésta es más bien una resucitación, un traer de entre los muertos, no un renacimiento. La penitencia no nos hace cristianos; por el contrario, presupone que ya hemos nacido del agua y del Espíritu Santo a la vida de la gracia, mientras que por el otro lado, fue instituido para conferir a los hombres los comienzos mismos de la Vida espiritual, para transferirles del estado de enemigos de Dios al estado de adopción, como hijos de Dios. La definición del Catismo Romano suma las definiciones física y metafísica del bautismo. "El sacramento de regeneración" es la esencia metafísica del sacramento, mientras que la esencia física se expresa en la segunda parte de la definición, esto es, el lavado con agua (materia), acompañado por la invocación de la Santísima Trinidad (forma). El bautismo es, por lo tanto, el sacramento por el cual nacemos de nuevo del agua y del Espíritu Santo, esto es, por el cual ribimos una vida nueva y espiritual, la dignidad de adopción como hijos de Dios y herederos del reino de Dios.
IV. TIPOS
Habiendo considerado el significado cristiano del término "bautismo", ahora volvemos nuestra atención a los varios tipos que fueron anteriores a la Nueva Dispensa. Se encuentran diferentes tipos para este Sacramento entre los judíos y los gentiles. Su lugar fue tomado por la circuncisión en el sistema sacramental de la Antigua Ley, la cual es llamada por algunos Padres el "lavado de sangre" para diferenciarlo de "el lavado de agua". Por el rito de la circuncisión, el ripiente era incorporado en el pueblo de Dios y hecho partícipe de las promesas mesiánicas; se le confería un nombre y se le consideraba entre los hijos de Abraham, padre de todos los creyentes. Otros prursores del bautismo fueron las numerosas purificaciones prescritas en la dispensa Mosaica para las impurezas legales. El simbolismo de un lavado externo para limpiar una mancha invisible era muy familiar a los judíos en sus ceremonias sagradas. Pero además a estos tipos más dirtos, tanto los escritores del Nuevo Testamento como los Padres de la Iglesia encuentran muchos símbolos misteriosos del bautismo. Por ello San Pablo (I Cor., x) aduce el paso de Israel por el Mar Rojo, y San Pedro (1 Pedro 3) el Diluvio, como tipos de purificación a encontrarse en el bautismo cristiano. Otros símbolos del sacramento son encontrados por los Padres en el baño de Naaman en el Jordán, en la generación del Espíritu de Dios sobre las aguas, en los ríos del Paraíso, en la sangre del Cordero Pascual, durante tiempos del Antiguo Testamento, y en las aguas de Bethsaida, y en la curación del mudo y del ciego en el Nuevo Testamento.
El ronocimiento tan natural y expresivo del simbolismo del lavado exterior para indicar la purificación interior también es parte de los sistemas paganos de religión. El uso de agua lustral se encuentra entre los babilonios, asirios, egipcios, griegos, romanos, hindúes y otros. Un parido mayor al bautismo cristiano se encuentra en la forma del bautismo judío, a ser conferido en los prosélitos, dado en el Talmud babilonio (Dollinger, Era Primera de la Iglesia). Pero sobre todo debe ser considerado el bautismo de San Juan el Prursor. Juan bautizaba con agua (Marcos, i) y era un bautismo de penitencia para la remisión de los pados (Lucas, iii). Aunque entonces el simbolismo del sacramento instituido por Cristo no era nuevo, la eficacia que Él agregó al rito es que lo que lo distingue de todos los de su tipo. El bautismo de Juan no producía gracia, como él mismo testifica (Mateo, iii) cuando dlara que él no es el Mesías cuyo bautismo es conferir el Espíritu Santo. Lo que es más, no era el bautismo de Juan lo que perdonaba los pados, sino la penitencia que le acompañaba; y por lo tanto, San Agustín le llama (De Bapt. Contra Donat., V) "un perdón de pados en la esperanza". En cuanto a la naturaleza del bautismo del Prursor, Santo Tomás (III:38:1) dlara: El bautismo de Juan no era un sacramento en sí mismo, pero era un cierto sacramento pues preparaba el camino (disponens) para el bautismo de Cristo". Durandus lo llama sin duda un sacramento, pero de la Antigua Ley, y San Buenaventura lo considera como un medio entre las Dispensas Nuevas y Antiguas. Es de fe Católica que el bautismo del Prursor era esencialmente diferente del bautismo de Cristo en sus eftos. También debe notarse que aquellos que previamente ribieron el bautismo de Juan tenían que ribir después el bautismo Cristiano (Hhos, xix).
V. INSTITUCIÓN DEL SACRAMENTO
Que Cristo instituyó el Sacramento del Bautismo es incuestionable. Los racionalistas, tales como Harnack (Dogmengeschichte, I, 68), lo disputan, con sólo descartar arbitrariamente los textos que lo prueban. Cristo no sólo ordena a Sus Discípulos (Mateo 28:19) bautizar y les da la forma a ser empleada, sino que también dlara explícitamente la absoluta nesidad del bautismo (Juan 3): "Salvo que el hombre nazca de nuevo del agua y del Espíritu Santo, no podrá entrar en el Reino de Dios". Lo que es más, de la doctrina general de la Iglesia sobre los sacramentos, sabemos que la eficacia unida a ellos se deriva sólo de la institución del Redentor. Sin embargo, cuando llegamos a la cuestión de cuándo instituyó prisamente Cristo el bautismo, encontramos que los escritores eclesiásticos no coinciden. Las Escrituras mismas callan este asunto. Varias ocasiones han sido señaladas como el momento probable de la institución, tales como cuando Cristo se bautizó en el Jordán, cuando dlaró a Nicodemo la nesidad de renacer, cuando envió a Sus Apóstoles y Discípulos a predicar y bautizar. La primera opinión fue un favorito con muchos Padres y estudiosos, y gustan de referirse a la santificación del agua bautismal por el contacto con la carne del Dios-hombre. Otros, tales como San Jeremías y San Máximo, paren asumir que Cristo bautizó a Juan en esta ocasión y con ello instituyó el sacramento. Sin embargo, no hay nada en los Evangelios que indique que Cristo bautizó al Prursor en el momento de Su propio bautismo. En cuanto a la opinión de que fue en el coloquio con Nicodemo cuando fue instituido este sacramento, no es de sorprender que ha encontrado pocos partidarios. Las palabras de Cristo sin duda dlaran la nesidad de una institución tal, pero nada más. También pare poco probable que Cristo hubiera instituido el sacramento en una conferencia sreta con alguien que no sería heraldo de su institución.
