SAMARIA
Alrededor del 880 a. de J.C. , Omri de Israel trasladó su capital desde Tirsa a una colina de 91 mts. de alto, a 11 kms. al noreste de Siquem. La colina está emplazada en una amplia cuenca formada por un valle que corre desde *Siquem hasta la costa y domina las rutas principales del comercio a través del Esdraelón. La colina era fácilmente defendible, estando rodeada por valles en todos sus lados. Desde la cima se tiene una vista clara del Mediterráneo.
El trabajo de Omri (1 R. 16:21) fue continuado por su hijo Acab, a quien se conoce por el palacio de marfil que construyó en Samaria (1 R. 22:39). La referencia puede ser a la riqueza de marfil incrustado que fue usada en los muebles del palacio, muchos de los cuales han sido descubiertos en años recientes. Bajo Acab, el baalismo llegó a ser un elemento prominente en la vida de Samaria y en la capital fueron erigidos objetos idólatras de culto (véase 2 R. 3:2).
La ciudad fue sitiada sin éxito por Ben-adad de Damasco (1 R. 20; 2 R. 6). Con el crecimiento del poder *asirio Manahem pensó que era prudente pagar tributo (2 R. 25:17–20), pero Peka adoptó una política antiasiria, confiando en que Egipto le brindaría ayuda en el caso de una emergencia. Salmanasar V sitió a Samaria con sus ejércitos asirios (725–722 a. de J.C. ) y la ciudad finalmente fue tomada por *Sargón II (2 R. 17:6). Su población fue transportada a otras áreas sujetas a Asiria y nuevos colonizadores se radicaron en Samaria y sus alrededores. Fueron estos colonizadores (2 R. 17:24), quienes, aumentando de tiempo en tiempo (véase Esd. 4:2, 9, 10), formaron el pueblo que más tarde fue conocido como samaritanos. El área fue también colonizada por los griegos después de la conquista de Alejandro (331 a. de J.C. ). Juan Hircano sitió a Samaria (111–107 a. de J.C. ) y la incorporó al imperio asmoneo. La ciudad fue reconstruida por Pompeyo y Gabinio y más tarde embellecida por Herodes quien la nombró Sebaste Augusta en honor del emperador. La villa aún ostenta el nombre de Sebastiyeh.
Las excavaciones se iniciaron en Sebastiyeh en 1908 bajo los auspicios de la Universidad de Harvard. El primer director fue D. G. Lyon, seguido en 1909 y 1910 por G. A. Reisner. El trabajo fue reiniciado en 1931 por J. W. Crowfoot en representación de la Universidad de Harvard, el Fondo de Exploración de Palestina, la Universidad Hebrea y la Escuela Británica de Arqueología de Jerusalén. Las excavaciones se llevaron a cabo durante los veranos de 1931, 1932 y 1933 y parte de la temporada de 1935.
La historia de la Samaria israelita empezó con la compra del sitio por Omri, aunque hay evidenicia de alguna ocupación durante la primera edad del bronce (3000–2000 a. de J.C. ). Siete niveles israelitas de ocupación han sido trazados, seguidos por los niveles helénicos y romanos. Los dos niveles más bajos (designados I y II son del tiempo de Omri y Acab. Estos incluyen las murallas de la ciudad —las murallas internas de 1.5 mts. de espesor y las externas de 6 mts. de espesor. La entrada principal tenía un patio de entrada con columnas. El palacio también tenía un amplio patio y un estanque de 10 mts. por 5 mts. (Véase 1 R. 22:38). El palacio tenía adiciones del tiempo de Jeroboam II.
En un cuarto de almacenaje, cerca del palacio, fueron descubiertas ca. 200 placas y pedazos de marfil. Algunos tienen letras hebreas marcadas atrás. Muchos estaban aparentemente adheridos a los muebles, pero la mayor parte parecen haber sido fijadas al revestimiento del cuarto. Son artesanías fenicias con muchos motivos egipcios. Pudieron haber dado lugar al nombre de la “casa de marfil” la cual se dice que Acab edificó (1 R. 22:39).
