UGARIT, RAS SHAMRA
La antigua ciudad de Ugarit ocupó el promontorio ahora conocido como Ras Shamra (“cabeze de hinojo”) situado al norte de Siria, ca. 93 kms. al este de un extremo de la isla de Chipre. Estaba en una playa conocida por los griegos como Leucos Limen (“Puerto Blanco”), el moderno Minet el-Beida. En la edad del bronce Ugarit fue un puerto importante a través del cual pasaba el cobre en ruta desde Chipre hasta Mesopotamia. Tenía contactos importantes con los heteos y los egipcios y servía como encrucijada entre la cultura del Mediterráneo y el mundo sumero-acadio. Con la llegada de la edad del hierro al Cercano Oriente se perdió la importancia del cobre y la influencia ugarítica se desvaneció.
El descubrimiento moderno de Ras Shamra data del año 1928 cuando un aldeano sirio que estaba arando, accidentalmente desenterró una baldosa que cubría un pasaje subterráneo. Charles Virolleaud, Director de Trabajos Arqueológicos en Siria y Líbano fue enviado a excavar el sitio comprobando que en realidad era una cámara mortuoria. Fueron encontradas en las tumbas piezas de cerámica chipromicénica; pero la excavación original no produjo ninguna otra cosa de valor.
En la primavera de 1929, una expedición arqueológica francesa dirigida por Claude F. A. Schaeffer, del Museo de Estrasburgo, y su asociado, Geroge Chenet, inició la excavación sistemática de Ras Shamra. Los trabajos se llevaron a cabo durante un período de varios meses al año, hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. En 1950 pudo reiniciarse el trabajo. Sólo una pequeña parte del promontorio ha sido excavada hasta la fecha y, sin embargo, ha resultado ser uno de los descubrimientos arqueológicos más grandes del siglo XX.
Las excavaciones han traído a luz las tumbas reales de Ugarit, dos templos enormes y numerosos artefactos que reflejan contactos entre Ugarit y Egipto, Mesopotamia, los heteos y las áreas cretense-micénicas. El descubrimiento más significativo fue el de una biblioteca que contenía inscripciones en una gran variedad de idiomas del Cercano Oriente incluyendo un idioma semítico desconocido anteriormente que usaba una escritura alfabética cuneiforme. A través de los trabajos de Charles Virolleaud, Edouard Dhorme de la Ecole Biblique y Hans Bauer de La Haya, el alfabeto cuneiforme fue descifrado y se inició el trabajo de traducir los textos. Un erudito americano, Cyrus H. Gordon, actualmente en la Universidad Brandeis, ha publicado una gramática ugarítica así como un glosario y una transliteración de los textos ugaríticos existentes.
A. Niveles de Ocupación. Las excavaciones en Ras Shamra indican que dicho lugar ha tenido una historia que se remonta a la edad neolítica— probablemente el milenio quinto o sexto a. de J.C. Schaeffer ha encontrado cinco niveles de ocupación que han sido numerados de arriba hacia abajo. El nivel cinco contiene pedernales e implementos de hueso de los primeros ocupantes del lugar, gente de la edad neolítica anterior a la cerámica. El cuarto, un nivel calcolítico, ha producido un buen número de magníficos ejemplares de cerámica pintada halafiana. Durante el curso de la ocupación del nivel tres (última mitad del tercer milenio a. de J.C. ), la ciudad fue destruida por el fuego. La gente que ocupó posteriormente el sitio usó la así llamada loza Khirbet Kerak.
La mayor parte del trabajo de Schaeffer ha sido en dos estratos superiores numerados dos (2100–1600 a. de J.C. ) y uno (1600–1200 a. de J.C. ). Durante estos dos períodos, Ras Shamra conservó el nombre de Ugarit. Las grandes hazañas literarias y culturales de Ugarit ocurrieron durante el período representado por el nivel uno.
B. Las Grandes Epicas. De los varios centenares de textos ugaríticos que han sido estudiados, ninguno es de tanto interés como el de las tres grandes épicas descubiertas en la biblioteca de Ugarit y que datan del reinado del rey Niqmad II de quien se sabe que pagó tributo al rey heteo Supiluliumas (1375–1340 a. de J.C. ). Las épicas pueden haber tenido una forma oral anteriormente; pero las copias datan del siglo XIV a. de J.C.