La opinión más probable pare ser que el bautismo, como sacramento, tiene su origen cuando Cristo comisionó a Sus Apóstoles a bautizar, como se narra en Juan, iii y iv. No hay nada dirtamente en el texto en cuanto a la institución, pero como los Discípulos evidentemente actuaban bajo la instrucción de Cristo, Él debe haberles enseñado desde el principio mismo la materia y forma del sacramento que habrían de dispensar. Es cierto que San Juan Crisóstomo (Hom., xxviii en Joan.), Teofilacto (en cap. Iii, Joan.) y Tertuliano (De Bapt., c. Ii) dlaran que el bautismo otorgado por los Discípulos de Cristo como se narra en estos capítulos de San Juan era un bautismo de sólo agua y no del Espíritu Santo; pero su razón es que el Espíritu Santo no era otorgado sino hasta después de la Resurrción. Como lo han señalado los teólogos, ésta es una confusión entre la manifestación visible e invisible del Espíritu Santo. La autoridad de San León (Ep. Xvi ad Episc. Sicil.) también es invocada para la misma opinión, pues aunque pare sostener que Cristo instituyó el sacramento cuando, después de Su levantamiento de entre los muertos, dio el mandato (Mateo 28) : "Id y enseñad...bautizando"; pero las palabras de San León pueden explicarse fácilmente de otra manera, y en otra parte de la misma epístola se refiere a la sanción de la regeneración otorgada por Cristo cuando el agua del bautismo fluyó de Su costado en la Cruz; en consuencia, antes de la Resurrción. Todas las autoridades están de acuerdo en que Mateo, xxviii, contiene la solemne promulgación de este sacramento, y San León pare no tener otra intención que ésta. No nesitamos pasar más tiempo argumentando con aquellos que dlaran que el bautismo ha sido establido nesariamente después de la muerte de Cristo, debido a que la eficacia de los sacramentos se deriva de Su Pasión. Esto probaría también que la Santa Eucaristía no se instituyó antes de Su muerte, lo cual no se puede sostener. En cuanto a la fruente afirmación de los Padres de que los sacramentos fluyen del costado de Cristo en la Cruz, basta dir que más allá del simbolismo que se encuentra allí, sus palabras pueden explicarse como referentes a la muerte de Cristo como la causa meritoria o la perfción de los sacramentos, pero no nesariamente como el momento de su institución.
Por lo tanto, habiendo considerado todas las cosas, podemos establer con seguridad que lo más probable es que Cristo instituyó el bautismo antes de Su Pasión. Pues en primer lugar, como es evidente de Juan, iii y iv, Cristo ciertamente confirió el bautismo, al menos de las manos de Sus Discípulos, antes de su pasión. Que éste era un rito esencialmente diferente al del bautismo de Juan el Prursor es muy claro, porque el bautismo de Cristo es siempre preferido al de Juan, y éste último estable por sí mismo la razón: "Yo bautizo con agua...[Cristo] bautiza con el Espíritu Santo" (Juan, i). En el bautismo otorgado por los Discípulos como se narra en estos capítulos, pare que tenemos todos los requisitos de un sacramento de la Nueva Ley:
* el rito externo,
* la institución de Cristo, pues ellos bautizaban por Su mandato y misión, y
* el otorgamiento de la gracia, pues ellos conferían el Espíritu Santo (Juan 1).
En segundo lugar, los Apóstoles ribieron otros sacramentos de Cristo, antes de Su Pasión, como la Santa Eucaristía en la Última Cena, y las Santas órdenes (Conc. Trid., Ses. XXVI, c. i). Ahora, como el bautismo siempre ha sido considerado como la puerta de la Iglesia y la condición nesaria para ribir cualquier otro sacramento, resulta que los Apóstoles deben haber ribido el bautismo cristiano antes de la Última Cena. Este argumento es utilizado por San Agustín (Ep. Clxiii, al. Xliv) y ciertamente pare válido. El suponer que los primeros pastores de la Iglesia ribieron los demás sacramentos por ley divina, antes de haber ribido el bautismo, es una opinión sin fundamento en las Escrituras o Tradición y care de veracidad. En ninguna parte establen las Escrituras que Cristo mismo confería el bautismo, pero una antigua tradición (Nicéf., Hist. l, II, iii; Clem. Alex. Strom., III) dlara que Él sólo bautizó al Apóstol Pedro, y que éste bautizó a Andrés, Santiago, y Juan, y éstos a los demás Apóstoles.
VI. MATERIA Y FORMA DEL SACRAMENTO
(1) Materia
En todos los sacramentos tratamos la materia y la forma. También es usual distinguir la materia remota y la materia próxima. En el caso del bautismo, la materia remota es el agua natural y verdadera. Debemos considerar primero este aspto de la cuestión.
a. Materia remota
Es de fe (de fide) que el agua natural y verdadera es la materia remota del bautismo. Además de las autoridades ya citadas, podemos también mencionar el Cuarto Concilio de Letrán (c. i). Algunos de los primeros Padres, como Tertuliano (De Bapt., ) y San Agustín (Adv. Hær., xlvi y lix) enumeran heréticos que rhazaron totalmente el agua como constituyente del bautismo. Tales fueron los gaenos, manichoeos, seleucianos y hermianos. En la Edad Media, se dice que los Waldesianos sostuvieron el mismo dogma (Ewald, Contra Walden., vi). Algunos de los reformadores del siglo diesiséis aunque se acepta el agua como la materia ordinaria de este sacramento, dlara que cuando no se tiene agua, se puede utilizar cualquier líquido en su lugar. Asimismo Lutero (tischr., xvii) y Beza (Ep., ii, ad Till.). Fue a consuencia de esta enseñanza que se enmarcaron ciertos cánones Tridentinos. Calvino sostenía que el agua utilizada en el bautismo era simplemente símbolo de la Sangre de Cristo (Instit., IV, xv). Como regla, sin embargo, aquellas stas que creen actualmente en el bautismo, ronocen el agua como la materia nesaria del sacramento. Las escrituras son tan positivas en sus afirmaciones sobre el uso de agua natural y verdadera para el bautismo, que es difícil ver por qué debe siquiera estar en duda. No sólo tenemos las palabras explícitas de Cristo (Juan iii v) "Salvo que el hombre nazca de nuevo del agua", etc., sino también en los Hhos de los Apóstoles y las Epístolas de San Pablo existen pasajes que impiden cualquier interpretación metafórica. Por ello dice San Pedro (Hhos, x, 47) "Acaso puede alguno negar el agua del bautismo a éstos que han ribido el Espíritu Santo como nosotros?" En el capítulo octavo de Hhos se narra el episodio de Felipe y el eunuco de Etiopía, y en el verso 36 leemos: "Siguiendo el camino llegaron a un sitio donde había agua. El eunuco dijo: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?" Igualmente positivo es el testimonio de la tradición cristiana. Tertuliano (op. Cit.) inicia su discurso: "El feliz sacramento de nuestra agua". Justo Mártir (Apol., I) describe la ceremonia del bautismo y dlara: Entonces son guiados por nosotros a donde hay agua...y entonces son lavados en el agua". San Agustín dlara positivamente que no hay bautismo sin agua (Tr. Xv en Joan.).