Cerca del extremo occidental de la ciudadela israelita, los excavadores encontraron alrededor de setenta piezas de cerámicas rotas grabadas con registros oficiales en la antigua escritura hebrea. Se mencionan veintidós villas en el territorio de Manasés, junto con varios de los oficiales de recaudación de impuestos. Probablemente datan del reinado de Jeroboam II.
El tercer nivel marca el período de Jehú y algunos de los anteriores edificios fueron adaptados para la nueva dinastía. Después de un intervalo, los niveles cuartro hasta el seis cubren el período de Jeroboam y el siglo VIII a. de J.C. El nivel de destrucción (VII) marca la caída de la ciudad a manos de los asirios.
Los restos helénicos incluyen una torre redonda, que antiguamente se pensaba databa del tiempo de Jeroboam II. Ben Dor, de la Universidad Hebrea, descubrió cerámica helénica en la construcción la cual databa de no antes del 325 a. de J.C. El mismo nivel ha producido restos de una fortaleza, muralla de la ciudad, asas de jarrones estampados y cerámica helénica. Durante los tiempos helénicos la ciudad de Samaria fue griega en cultura en tanto que los samaritanos semíticos hallaron su centro cultural y religioso en Siquem. Al unirse los fragmentos de jarrones sugirieron un tipo de jarrón para vino que era usado en la isla de Rodas. Mucha de la cerámica era de tipo ateniense. Es obvio que Samaria tenía comercio con el mundo helénico y que tenía poco contracto cultural con los judíos o con los samaritanos de ese período.
Juan Hircano destruyó la ciudad helénica y vendió sus habitantes a la esclavitud. Por espacio de medio siglo, Samaria estuvo deshabitada. Entonces (63 a. de J.C. ) Pompeyo, con su ejército romano, invadió Judea y restauró Samaria y otros distritos no judíos a sus antiguos propietarios. En el 57 a. de J.C. , Gabinio, el gobernador provincial de Siria, reconstruyó Samaria en pequeña escala. En el 30 a. de J.C. Octavio, quien más tarde llegó a ser Augusto César, entregó Samaria a Herodes, quien hizo radicar en la ciudad a mercenarios dados de baja y le dio el nombre de Sebaste, el equivalente griego de Augusto, en honor de su amigo y patrón. Los mercenarios de Herodes incluían galos, tracianos y germanos y la ciudad se llenó de una atmósfera completamente cosmopolita. Sobre los restos de antiguos palacios israelitas, se levantó un templo romano en honor de Augusto. La ciudad se jactaba de una basílica, un foro, un estadio y un acueducto, todo lo cual es representativo de la influencia romana. La Samaria romana se jactaba de una avenida de 822 mts. con columnas y varios comercios adyacentes.
BIBLIOGRAFIA: G. A. Reisner, C. S. Fisher, y D. G. Lyon, Harvard Excavations at Samaria, 1908–10. Harvard University Press, Cambridge, 1924. John W. and Grace M. Crowfoot, Early Ivories from Samaria, Palestine Excavation Fund, London, 1938. John W. Crowfoot, Kathleen Kenyon, and E. J. Sukenik, The Buildings at Samaria, Palestine Exploration Fund, London, 1942. J. W. Crowfoot, G. M. Crowfoot, and Kathleen M. Kenyon, The Objects from Samaria, Palestine Exploration Fund, London, 1957. René Dussaud, “Samarie au temps d’Achab”, Syria, VI, 1925–26, págs. 314–338. J. W. Jack, Samaria in Ahab’s Time: Harvard Excavations and their Results, T. and T. Clark, Edinburgh, 1929. André Parrot, Samaria, the Capital of the Kingdom of Israel, S.C.M. Press, London, 1958.
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