SINAGOGA
Filón, Josefo y el Nuevo Testamento usan regularmente la palabra sinagoga para designar los lugares judíos de adoración distintos del templo en Jerusalén. Los judíos en el exilio y de la dispersión, privados del acceso al templo, se reunían para orar y estudiar las Escrituras. Tales reuniones, sin duda informales en el principio, se convirtieron en la institución de la sinagoga, la cual continuó como el punto focal de la vida judía, tanto en Palestina como en el exterior.
En el siglo I d. de J.C. , la mayoría de las ciudades y villas tenían sinagogas (véanse Mt. 4:23; 9:25). En el día sábado, Jesús regularmente asistía a la sinagoga de Nazaret (Lc. 4:16) y más tarde, en Capernaum (Lc. 4:3). Una sinagoga excavada en *Capernaum que data de los siglos II o III d. de J.C. , está construida probablemente en el sitio de la sinagoga en la cual Jesús ministró.
Las excavaciones arqueológicas han dado a luz los restos de cincuenta sinagogas en Palestina. La mayoría de ellas están en Galilea y datan de la época en que el grueso de la población judía se cambió a Galilea, desde fines del segundo siglo en adelante. Véase Capernaum, Dura Europa.
SINAI
La península de Sinaí abarca un desierto estéril situado al sur del territorio-puente que conecta a Egipto con las tierras de la fértil media luna. El arroyo de Egipto o Wadi el-Árish, que corre hacia el norte desde el desierto de Parán, marca el límite geográfico entre Canaán y Egipto. El contacto entre las dos naciones fue continuo, porque la distancia entre las ciudades principales era relativamente corta. Kantara, en el delta oriental, está alrededor de 187 kms. de Rafia al sur de Canaán. El general romano Tito tardó cinco días para llegar desde Silo, en Egipto, hasta Gaza.
Tres antiguos caminos atraviesan el territorio-puente entre Egipto y sus vecinos asiáticos. Rodeando el Mediterráneo está la Via Maris (“la vía del mar”), la cual usaban los ejércitos de Egipto cuando hacían campañas en Asia. La Escritura la llama, “el camino de la tierra de los filisteos” (Ex. 13:17, 18), afirmando que los israelitas evadieron este camino bajo la dirección de Dios. Los otrora esclavos de faraón no estaban en condiciones de pelear en completa escala una guerra, la cual habría sido inevitable si el éxodo hubiera seguido la ruta de la costa.
Al sur de la Via Maris estaba el “camino de Shur” (Gn. 16:7), el camino que Agar tomó cuando huyó de su dueña, Sara. Agar, una egipcia, estaba evidentemente en camino a su patria cuando un ángel la detuvo y le dijo que regresara al hogar de Abraham. Los egipcios edificaron una muralla en la frontera para dirigir el tráfico desde el Oriente. Siendo que la palabra “Shur” significa “muralla”, el camino parece haber terminado en un punto de inspección custodiado por las tropas egipcias. La terminal egipcia estaba en la región de la moderna Ismailia, en el canal de Suez. Al sur de Canaán se conectaba con caminos que conducían al norte de Beerseba, Hebrón y Jerusalén.
Una tercera ruta, conocida en tiempos modernos como el Darb el-Haj, “el camino del peregrino”, corre a través de la península sinaítica desde el comienzo del golfo de Suez hasta Ezióngeber (Elat) en la cabecera del golfo de Akaba. Estos dos golfos, que se extienden como las orejas de un conejo en dirección noroeste y nordeste desde el mar Rojo, sirven de límite a la península sinaítica.
El éxodo no llevó a Israel por ninguno de los caminos bien transitados y es difícil para los geógrafos modernos trazar la ruta del éxodo con cierta certidumbre. El punto de partida fue Ramesés en el Delta oriental (Nm. 33:5), identificado con el Per Rameses egipcio, la ciudad capital que Ramesés II edificó en o cerca del sitio de la antigua Tanis. Fue en esta región donde el patriarca Jacob se radicó algunos siglos antes (Gn. 47:11) cuando se la describió como “lo mejor de la tierra”.