La materia remota del bautismo es, entonces, agua, y tomada en su significado usual. En consuencia, los teólogos nos dicen que lo que los hombres ordinariamente llaman agua, es materia bautismal válida, ya sea agua de mar, de fuente, o pozo, o estanque; ya sea clara o turbia; dulce o salada; caliente o fría; con color o transparente. El agua derivada de hielo derretido, nieve o granizo también es válido. Sin embargo, si el hielo, nieve o granizo no está derretido, no caen en la designación de agua. El rocío, agua sulfurosa o mineral, y aquella que se deriva del vapor, también son materia válida para este sacramento. En cuanto a la mezcla del agua y algún otro material, se considera materia aduada, siempre y cuando el agua ciertamente predomine y la mezcla siga llamándose agua. Materia inválida es todo líquido que no sea llamado usualmente agua verdadera. Tales son aceite, saliva, vino, lágrimas, lhe, sudor, cerveza, caldo, el jugo de frutas, y cualquier mezcla que contenga agua que los hombres no llamen agua. Cuando sea dudoso si un líquido puede realmente llamarse agua, no se permite su uso para bautismo excepto en el caso de absoluta nesidad cuando no se pueda obtener materia válida. Por otro lado, nunca se permite bautizar con un líquido inválido. Existe una respuesta del Papa Gregorio IX al Arzobispo de Trondhjem en Noruega, donde se había empleado cerveza (o aguamiel) para el bautismo. El pontífice dice: "Ya que de acuerdo a la enseñanza del Evangelio, el hombre debe nacer de nuevo del agua y del Espíritu Santo, no deben considerarse válidamente bautizados aquellos que han sido bautizados con cerveza" (cervisia). Es cierto que una afirmación que dlara que el vino es materia válida de bautismo se atribuye al Papa Esteban II, pero el documento care de toda autoridad (Labbe, Conc., VI). Aquellos que sostienen que el "agua" en el texto del Evangelio debe tomarse metafóricamente, apelan a las palabras del Prursor (Mateo, iii), "Él les bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego". Así como "fuego" debe ser ciertamente sólo una figura del habla, así también el "agua" en los demás textos. A esta objión, puede replicarse que la Iglesia Cristiana, o al menos los Apóstoles mismos, deben haber entendido qué era lo que había que tomarse literalmente y qué figurativamente. El Nuevo Testamento y la historia de la iglesia prueban que nunca han visto al fuego como material para bautismo, aunque ciertamente sí requirieron agua. Fuera de las stas insignificantes de seleucianos y hermianos, ni siquiera los heréticos tomaron la palabra "fuego" en este texto en su sentido literal. Sin embargo, podemos observar que algunos de los Padres, como Juan Damasceno (Orth. Fid., IV, ix), concede que esta dlaración del Bautista tiene culminación literal en las lenguas de fuego de Pentostés. Sin embargo, no se refieren a él literalmente como bautismo. El que sólo el agua sea la materia nesaria de este sacramento depende por supuesto de la voluntad de Aquel que lo instituyó, aunque los teólogos descubren muchas razones por las cuales se hubiera preferido sobre otros líquidos. La más obvia de éstas es que el agua limpia y purifica en forma más perfta que los otros, y por ello el simbolismo es más natural.
b. Materia próxima
La materia próxima del bautismo es la ablución llevada a cabo con agua. La palabra misma "bautizar", como hemos visto, significa un lavado. Han prevalido tres formas de ablución entre los cristianos, y la Iglesia las sostiene todas como válidas porque cumplen el requisito nesario del lavado bautismal. Estas formas son inmersión, infusión, y aspersión. La forma más antigua usualmente empleada fue sin duda la inmersión. Esta no sólo es evidente a partir de las escrituras de los Padres y los primeros ritos tanto de las Iglesias Latinas y Orientales, sino que también puede observarse en las Epístolas de San Pablo, quien habla del bautismo como un baño (Efesios, v, 26; Rom., vi, 4; Tit., iii,5). En la Iglesia Latina, la inmersión pare haber prevalido hasta el siglo doce. Después de ese tiempo se encuentra en algunos lugares tan tarde como el siglo diesiséis. Sin embargo, la infusión y la aspersión fueron cada vez más comunes en el siglo tre y gradualmente prevalieron en la Iglesia Occidental. Las Iglesias Orientales han conservado la inmersión, aunque no siempre en el sentido de sumergir todo el cuerpo del candidato bajo el agua. Billuart (De Bapt., I, iii) dice que el catecúmeno es usualmente colocado en la fuente, y después se derrama agua sobre la cabeza. Cita la autoridad de Goar para esta afirmación. Aunque, como hemos dicho, la inmersión era la forma de bautismo generalmente prevaliente en las primeras eras, no debe por ello inferirse que las demás formas de infusión y aspersión no eran empleadas y consideradas válidas. En el caso de los enfermos y moribundos, la inmersión era imposible y el sacramento era entonces conferido por una de las otras formas. Esto era tan ronocido que la infusión o aspersión ribían el nombre de bautismo de los enfermos (baptimus clinicorum). San Cipriano (Ep. Ixxvi) dlara que esta forma es válida. De los cánones de varios concilios anteriores sabemos que los candidatos a órdenes Sagradas que habían sido bautizados por este método parían considerarse irregulares, pero era debido a la negligencia culpable que se suponía se manifestaba en postergar el bautismo hasta estar enfermo o moribundo. Sin embargo, que dichas personas no debían ser rebautizadas es una evidencia de que la Iglesia consideraba válido su bautismo. También se señala que las circunstancias bajo las cuales San Pablo (Hhos, xvi) bautizó a su carcelero y a toda su casa pare impedir el uso de la inmersión. Lo que es más, los hhos de los primeros mártires fruentemente se refieren al bautismo en las prisiones en las cuales ciertamente se empleaba la infusión o la aspersión.
