SENAQUERIB
Senaquerib, hijo de Sargón II, fue rey de *Asiria desde el 705 hasta el 681 a. de J.C. El encaró serios desafíos en 703 a. de J.C. , cuando Merodac-baladán intentó unificar a las tribus caldeas y arameas que estaban guerreando entre sí, contra Senaquerib y Asiria. Con ayuda elamita, Merodacbaladán ocupó Babilonia y procuró fortalecer su posición enviando mensajeros a los vasallos asirios del oeste a fin de incitarlos a rebelarse (véase Is. 39). Senaquerib derrotó a los elamitas y caldeos cerca de *Kis y tomó control de Babilonia. Sin embargo, los reyes de Sidón y Tiro se aprovecharon de los problemas de Senaquerib en el Oriente y rehusaron pagar tributo. Un poco más al sur, Ezequías de Judá,s quien había recibido un mensaje de Merodacbaladán (2 R. 20:12, 13), tomó al gobernador proasiriso de *Ecrón.
Senaquerib apareció con su ejército y la resistencia en *Fenicia decayó rápidamente. Sin embargo, las ciudades filisteas de Ecrón, Asdod y Ascalón pelearone y Egipto envió un ejército contra Senaquerib. En Elteque, Senaquerib derrotó a los egipcios y desde su campamento en Laquis, Senaquerib insistió en que Ezequías se rindiera y pagara tributo.
Los eventos del sitio de Senaquerib están registrados en 2 R. 18 y en los anales del propio Senaquerib. La edición final de los anales de Senaquerib se ha conservado en el Prisma del Instituto Oriental y en el así llamado Prisma de Taylor en el Museo Británico. Los escribas de Senaquerib hablan de cuarenta y seis ciudades de Ezequías que cayeron a los asirios “por los asaltos con arietes y los golpes de máquinas lanzadoras y el ataque de soldados a pie, zapadores, brechas y hachas”. De Ezequías él escribe: “El mismo, como un ave en una jaula en medio de Jerusalén, su ciudad real, yo lo encerré.” Aunque Senaquerib recibió tribute de Ezequías es evidente que no pudo tomar Jerusalén.
De las cuarenta y seis ciudades tomadas, *Laquis parece ser la que ofreció la mayor resistencia. En uno de los cuartos del palacio descubierto por A. H. Layard en Nínive en 1849, había trece lajas de piedra en bajo relieve que representaban un ataque a una ciudad bien fortificada. Frente al rey que estaba entronado en una colina delante de la ciudad sitiada, estaba una corta inscripción cuneiforme afirmando que Senaquerib estaba sentado en el trono mientras inspeccionaba el botín tomado de Laquis.
BIBLIOGRAFIA: D. D. Luckenbill, The Annals of Sennacherib, University of Chicago Press, Chicago, 1924. A. Leo Oppenheim, ANET , págs. 187–188.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.