PUERTA
Las puertas de las antiguas ciudades amuralladas eran los lugares de reunión donde se realizaban los negocios importantes. En Tell-en-Nasbe (véase Mizpa) bancas de piedra a lo largo de las paredes que rodeaban la puerta proveían asientos para aquellos que tenían negocios que efectuar (véase Rt. 4:1). Las puertas de la ciudad eran por lo general de madera (Neh. 2:8; véase 1:3; 2:13) reforzadas con bandas de cobre o cubiertas con placas de cobre.
El tipo de puertas salomónicas en Meguido, Hazor y Gezer eran elaboradas estructuras defensivas. En realidad, eran una serie de puertas que colgaban de pilares que salían de un lado de la pared La puerta exterior estaba protegida por una torre. Cuando las puertas de entrada se cerraban se aseguraban con una barra, algunas veces hecha de cobre. Las puertas mismas se construían para girar sobre pivotes centrales insertados en huecos de piedra.
Las casas excavadas en *Tell Beit Mirsim, en el período desde 2200 hasta 1600 a. de J.C. , dan evidencia de puertas pesadas pero muchas de ellas, desde el período de 900 hasta 600 a. de J.C. , no tenían pivotes. Se puede conjeturar que en los difíciles tiempos anteriores, se necesitaron puertas resistentes, pero que con el establecimiento de la monarquía davídica (véase 1 S. 25:7–9) el orden fue restaurado y un simple colgante a la entrada era todo lo que se necesitaba como puerta en una vivienda. Lot tenía una puerta fuerte en su casa en Sodoma, lo cual indica la necesidad de precauciones especiales allí (Gn. 19:9–11).
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