Por el ritual autorizado actualmente por la Iglesia Latina, el bautismo debe ser llevado a cabo por el lavado de la cabeza del candidato. Sin embargo, los moralistas establen que en caso de nesidad, el bautismo probablemente sería válido si el agua fuera aplicado en cualquier otra parte principal del cuerpo, como el pho o el hombro. Sin embargo, en este caso, se administraría el bautismo condicional si la persona sobreviviera (San Alf., no. 107). De la misma forma se consideraría probablemente válido el bautismo de un infante en el vientre de su madre, siempre y cuando el agua, por medio de un instrumento, realmente fluyera sobre el niño. Dicho bautismo debe, sin embargo, repetirse después condicionalmente, si el niño sobrevive a su nacimiento (Lehmkuhl, n. 61). Debe notarse que no es suficiente que el agua meramente toque al candidato; debe también fluir, de otro modo no parería haber una ablución verdadera. Cuando mucho, dicho bautismo se consideraría dudoso. Si sólo las ropas de la persona riben la aspersión, el bautismo es sin duda inválido. El agua a ser empleada en el bautismo solemne también debe haber sido consagrada para dicho propósito, pero de esto hablaremos en otra sción de este artículo. En el bautizo es nesario hacer uso de una triple ablución al conferir este sacramento, por razón de la prescripción del ritual Romano. Sin embargo, esto se refiere nesariamente a la legalidad, no a la validez de la ceremonia, como Santo Tomás (III:66:8) y otros teólogos establen expresamente. La inmersión triple es incuestionablemente muy antigua en la Iglesia y aparentemente de origen Apostólico. Es mencionado por Tertuliano (De cor. Milit., iii), San Basilio (De Sp. S., xxvii), San Jeremías (Dial. Contra Luc., viii) y muchos otros primeros escritores. Su objetivo es, por supuesto, honrar a las tres Personas de la Santísima Trinidad en cuyo nombre se confiere. Que esta triple ablución no fue considerada nesaria para la validez del sacramento, es obvio. En el siglo séptimo el Cuarto Concilio de Toledo (633) aprobó el uso de una sola ablución en el bautismo, como una protesta en contra de las falsas teorías trinitarias de los arios, quienes parían haber dado a la inmersión triple un significado que implicaba tres naturalezas en la Santísima Trinidad. Para insistir en la unidad y misma substancia de las tres Personas Divinas, los Católicos Españoles adoptaron la ablución sencilla y este método tuvo la aprobación del Papa Gregorio el Grande (I, Ef. xliii). Los heréticos eunomianos utilizaron sólo una inmersión y su bautismo se consideró inválido por el Primer Concilio de Constantinopla (can. Vii); pero esto no fue debido a la ablución sencilla, sino aparentemente porque se bautizaban en su muerte. La autoridad de este canon es además dudosa en el mejor de los casos.
(2) Forma
La única forma requerida y válida del bautismo es: "Yo os bautizo (o Esta persona es bautizada) en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". Esta fue la forma dada por Cristo a Sus Discípulos en el capítulo veintiocho del Evangelio de San Mateo, al menos hasta donde se trata de la cuestión de la invocación de las Personas separadas de la Trinidad y la expresión de la naturaleza de la acción llevada a cabo. Para uso Latino: "Yo os bautizo", etc., tenemos la autoridad del Concilio de Trento (Ses. VII, can. iv) y del Concilio de Florencia en el Dreto de la Unión. Además tenemos la práctica constante de toda la Iglesia Occidental. Los Latinos también ronocen como válida la forma utilizada por los griegos: "Este siervo de Cristo es bautizado", etc. El dreto florentino ronoce la validez de esta forma y es además ronocida por la Bula de León X, "Accepimus nuper", y de Clemente VII, "Provisioni nostrae". En substancia, las formas latina y griega son la misma, y la Iglesia Latina jamás ha rebautizado a los Orientales en su regreso a la unidad. En algún tiempo algunos teólogos occidentales disputaron la forma griega, debid
Bautistas
(Del griego, baptizein, bautizar)
Es una denominación protestante que existe principalmente en países de habla inglesa y debe su nombre a su doctrina y práctica características en lo referente al bautismo.
Principios distintivos
Los Bautistas consideran que las Escrituras son la regla de fe y práctica suficiente y exclusiva. En su interpretación, cada individuo goza de libertad ilimitada. No ronocen como autorizado ningún esquema de doctrinas y servicio que no esté basado en las Escrituras.
Sus creencias en general son meras dlaraciones de opiniones doctrinales fruentes, para los cuales no es nesaria una aprobación más allá de la convicción personal. Las dos principales confesiones de fe bautistas son la Confesión de 1688, o Confesión de Filadelfia, y la Confesión de Nueva Hampshire. La Confesión de Filadelfia es la Confesión de Westminster (presbiteriana) modificada en un sentido bautista. Aparida primeramente en 1677, fue reimpresa en 1688, aprobada por la Asamblea Bautista Inglesa en 1689 y adoptada por la Asociación Bautista en Filadelfia en 1742, circunstancia que explica su nombre actual. Es generalmente aceptada por los Bautistas de Inglaterra y de los estados sureños de la Unión, mientras que los estados norteños se adscriben más a la Confesión de Nueva Hampshire. Esta última fue adoptada por la Convención del Estado de Nueva Hampshire en 1833. Su leve diferencia doctrinal con la Confesión de Filadelfia consiste en una presentación del sistema calvinista más moderada.
Los Bautistas consideran que solo son miembros de la Iglesia de Cristo aquellos que han sido bautizados haciendo una profesión personal de fe. Concuerdan en el rhazo del bautismo de los niños como contrario a las Escrituras, y en la aceptación de la inmersión como la única modalidad valida de Bautismo. Todos los niños que mueren antes de la edad de responsabilidad, sin embargo, se consideran salvados. El Bautismo y la Eucaristía, los dos únicos sacramentos, u ordenanzas como ellos los llaman, que los Bautistas generalmente admiten, no son producto de la gracia, si no meros símbolos. El Bautismo no confiere, sino simboliza, la rehabilitación, la cual ya ha tenido lugar.