1. Aqhat. El héroe de la épica Aqhat fue el hijo del piadoso rey Daniel. Aqhat adquirió accidentalmente un arco que había sido hecho para la diosa Anat. La diosa estaba tan ansiosa de recuperar su arco, que al muchacho le ofreció riquezas o inmortalidad a cambio del arco. Aqhat, sin embargo, se negó a desprenderse del arco bajo ningunas condiciones. Impávida, Aqhat decidió hacer uso de la fuerza para recobrar su arco y contrató los servicios de un malviviente para asegurarse del éxito. El malviviente tomó el arco de manos de Aqhat; pero el arco fue arrojado al mar y se perdió, y Aqhat fue asesinado. El cuerpo de Aqhat fue devorado por un buitre. Daniel, el padre de Aqhat, y Pughat, su hermana, lo lloraron por un período de siete años. Durante ese tiempo Pughat tomó la determinación de vengar la muerte de su hermano. Aquí se interrumpe la historia. Si se tuviera el fin probablemente nos contaría del éxito de Pughat al poder matar al malviviente que había asesinado a su hermano.
2. Keret. En la épica Keret se lee de un rey próspero y temeroso de los dioses, quien estaba desconsolado porque no tenía heredero. Había perdido una sucesión de esposas y lloraba ante la idea de que su descendencia se extinguiría muy pronto. El bondadoso dios El se le apareció en sueños y le sugirió que movilizase sus fuerzas y marchara hacia la tierra de Udm y demandara la mano de Huriya, la hermosa hija del rey Pabil. Keret, después de hacer votos apropiados a Athirat, marchó rumbo a Udm y sitió la ciudad capital del rey Pabil. Aunque se le ofreció tributo, Keret insistió en que levantaría el sitio solamente con la condición de que se le concediera la mano de la rubia Huriya. De mala gana Pabil concedió su hija a Keret y en el tiempo apropiado Keret fue bendecido con hijos e hijas.
Keret, sin embargo, se olvidó del voto hecho a Athirat y la diosa le envió una enfermedad. El hijo y la hija menores, Elhu y Thitmanet, se preocuparon sumamente por la enfermedad de su padre; pero el primogénito Yassib solamente pensaba en su propio beneficio. Bondadosamente El intervino y restauró la salud de Keret. La épica se interrumpe aquí; pero la conclusión es obvia. El infiel Yassib sin duda sería destituido de sus derechos de primogenitura. Por otro lado, los fieles Elhu y Thitmanet serían premiados. Y sin duda, Elhu le sucedería a su padre en el trono.
3. ‘Baal. La épica de Baal narra cómo el dios de la feritlidad, Baal (o Hadad), recibió una casa y el reconocimiento como señor supremo de la tierra. En la primera parte de la épica, Yam (el dios del mar) tenía una casa y Baal no. Ambos eran rivales y se trabaron en un furioso combate. Parecía como si la batalla fuera a terminar en una retirada hasta que Kathir-y-Khasis (dios de las artes y oficios) dio a Baal dos mazas mágicas con qué atacar a su rival. El resultado fue una victoria sin precedente para Baal. Sus amigos lo celebraron mientras que su hermana Ant cayó sobre sus enemigos a fin de exterminarlos.
Después de cierto titubeo, El ordenó que se buscaran materiales a fin de edificar una casa para Baal. Fueron traídos cedros del Líbano y otros materiales de lugares remotos. Kathir-y Khasis tardaron sólo siete días para construir la casa para Baal. Después que la casa se terminó, Baal viajó de ciudad en ciudad reclamándolas como parte de su reino. Inclusive envió mensajeros al mundo inferior para informar a Mot (“muerte”) de su derecho al trono. Mot, sin embargo, desafió a Baal a que se encontraran en el mundo inferior, y Baal lo hizo de mala gana. Durante la ausencia de Baal, la tierra languideció y los dioses estuvieron de duelo. Anat, tan fiel como siempre, se ocupó de buscar los medios para traer a Baal al mundo del dominio de Mot, y finalmente tuvo éxito. La diosa del sol, quien va al mundo de las tinieblas, lo trajo de regreso en una de sus vueltas constantes. Acompañado de generosas lluvias Baal regresó a sus dominios.
C. Relevancia para los Estudios Biblicos.
1. Fondo Histórico. Desde el tiempo de la entrada de Israel a Canaán bajo Josué, hasta la caida de Jerusalén (587 a. de J.C. ), la adoración de Baal y otros ritos religiosos cananeos fueron una tentación para Israel. Los profetas bíblicos no escatimaron oportunidad para denunciar el culto licencioso de Baal. Con el descubrimiento de las épicas de Ugarit podemos conocer la literatura de los antiguos cananeos y formarnos un concepto más claro de la cultura y actitudes del pueblo que habitaba en Canaán en la época de la conquista.