Se hicieron paradas en Sucot (Ex. 12:37), tkw egipcio en la parte oriental del wadi Tumilat, y en Etam “al borde del desierto” (Ex. 13:20), un sitio que no ha sido identificado. Desde Etam ellos regresaron a Pi-Hahirot, el que debió haber sido el nombre de un canal que unía los lagos amargos con el Nilo. El campamento israelita estuvo “junto al mar al lado de Pi-Hahirot, al frente de Baal-zefón” (Ex. 14:9). Baal-zefón es un nombre semítico que significa “Baal del norte”. En tiempos helénicos, un templo a Zeus Casio estuvo emplazado allí. Cerca había otro lugar que lleva un nombre semítico, Migdol, que significaba torre. Migdol era un nombre común para referirse a lugares, porque el mundo antiguo tenía muchas torres de vigía. Se lee de una torre de Seti y una torre de Merneptah identificada con el moderno Tell el-Heir, a 8 kms. al norte de Zilu entre Qantara y Pelusium. Estaba en el sector norte de la antigua muralla de Egipto.
Israel abandonó Egipto “por el camino… del mar Rojo” (Ex. 13:18); pero la ubicación exacta del cruce no se conoce. Aunque conocido tradicionalmente como el mar Rojo, el texto hebreo del Exodo es claro en indicar que este era el “mar de juncos” que Israel cruzó para escapar de Egipto y de los ejércitos de faraón. El término describe adecuadamente la región de los lagos del norte del golfo de Suez que comprende los lagos amargos y el lago Timsah. El cruce debió haber tenido lugar al norte de la península del Sinaí, porque los israelitas se encontraron en el desierto de Shur después de cruzar el mar (Ex. 15:22). El desierto de Shur cubre el área al sur de la costa mediterránea, que se extiende desde el wadi el-Arish (el “arroyo de Egipto”) hasta la línea del moderno canal de Suez. Todas las rutas directas desde Egipto a Canaán pasaban a través del desierto de Shur.
Sin embargo, en lugar de tomar una de las rutas directas hacia el oriente, los israelitas se desviaron al sur hacia la península del Sinaí, tomando una ruta paralela al golfo de Suez. Fueron hechas breves paradas en Mara, donde las aguas amargas fueron endulzadas (Ex. 15:23-26) y en el oasis de Elim (Ex. 15:27) con sus doce fuentes y sesenta palmeras.
En el corazón de la península sinaítica, al sur del desierto de Shur, está la región conocida como el desierto de Sin en el cual Dofca está ubicada (Nm. 33:12). Se piensa que Dofca estaba situada cerca de las famosas minas de cobre y turquesa, las cuales fueron operadas por el faraón desde los tiempos dinásticos primitivos. En el centro de la región minera estaba el famoso templo a la diosa Hator en Serabit el-Khadem. Cientos de inscripciones han sido identificadas en el templo y en las entradas de las minas. Aunque la mayoría de ellas están en caracteres jeroglíficos egipcios, aproximadamente cuarenta están en el así llamado alfabeto protosinaítico del siglo XV a. de J.C. Estas representan uno de los primeros intentos en desarrollar medios de escritura puramente alfabética.
La última parada antes del monte Sinaí fue en Refidim (Ex. 17:1), posiblemente el moderno wadi Refayid en la parte suroeste de la península. Aquí Moisés golpeó la roca (Ex. 17:1-7) de la que brotaron las aguas y satisficieron las necesidades de su pueblo. Poco después los israelitas se encontraron con sus primeros enemigos, los amalecitas, y obtuvieron la victoria después de una difícil batalla (Ex. 17:8-16).