En la Eucaristía, Jesucristo no está realmente presente, la Cena del Señor meramente expone la muerte de Cristo como el poder que nutre la vida del creyente. Fue instituida solo para los seguidores de Cristo; de ahí que los Bautistas, en teoría, comúnmente solo admiten a ella a los miembros ronocidos de la iglesia y excluyen a los de afuera (comunión cerrada). La comunión abierta, sin embargo, ha sido practicada extensamente en Inglaterra y está ganando terreno hoy entre los Bautistas americanos.
Por su sistema de gobierno lesial, los Bautistas son congregacionales; por ejemplo, cada iglesia disfruta de absoluta autonomía. Sus agentes son los mayores de los obispos y los diáconos. Los mayores ejutan las diferentes funciones pastorales y el diácono es su asistente tanto en los asuntos espirituales y temporales. Estos agentes son escogidos por sufragio común y ordenados por consejos de pastores y representantes de las iglesias vinas. Una iglesia puede, en caso de nesidad, solicitar ayuda de otra iglesia; puede, en caso de dificultad, consultar a otras iglesias; pero nunca, aún en tales casos, pueden los miembros de una congregación adquirir autoridad sobre otra congregación. Mucho menos puede un poder sular interferir en los asuntos espirituales, una iglesia de estado es un absurdo.
Historia
Los Bautistas en las Islas Británicas
En el siglo XVI la historia de Inglaterra menciona fruentemente a personas que rhazan el bautismo de niños. Sabemos de su presencia en la isla a través de las persuciones que ellos soportaron. Tan temprano como en 1535 diez anabaptistas fueron muertos y la persución continuó a lo largo de ese siglo. Las victimas paren haber sido principalmente refugiados holandeses y alemanes. Se desconoce qué influencia tuvieron en la propagación de sus opiniones, pero, como una consuencia nesaria, los principios bautistas llegaron a ser, a través de ellos, menos que una novedad inaceptable a los ojos de los ingleses. La primera congregación bautista fue organizada a principios del siglo diisiete. Casi en sus inicios, la denominación fue dividida en arminianos, o Bautistas generales, así llamados a causa de su creencia en el carácter universal de la redención de Cristo, y calvinistas o Bautistas particulares, quienes mantuvieron que la redención de Cristo estaba destinada solo para los elegidos. El origen de los Bautistas generales está relacionado con el nombre de John Smyth (m. 1612), pastor de la iglesia de Gainsborought, Lincolnshire; el cual había sido separado de la Iglesia de Inglaterra. Hacia 1606, pastor y rebaño, para escapar a la persución, huyeron a Ámsterdam, donde formaron la segunda congregación inglesa. En 1609, Smyth, posiblemente debido en alguna medida a la influencia menonita, rhazó el bautismo de niños, aunque conservó la inmersión. En esto fue apoyado por su iglesia. Algunos miembros de la congregación regresaron a Inglaterra (1611 o 1612) bajo el liderato de Helwys (hacia 1550-1616) y formaron en Londres el núcleo de la primera comunidad bautista. La persución había disminuido y no pare que ellos hayan sido molestados. Hacia 1626 había en diferentes partes de Inglaterra cinco Iglesias Bautistas Generales; hacia 1644 se dice que se habían incrementado a cuarenta y siete y hacia 1660 los Bautistas Generales comienzan a afirmar que la inmersión era la única forma válida de bautismo. Fueron perseguidos por Carlos II (1660-85), pero el Acta de Tolerancia (1689) brindó alivio y ronoció a los Bautistas como la tercera denominación discrepante (Presbiterianos, Independientes y Bautistas). En el siglo diiocho, las ideas antitrinitarias se expandieron entre los Bautistas generales, y hacia 1750 muchos, quizás la mayoría de ellos, se habían convertido en Unitarios. Como resultado de la gran reanimación wesleyana de la segunda mitad del siglo diiocho, entre los Bautistas generales se manifestó una nueva actividad religiosa.
Dan Taylor (1738-1816) organizó la porción ortodoxa de los mismos en la Nueva Conexión de los Bautistas Generales. El último apelativo pronto desaparió, tan pronto la Vieja Conexión o partido no ortodoxo, gradualmente se fundió en la denominación Unitaria. En 1816, los Bautistas Generales establieron una sociedad misionera. Sus diferencias doctrinales con los Bautistas Particulares desaparieron gradualmente en el curso del siglo diinueve, y los cuerpos se unieron en 1891.
Los Bautistas Particulares se originaron poco tiempo después que los Bautistas Generales. Su primera congregación fue organizada en 1633 por antiguos miembros de la Iglesia separatista de Londres, quienes se separaron y fueron rebautizados. El señor John Spillbury se convirtió en su ministro. En 1638 ocurrió una segunda sesión de la iglesia original, y en 1640 se formó otra Congregación Particular. Comenzó entonces a ser sostenida la opinión de que sólo la inmersión era el bautismo real. Richard Blunt fue enviado a Holanda a ser debidamente sumergido. A su regreso, él bautizó a los otros, y así la primera Iglesia Bautista, en el pleno significado del término, fue constituida en 1641. En 1644 habían siete iglesias Bautistas Particulares en Londres. Ellos redactaron una confesión de fe (1644), la cual fue publicada nuevamente en 1646. Los Bautistas Particulares entonces se incrementaron rápidamente en número e influencia. Algunos de ellos ocuparon prominentes posiciones bajo Cromwell. Los Bautistas fueron a Irlanda con el ejército de este último, donde la denominación nunca florió, y a Escocia, donde hó raíces fuertes solo después de 1750 y adoptó algunas prácticas particulares. Gales probó ser una tierra más fructífera. Se fundó una iglesia en o cerca de Swasea en 1649. En tiempos del Commonwealth (1649-60) se multiplicaron las iglesias debido a la exitosa prédica de Vavasour Powell (1617-70) y el número de Bautistas, todos calvinistas, es hoy comparativamente grande en Gales y Monmouthshire. Uno de los hombres prominentes que sufrió persución por la causa Bautista bajo Carlos II fue John Bunyan (1628-88), el autor de The Pilgrim Progress (El Progreso del Peregrino). En la primera parte del siglo diiocho los Bautistas Particulares dañaron su propia causa debido al excesivo énfasis del elemento calvinista en su enseñanza, que les hizo condenar la actividad misionera y bordeó el fatalismo. El resurgir Wesleyano provocó una reacción contra la influencia del ultra-calvinismo. Andrew Fuller (1754-1815) y Robert Hall (1764-1831) postularon puntos de vista teológicos más moderados. La Baptist Home Mission Society (Sociedad Casa Bautista Misionera) fue formada en 1779. En 1792 la fundación de la Sociedad Bautista Misionera en Kettering, Northamptonshire, inauguró el trabajo de las misiones a los paganos. En esta empresa, el principal promotor fue William Carey (1761-1834). Quizás el más eminente predicador bautista del siglo diinueve en Inglaterra fue C. H. Spurgeon (1834-92), cuyos sermones fueron publicados semanalmente y tuvieron una gran circulación. En años rientes, los Bautistas crearon la Fundación Siglo XX para promover los intereses de la denominación.