2. Vocabulario. Siendo que el ugarítico es un lenguaje semítico, relacionado muy íntimamente con el hebreo bíblico, el uso de las palabras en los textos ugaríticos a menudo nos da un punto de vista más claro del uso bíblico. La pa labra bamoth aparece frecuentemente en el Antiguo Testamento en el sentido de “lugares altos”. La palabra se usa en el ugarítico para indicar el lomo de un animal o la espalda de una persona (Cyrus H. Gordon, Ugaritic Textbook, Glossary, word 480). Este uso estaría muy apropiado en Deuteronomio 33:29 el cual diría: “Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas” (bamoth).” Las representaciones gráficas artísticas del antiguo Cercano Oriente muestran constantemente al conquistador con un pie sobre las espaldas de su víctima. La traducción “espaldas” tiene un mejor significado que “sus alturas” en Dt. 33:29.
Cuando del rey Uzías fue herido con lepra se le puso en una “casa separada” de acuerdo con la traducción de 2 R. 15:5 y 2 Cr. 26:21. La palabra aparece en los textos ugaríticos para describir el lugar al que Aleyan Baal descendió antes de dirigirse al mundo inferior o mundo de las tinieblas. Esto indica que Uzías pudo haber sido confinado en una cueva o bodega, o aun en el sótano del palacio.
3. Estudios Textuales. El lamento de David sobre Saúl y Jonatán después de la muerte de ellos sobre el monte Gilboa tiene las líneas:
Montes de Gilboa, Ni roció ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas (2 S. 1:21)
Los eruditos bíblicos han estado intrigados siempre con la expresión “tierras de ofrendas”; pero H. L. Ginsberg ha propuesto una interpretación que ha sido aceptada generalmente. En la épica de Aqhat se lee una maldición que es similar a aquella que David pronunciara:
Que falle Baal siete años
Aun ocho, el jinete de las nubes;
Ni rocío, ni lluvia, ni resurgir del abismo,
Ni la dulzura de la voz de Baal
La palabra hebrea para “campos” o “tierras” es similar a la palabra ugarítica para “resurgir”, y la palabra “ofrenda” en hebreo es similar a la palabra ugarítica “abismo”. Ginsberg, entonces, indica, basándose en este paralelo, que David oró:
Montes de Gilboa, ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni resurja nada del abismo.
El “resurgir del abismo” eran las fuentes de las montañas, como se conoce de los textos ugaríticos. El rocío, la lluvia y los manantiales de las montañas eran las tres fuentes de riego en Siria y Palestina. David oró para que el monte de Gilboa quedara estéril como señal de duelo por Saúl y Jonatán.
El pueblo de Ugarit usó un barniz blanco llamado spsg. Esta palabra aparece en Proverbios 26:23, aunque los escribas antiguos no la reconocieron e hicieron dos palabras de ella. A la luz del uso ugarítico el pasaje debería decir: “Como el barniz blanco que cubre el tiesto Son los labios lisonjeros y el corazón malo.”
4. Terminología Legal. Muchos de los sacrificios que se mencionan en los textos ugaríticos tienen nombres que son idénticos a los descritos en Levítico. En Ugarit se lee de la ofrenda quemada, la ofrenda completamente quemada, la ofrenda de transgresiones, las ofrendas de paz, las ofrendas de expiación, las ofrendas tributarias, las ofrendas de los primeros frutos y las ofrendas de la nueva luna. Los sacrificios ugaríticos, al igual que los de la Biblia, tenían que ser “sin mancha”.
Las semejanzas, sin embargo, son en gran parte superficiales. Los sacrificios de Ugarit eran ofrecidos a Baal y a una multitud de otros dioses, mientras que los de los hebreos eran ofrecidos solamente a Jehová. Los sacrificios no empezaron con las leyes del Levítico, sino que se remontan a los principios: Caín, Abel (Gn. 4:3, 4), Noé, (Gn. 8:20) y la línea de Abraham (Gn. 15:9, 10) todos ofrecieron sacrificios prelevíticos.