Desde el siglo IV d. de J.C. , la tradición ha situado el monte Sinaí en la parte sur de la península sinaítica. Una leyenda afirma que Catalina de Alejandría, después de su martirio, fue llevada por los ángeles a la cima de la montaña que ahora lleva su nombre. Un monasterio ha estado ubicado allí continuamente desde el siglo IV, aunque los cristianos han pasado a través de períodos de severa persecución. La conquista musulmana trajo consigo fuertes sentimientos anticristianos y se registraron masacres en el tiempo del monje Amonio (373 d. de J.C. ) y algunos años más tarde en los días de San Nilo (390 d. de J.C. ). El presente monasterio de Santa Catalina, en la falda noroccidental de Jebel Musa (una montaña de 2.287 mts. de altura) fue fundado ca. 527 d. de J.C. , bajo el emperador Justiniano, quien lo estableció en el sitio donde Elena, la madre de Constantino, había erigido un pequeño templo dos siglos antes.
Al llegar a Jebel Musa desde Serabit el-Khadem, el viajero entra a un amplio valle llamado er-Raha, tres kms. de largo y de, 5 a 1 km. de ancho. Este sería el lugar natural para el campamento de Israel (Ex. 19:1, 2; Nm. 33:15). Elevándose sobre la llanura hay 3 prominencias, Ras es-Safsaf hacia el noroeste, Jebel Musa hacia el sureste y aun más alto, Jebel Katarin que se levanta a 2.593 mts. hacia el suroeste. Mientras que Gebel Musa, que significa “el monte de Moisés”, es la ubicación preferida, no se puede ser dogmático en relación con el Sinaí original. El historiador eclesiástico Eusebio prefiere otro sitio, Jebel Serbal, al oeste del Wadi Feiran y algunos eruditos descartan la península del Sinaí enteramente, prefiriendo un sitio en el noroeste de Arabia o en la vecindad de Cades-barnea. Sin embargo, la parte sur de la península sinaítica es favorecida, y Gebel Musa puede bien ser el verdadero monte Sinaí, u Horeb, donde Moisés recibió la ley.
Después de acampar en el Sinaí, los israelitas se movilizaron hacia el norte y entraron al desierto de Parán, el cual está limitado al oriente por la extensión del valle del Jordán-mar Muerto, conocido como el Araba y su extensión al sur, el golfo de Akaba. A este desierto de Parán huyeron Agar e Ismael después que fueron expulsados de la casa de Abraham (Gn. 21:21) y desde la misma región, Moisés envió hombres para explorar la tierra de Canaán (Nm. 10:12; 12:16). En el límite norte del desierto de Parán, donde éste toca el desierto de Sin, está Cades-barnea (Nm. 10:1, 22). Cades-barnea, era evidentemente un antiguo lugar santo, conocido también por el nombre de En-Mizpa (“fuente de juicio”) en el tiempo de Abraham (Gn. 14:7). En 1842, Rowlands descubrió una fuente con el nombre Ain Qudeis ca. 80 kms. al suroeste de Beer-seba y los eruditos han tenido la tendencia de identificarla con la Cades-barnea bíblica. Sin embargo, la poca cantidad de agua que hay en el sitio es contraria a la identificación. Una ubicación más apropiada sería Ain Qudeirat, a 8 kms. al noroeste de Ain Qudeis, que tiene abundancia de agua y vegetación. Debió de haber sido en algún lugar en esta área general donde Israel acampó varias veces durante el período en que vagaron por el desierto (Nm. 13:26; 20:1; Dt. 1:19, 46). Aquí murió María y fue sepultada (Nm. 20:1) y Aarón fue sepultado en el cercano monte Hor (Nm. 20:22–29).
Cades-barnea bien pudo haber servido como una base para la invasión de Canaán, si los israelitas no hubieran creído el informe de la mayoría de los espías que expresaron temor de que serían dominados por el enemigo (Nm. 13:25-14:3). Fue hecho un intento de penetrar al sur de Canaán (Nm. 14:45); pero Israel sufrió una derrota a manos de los amalecitas y los cananeos. La generación que había salido de Egipto no entró en la tierra prometida. La mayoría de los años de peregrinaje parecen haber sido pasados en la vecindad de Cades. Cuando llegó el momento para hacer un nuevo intento de entrar a la tierra de Canaán, la ruta directa del sur fue rechazada y las tribus cruzaron el Arabah y se desviaron evitando cruzar Edom (Nm. 21:4) mientras se preparaban para entrar desde el oriente a Canaán.
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