Los Bautistas en los Estados Unidos
La primera iglesia bautista en los Estados Unidos no surgió históricamente de las iglesias bautistas de Inglaterra, sino que tuvo un origen independiente. Fue establida por Roger Williams (hacia 1600-83). Williams era un ministro de la Iglesia de Inglaterra que, debido a sus ideas separatistas, escapó a América en busca de libertad religiosa. Desembarcó en Boston (Febrero de 1631) y pronto después de su llegada fue llamado a ser pastor de Salem. Ciertas opiniones, como por ejemplo, su rhazo al derecho del poder sular para divulgar delitos puramente religiosos y su denuncia de los estatutos de la Colonia de Massachusetts como carentes de valor, lo puso en conflicto con las autoridades civiles. Fue llamado ante la Corte General en Boston y habiéndose negado a retractarse, fue desterrado (Octubre de 1635). Dejó la colonia y adquirió de los indios Narrangansett una extensión de tierra. Pronto se unieron a él otros colonos, y el asentamiento, que fue uno de los primeros en los Estados Unidos en ser establido sobre la base de una completa libertad religiosa, se convirtió en la ciudad de Providencia. En 1639 Williams repudió el valor del bautismo que había ribido en la infancia, y fue bautizado por Ezekiel Holliman, un antiguo miembro de la iglesia de Salem. Una vez bautizados Williams y otros diez por Holliman, de este modo se constituyó la primera Iglesia Bautista en el Nuevo Mundo. Una segunda iglesia fue fundada poco después (hacia 1644) en Newport, Rhode Island, de la cual John Clark (1609-76) fue el pastor. En la colonia de Massachusetts, de 1642 en adelante, los Bautistas, debido a sus opiniones religiosas, entraron en conflicto con las autoridades locales. En 1644 fue aprobada una ley contra ellos. A pesar de esto, encontramos en Rehoboth, en 1649, Bautistas que comenzaron a sostener reuniones regulares. En 1633, John Myles, que había emigrado con su iglesia bautista desde Swansea, Gales, se establieron en el mismo lugar y la mayoría de los escritores datan el establimiento de la primera iglesia bautista en Massachusetts en el tiempo de su llegada. La comunidad fue trasladada en 1667 a un nuevo lugar cerca de la frontera de Rhode Island, que ellos llamaron Swansea. La primera iglesia bautista en Boston fue establida en 1665, y la organización de la primera en Maine, entonces parte de Massachusetts, fue completada en 1682. Los miembros de esta, teniendo en cuenta la persución a la cual todavía estaban sujetos, la mudaron en 1684 a Charleston, Carolina del Sur, y fundaron la primera iglesia bautista en el sur. La iglesia de Groton (1705), fue la primera en Connticut, donde había cuatro en existencia en el comienzo de la reanimación religiosa conocida como el Gran Avivamiento (1740).
Durante el período de estas fundaciones en Nueva Inglaterra, los Bautistas aparieron también en el estado de Nueva York, al menos tan pronto como en 1656. La fecha exacta del establimiento de esta primera iglesia no está determinada, pero fue probablemente a comienzos del siglo diiocho. De 1684 en adelante, también aparieron iglesias en Pennsylvania, Nueva Jersey y Delaware. Cold Spring, Bucks Co. tuvo la primera en Pennsylvania (1684); y Middletown encabeza la lista en Nueva Jersey (1688). También se organizó una congregación en 1688 en Pennepek, o Bajo Dublín, ahora parte de Filadelfia. Las últimas iglesias ejercieron una considerable influencia en la formación del sistema doctrinal de la mayor parte de los bautistas americanos. Filadelfia llegó a ser un centro de la organización y actividad bautista. Hasta alrededor del año 1700 parería que la mayoría de los Bautistas americanos pertenían a la rama General o a la Arminiana. Muchas de las primeras iglesias fueron de este tipo. Pero solamente las congregaciones Bautistas Particulares fueron establidas en y alrededor de Filadelfia y esto a través de la Asociación Filadelfia en 1707, que promovió intercambio social mutuo entre ellas, llegando a ser una gran organización central, alrededor de la cual se congregaron otras iglesias bautistas. Como resultado, vemos hoy el gran número de bautistas particulares (regulares). Hasta el gran avivamiento, sin embargo, que dio nuevo ímpetu a su actividad, ellos crieron, pero lentamente. Desde aquel tiempo su progreso no ha sido seriamente frenado, ni siquiera por la Revolución. Es cierto que la Academia de Hopewell, Nueva Jersey, su primera institución educacional, establida en 1756, desaparió durante la guerra; pero el Colegio Rhode Island, aprobado en 1764, la sobrevivió y llegó a ser la Universidad Brown en 1804. Otras instituciones educacionales, para mencionar solamente las primeras, fueron fundadas en el comienzo del siglo diinueve: el Colegio Waterville (ahora Colby), en Maine en 1818; Universidad Colgate, en Hamilton, Nueva York, en 1820; y en 1821 el Columbian College (ahora la Universidad no denominacional George Washington).
El trabajo misionero organizado fue también asumido en esa época. En 1814 fue establida en Filadelfia la Convención Misionera de la Denominación Bautista en los Estados Unidos de América para las Misiones en el Extranjero. Fue dividida en 1845 y formada la Unión Misionera Bautista Americana para el Norte, con sus cuartel general actualmente en Boston, y la Convención Bautista del Sur, con cuarteles generales en Richmond, Virgina y Atlanta, Georgia, para las misiones extranjera y nacional, resptivamente. En 1832, la Sociedad Casa Misionera Bautista Americana, pensada primariamente para los estados del Oeste, fue organizada en Nueva York, donde todavía tiene sus oficinas centrales. En 1824, fue formada en Washington la Sociedad de los Bautistas Generales para Tratados, mudada a Filadelfia en 1826, y en 1840 vino a ser la Sociedad Bautista Americana de Publicaciones. Los Bautistas regulares se dividieron en 1845, debido a la cuestión de la esclavitud, no tanto en el aspto doctrinal como orgánicamente. Desde esa época, los intentos de reunirlos han sido infructuosos, ellos existen en tres cuerpos: del Norte, del Sur, y De Color. Los Bautistas del Norte constituyeron el 17 de Mayo de 1907 en Washington, un cuerpo representativo, llamado Convención Bautista del Norte, cuyo objetivo es: "dar expresión a los sentimientos de sus miembros, sobre materias de importancia denominacional y de interés general moral y religioso". El Gobernador Hughes de Nueva York fue elegido presidente de la nueva organización.
