Agricio, San
Obispo de Trier (Trèves) en el Siglo IV (332 a 335). Una tradición del Siglo IX indica que llegó a ser el Patriarca de Antioquia, y que fue trasladado a la Sede de Traer por el Papa Silvestre, todo ello a requerimiento de la Emperatriz Helena.
Estuvo presente en el Concilio de Arles en 314, y firmó las actas ante el obispo que presidía la diócesis. Con ello indicó que en el Siglo IV, Trier rlamaba la primacía de Gaul y Alemania. Algo que su sucesor, San Maximino, también afirmó al firmar el Dreto del Concilio de Sardina (343).
San Atanasio que llegó a estar en el exilio en Trier en 335 o 336, habla de un gran número de fieles quienes le encontraron en esa localidad y del gran número de iglesias en construcción. Las famosas reliquias de Trier (Santo Manto, Clavo de la Verdadera Cruz, el cuerpo de San Matías, el Apóstol) se dice por una tradición local, que fueron llevadas allí por Agricio.
Las escuelas de Trier llegaron a ser famosas bajo el mando de Agricio. Lactantius piensa en ellas, y allí llegaron a estudiar San Maximino, y San Paulino, quienes más tarde le sucedieron en la Sede de Trier. Agricio murió luego de un activo episcopado de veinte años.
KRAFT, in Kirchenlex., I, 352, 353; SAUERLAND, Trierer G. Quellen des XI. Jahrhunderts (1889); Acta SS., Jan. 1; DIEL, Die heiligen Maximinus und Paulinus, Bischofe v. Trier (1875).
FRANCIS W. GREY
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes
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