Hay razones para creer que algunos elementos en la Ley de Moisés fueron dados como advertencia en contra de las prácticas cananeas. La épica ugarítica titulada: “El Nacimiento de los Dioses Hermosos y Llenos de Gracia” describe el ritual de hervir un cabrito en la leche de su madre como ofrenda para hacer llover durante épocas de sequía en Canaán. Este rito estaba específicamente prohibido en la ley de Israel (Ex. 23:1-24:26). Los líderes proféticos de Israel estaban interesados en que el pueblo resistiera la tentación de adoptar las prácticas cananeas.
5. Referencias Literarias. El lenguaje poético de la Biblia y el de Ugarit hacen uso de expresiones figurativas similares, haciendo también uso del mismo juego de metáforas. Baal, al igual que Jehová, cabalga sobre las nubes (véase Sal. 68:4, 33). El trueno es su voz (Sal. 29:3). Cuando el escritor de la historia del diluvio bíblico quería describir los torrentes de lluvia que cayeron sobre la tierra, usó una expresión poética (Gn. 7:11). En Ugarit se lee del dios Baal abriendo una ventana de su casa celestial, haciendo oír su voz y así trayendo una tormenta sobre el mundo (Baal II vi. 25–35).
La figura mitológica Lotan (el leviatán bíblico) aparece en los textos ugaríticos como un enemigo de Baal. La épica de Baal dice: “Cuando golpeares a Lotan, la resbalosa (serpiente) (y) acabes con la tortuosa serpiente, el tirano (de siete cabezas) …” (Baal I. i. 28–30). Las palabras se asemejan a Isaías 27:1: “En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán, serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.” El leviatán bíblico, como el Lotan ugarítico, tenía una variedad de cabezas: “Magullaste las cabezas del leviatán” (Sal. 74:14). Debe notarse, sin embargo, que el leviatán bíblico, a diferencia de su similar ugarítico, no era un dios. Leviatán era una rebelde criatura de Jehová. Representa las fuerzas del mal que caen bajo el juicio divino. El elevado monoteísmo ético de los israelitas no puede, de ninguna manera, encontrar semejanza en los ugaríticos aun cuando ambos pueblos tienen una lingüística y una herencia cultural comunes.
6. Cuestiones Históricas. Cuando el rey Ezequías estuvo enfermo de una llaga, el profeta Isaías dio órdenes para que en su llaga le fuera puesta una masa de higos (2 R. 20:7; Is. 38:21). Se lee en uno de los tratados de veterinaria en Ugarit que las masas de higos se usaban como cataplasma para los caballos. El uso medicinal de los higos era evidentemente conocido como en una gran área del Medio Oriente.
El profeta Ezequiel menciona a tres hombres temerosos de Dios que eran el epítome de la rectitud: Noé, Daniel y Job (Ez. 14:14-20). Noé y Job eran hombres del pasado remoto cuando Ezequiel pronunció esa profecía; pero el Daniel del libro canónico de Daniel era un joven contemporáneo del profeta Ezequiel. Desde hace mucho tiempo parecía extraño relacionar a Daniel con esas figuras famosas del pasado distante; pero los textos ugaríticos nos dan ahora razón para pensar que Ezequiel se refería a un Daniel más antiguo —el Daniel de Ugarit quien
… juzgó (la) causa de la viuda (y) el buscó (el caso del huérfano) (Aqhat I, i. 23–25).
El rey David compró la era de un hombre llamado “Araunah el jebuseo” (2 S. 24:18). Los textos ugaríticos contienen una palabra iwr que significa “señor”. Esto forma parte de varios nombres personales que incluyen iwrn, el cual se convirtió en el hebreo Araunah. Así el nombre Araunah parece ser más bien un título que un nombre personal.
BIBLIOGRAFIA: G. R. Driver. Canaanite Myths and Legends, Edinburgh: T. and T. Clark, 1956. H. L. Ginsberg, “Ugaritic Myths and Legends”, Ancient Near East Texts, ed. J. B. Pritchard, Princeton, Princeton University Press, 1953. Cyrus H. Gordon, Ugaritic Literature, Rome, Pontifical Biblical Institute, 1949; Ugaritic Textbook, Rome, Pontifical Biblical Institute, 1965. John Gray, The Legacy of Canaan, Leiden, E. J. Brill, 1965. Edmond Jacob, Ras Shamra et L’Ancien Testament, Neuchatel, Editions Delachaux et Niestle, 1960. Marvin H. Pope, El in the Ugaritic Texts, Leiden, E. J. Brill, 1955. Claude F. A. Schaeffer, The Cuneiform Texts of Ras Chamra-Ugarit, The Schweich Lectures, 1936, London, The Britich Academy (Oxford), 1939.
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