Los Bautistas en otros países
1. América
La primera iglesia bautista en el Dominio de Canadá fue organizada en Horton, Nueva Escocia, en 1763, por el Rev. Evenezer Moulton, de Nueva Inglaterra. Esta iglesia, como muchas de las primeras, estaba compuesta por bautistas y congregacionalistas. El influjo de colonos de Nueva Inglaterra y Escocia y el trabajo de entusiastas evangelistas, como Teodoro Seth Harding, que laboró en las Provincias Marítimas de 1795 a 1855, pronto incrementaron el número de bautistas en el país. El final del siglo diiocho estuvo marcado por un período de reavivamiento, el cual preparó la formación de la Asociación de Iglesias Bautistas de Nueva Escocia y Nueva Brunswick en 1800. En 1815 fue formada una sociedad misionera y el trabajo de organización en cada área de actividad fue continuado a través del siglo diinueve, criendo a ritmo acelerado con el número e influencias bautistas. En 1819 algunas sociedades previamente existentes fueron consolidadas en la Convención Bautista de Ontario y Queb, cuyos varios departamentos de trabajo son: misiones nacionales, misiones extranjeras, publicaciones, iglesias edificios, etc. Entre las instituciones educacionales de los Bautistas Canadienses deben ser mencionadas el Colegio Acadia (fundado en 1838), el Colegio Woodstock (fundado en 1860), y la Universidad McMaster de Toronto, cuyos estatutos fueron aprobados en 1887. El Colegio Moulton para mujeres (abierto en 1888) está afiliado a las instituciones antes mencionadas. En otros lugares de América, los Bautistas están principalmente representados en los países colonizados por Inglaterra. Así, encontramos una iglesia bautista en Jamaica tan pronto como en 1816. En América Latina las iglesias bautistas no son numerosas y son de origen misionero. Rientemente, los Bautistas del Norte han tomado Puerto Rico como su campo espial, mientras la Convención Bautista del Sur ha escogido a Cuba.
1. El continente europeo
El fundador de las iglesias bautistas de Alemania fue Johann Gerhard Oncken, cuyos estudios independientes de las Escrituras le permitieron adoptar las opiniones Bautistas, varios años antes él había tenido la oportunidad de ribir el "bautismo de creyentes". Habiendo escuchado incidentalmente que un bautista americano, B. Sears, estaba continuando sus estudios en Berlín, se comunicó con él y fue a verle a Hamburgo con otros seis bautistas, en 1834. Su actividad como predicador atrajo nuevos adeptos al movimiento. El número de los Bautistas se incrementó, a pesar de la oposición de las iglesias oficiales alemanas. Solo en Prusia hubo una tolerancia relativa a ellos, hasta que la fundación del Imperio les trajo en casi todas partes libertad en el ejercicio de su religión. Una escuela teológica bautista fue fundada en 1881 en Hamburgo-Horn. Desde Alemania los bautistas se extendieron a los países vinos, Dinamarca, Suia, Suiza, Austria, Rusia. En ningún otro lugar del continente europeo el éxito de los bautistas fue tan marcado como en Suia, donde su número hoy es mayor incluso que en Alemania. Los Bautistas suos datan del año 1848, cuando cinco personas fueron bautizadas en Gothenburg por un ministro bautista de Dinamarca. Andreas Wiberg se convirtió en su gran líder (1855-87). Ellos han tenido un seminario en Estocolmo desde 1866. Entre las naciones latinas los bautistas nunca ganaron un apoyo firme, aunque una iglesia Bautista Particular pare haber existido en Francia hacia 1646, y una escuela teológica fue establida en aquel país en 1879.
1. Asia, Astralasia y África
William Carey predicó por primera vez la doctrina bautista en la India en 1793. La India y los países vinos han sido siempre desde que se ruerda un campo favorito para el trabajo misionero bautista y tienen florientes misiones. Las misiones existen también en China, Japón, y algunos otros países asiáticos. Las primeras iglesias bautistas en Australasia fueron organizadas entre 1830 y 1840 en diferentes lugares. La inmigración desde Inglaterra, de dónde fueron traídos hasta fecha muy riente los principales pastores bautistas, incrementó, aunque no rápidamente, los números de la denominación. Durante el período que se extiende entre 1860 y 1870, se le dio un nuevo impulso a la actividad bautista. En Australia fueron organizadas iglesias en rápida sucesión, y el trabajo misionero crió en la India. Los dos principales obstáculos de los que se han quejado los bautistas en esa parte del mundo, son el socialismo de estado, a saber, la excesiva concentración de poder en el ejutivo, y el deseo de lealtad a principios y prácticas estrictamente denominacionales. Las iglesias bautistas del continente africano son, si exceptuamos a Sudáfrica, de origen misionero. Los bautistas negros de los Estados Unidos tuvieron desde fecha temprana misioneros en este campo. Dos hombres de color, Lott Carey, un antiguo esclavo, y Colin Teague, izaron vela en 1820 hacia Liberia, donde la primera iglesia bautista fue organizada en 1821. Hoy encontramos misiones bautistas en varios lugares de África.
Cuerpos bautistas menores
Codo con codo con el mayor cuerpo de bautistas, existen varias stas. Estas se encuentran principalmente en los Estados Unidos.
1. La Iglesia Bautista de Cristo originada en Tennessee, alrededor de 1808, y diseminada a varios estados del sur. Su doctrina es una forma moderada de calvinismo, que cree en una expiación general y la admisión del "lavado de pies" como ordenanza religiosa. [Comulgantes, 8 254, de acuerdo con el Dr. H. K. Carroll, la autoridad ronocida, cuya estadística, publicada en The Christian Advocate (Nueva York, 17 de enero de 1907, p. 98, nosotros citaremos para estas stas.]
2. Los Campbellitas, Discípulos de Cristo, o Cristianos datan, como cuerpo religioso distinto, de principios del siglo diinueve, ellos son producto de aquel movimiento que se manifestó simultáneamente en algunas de las denominaciones religiosas de los Estados Unidos, a favor sólo de la Biblia, sin credo .Thomas Campbell (1763-1854) y Alexander Campbell (1788-1866), padre e hijo, fueron los líderes del movimiento. (Comulgantes, 1 264 758).
3. Los Dunkards (del alemán tunken, mojar), Bautistas alemanes, o Hermanos, fueron fundados hacia 1708 en Alemania por Alexander Mack. Entre 1719 y 1729 emigraron todos a los Estados Unidos y se asentaron mayormente en Pensilvania. Hoy son encontrados en muchas partes de la Unión, pero han ocurrido divisiones entre ellos. Practican tres inmersiones, mantienen su servicio de comunión, que está predido por el ágape, en la tarde, y buscan ser excesivamente simples y no ostentosos, en su interacción social, vestimenta, etc. (Membría 121 194).
4. Los Bautistas de Libre Albedrío se corresponden en doctrina y práctica con los Bautistas Generales ingleses, pero originados en los Estados Unidos. Existen en dos cuerpos diferentes. El más antiguo fue fundado en Carolina del Norte y constituido asociación en 1729. Muchos de sus miembros se unieron subsuentemente a los Bautistas Regulares. Aquellos que no se les unieron, fueron conocidos como los Free Willers (Libre albedrío) y más tarde como los Bautistas Originales de Libre Albedrío, y se encuentran en las dos Carolinas. El mayor cuerpo de los Bautistas de Libre Albedrío fue fundado en Nueva Hampshire. Benjamin Randall organizó la primera iglesia en Nueva Durham en 1780. La denominación se expandió a través de Nueva Inglaterra y el Oeste y se unió en 1841 a los Bautistas de comunión libre de Nueva York (incremento, 55 iglesias y 2500 miembros. Mantienen varios colegios y academias y han cambiado su nombre oficial a Bautistas Libres. Los Bautistas Generales Americanos doctrinalmente están sustancialmente de acuerdo con los Freewill Baptists. (Membresía, Original Freewill Baptists, 12 000; Freewill Baptists, 82 303; Bautistas Generales, 29 347).
5. The Old Two-Seed-in-the-Spirit Predestinatarian Baptists (Bautistas Predestinatarianos de la Antigua Doble Simiente en el Espíritu) son maniqueos en doctrina, sosteniendo que hay dos semillas, una del bien y una del mal. La doctrina es acreditada a Daniel Parker, quien laboró en diferentes lugares de la Unión en la primera mitad del siglo diinueve (12 851 comulgantes).
6. Los Bautistas primitivos, también llamados de la Vieja Escuela, Anti-Misión, y Bautistas Hard-Shell, constituyen una sta que está opuesta a las misiones, las escuelas dominicales, y en general a las instituciones religiosas humanas. Surgieron alrededor de 1835 (126 000 comulgantes).
7. La fundación de los Separados y de los Bautistas unidos fue el resultado, tanto inmediato como mediato, de la actitud tomada por algunos bautistas hacia el movimiento de reanimación Whitefield del siglo diiocho (Bautistas separados, 6 479; Bautistas unidos, 13 209).
8. Los Bautistas del séptimo día difieren de los principios de los Bautistas generalmente solo en la observancia del séptimo día de la semana como el Sábado del Señor. Aparieron en Inglaterra a finales del siglo diesiséis bajo el nombre de Bautistas Sabatarianos. Su primera iglesia en este país fue organizada en Newport, Rhode Island en 1671. En 1818 adoptaron el nombre de Bautistas del Séptimo Día. (Comulgantes, 8 493).
9. Los Bautistas de los Seis Principios, son un pequeño cuerpo y datan del siglo diisiete. También son llamados de las seis doctrinas de su credo, contenidas en Hebreos 6, 1-2: a) arrepentimiento de los trabajos muertos; b) Fe en Dios; c) La doctrina del Bautismo; d) La imposición de manos; e) La resurrción de los muertos, f) El juicio eterno. (858 comulgantes).
10. Los Winebrennerianos o Iglesia de Dios fueron fundados por John Winebrenner (1797-1860) en Pensilvania, dónde todavía permane la fortaleza de su jefe. La primera congregación fue establida en 1829. Los Winebrennerianos admiten tres ordenanzas divinas: el bautismo, el lavado de pies, y la Cena del Señor. (41 475 comulgantes)
Estadísticas
De acuerdo con el Anuario Bautista Americano, publicado anualmente en Filadelfia, habían en 1907, no incluyendo las stas bautistas menores, 5 736 263 bautistas en el mundo. Tenían 55 505 iglesias y 38 216 ministros ordenados. La denominación contaba con 4 974 014 miembros en Norteamérica; 4 812 653 en los Estados Unidos con propiedades lesiales por valor de $109 960 610; y 117 842 en Canadá. América del Sur cuenta con 4 465 bautistas, Europa 564 670 (464 751 en Gran Bretaña, 44 656 en Suia, 33 790 en Alemania, 24 132 en Rusia); Asia 155 969; Australasia 24 402; y África 12 743. La afirmación estadística del Dr. H. K. Carroll, ya referida arriba, acredita a los Bautistas Regulares junto con once ramas de denominaciones en los Estados Unidos hacia 1906, con un membría de 5 140 770; 54 566 iglesias y 33 010 pastores; los Bautistas Regulares, Norte: 1 113 222, Sur: 1 993 563; De Color: 1 779 969. Las divisiones en la bibliografía corresponden a las divisiones del artículo.
Fuentes
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APA citation. er, N. (1907). Baptists. In The Catholic Encyclopedia. New York: Robert Appleton Company. Retrieved June 8, 2009 from New Advent: http://www.newadvent.org/cathen/02278a.htm
MLA citation. er, Nicholas. "Baptists." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. 8 Jun. 2009 <http://www.newadvent.org/cathen/02278a.htm>.
Transcripción: Este artículo fue transcripto para New Advent por Robert H. Sarkissian.
Aprobación lesiástica. Nihil Obstat. 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur. +John M. Farley, Arzobispo de Nueva York.
Contact information. El editor de New Advent es Kevin Knight. Mi dirción de correo eltronic es feedback732@newadvent.org. (Para ayudar a evitar el spam, esta dirción puede cambiar ocasionalmente). Lamentablemente, no puedo responder cada carta, pero agradezco grandemente su respuesta, espialmente notificaciones de errores tipográficos y anuncios inapropiados.
Traducido por Rolando Sabín
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