NINIVE
Nínive, una de las más antiguas ciudades establecidas de la humanidad, es una ciudad cuya historia permaneció enterrada en sus montones de ruinas hasta que los arqueólogos excavaron sus secretos enterrados y los lingüistas descifraron sus fascinantes tabletas de arcilla. Las ruinas de Nínive se encuentran a lo largo del río Tigris, al otro lado de Mosul, ca. 354 kms. un poco más al noroeste de Bagdad en un punto donde el Tigris tiene ca. 122 mts. de ancho en su curso sinuoso. Entre el río y la región montañosa en donde se origina hay una llanura ondulada cortada profundamente por las corrientes de las aguas de los riachuelos desde las montañas hasta el río. Uno de estos riachuelos corría a través de la antigua Nínive y en el día de hoy divide sus ruinas en dos distintos promontorios, Kuyunjik al noroeste y Nebi-Yunus al sureste. Estos promontorios se encuentran a corta distancia del Tigris. La alteración del curso del río en los siglos pasados con toda probabilidad explica por qué no está más cerca de la ribera oriental del río.
Los promontorios de ruinas del antiguo Nínive están en una parte nivelada de la llanura cerca del río. El riachuelo que corre entre ellos es el Khoser. Estos son los dos promontorios más grandes entre una cantidad de pequeños promontorios ubicados en un área de ca. 729 ha. por una muralla en ruinas de 12 kms. de largo que varía de 3 a 6 mts. de alto. Austen Henry Layard, entre los primeros excavadores, reconoció esta área en 1845 e informó que estos dos promontorios estaban cerca de la muralla occidental que medía 4178 mts. de largo. La muralla del norte medía 2.135 mts. , la muralla del sur 915 mts. y la muralla oriental 4.880 mts.
La apariencia y construcción de estos 2 promontorios son similares a las de los otros promontorios mesopotámicos, por ejemplo, Khorsabad y Nimrud. Kuyunjik, “el castillo de Nínive”, es el más grande de los dos, tal vez uno de los más grandes entre los tells asirios. Desde la distancia tiene la apariencia de una eminencia natural que se levanta abruptamente a una altura de 27 mts. sobre el nivel de la llanura en la cual se encuentra. Tiene ca. 2 kms. de largo y 595 mts. de ancho, muy empinado en todos sus lados desde su base hasta la cima; su base cubre ca. 40 ha. Los primeros exploradores a menudo encontraron ladrillos, pedazos de pavimento y otras ruinas saliendo de sus lados. R. Campbell Thompson estima que hay allí 13.151.500 toneladas de escombros en Kiyunjik y que se necesitarían mil hombres, cada uno cerniendo 108.840 toneladas por año, 124 años para examinar el promontorio entero.
Nebi-Yunus, “el profeta de Jonás”, es así llamado debido a la tradición que considera este lugar como el lugar del entierro de Jonás. Es considerablemente más pequeño que Kuyunjik, unos 30 mts. de altura pero mide sólo 131 mts. de oriente a occidente y 108 mts. de norte a sur. En su superficie hay un cementerio, una mezquita (antiguamente era un templo cristiano) de la que se afirma que contenía la tumba de Jonás y una villa alrededor de la mezquita. Desde el comienzo d e la arqueología mesopotámica Kuyunjik ha estado disponible a las herramientas del arqueólogo; ha sido el sitio de notables y aun fabulosos descubrimientos. Nebi-Yunus, un lugar sagrado considerado el presunto sitio del entierro de Jonás, ha sido territorio prohibido, excepto en 2 ocasiones: Layard negoció con uno de los administradores nacionales excavar apartamentos de verano subterráneos con el entendimiento de que él se quedaría con todos los objetos antiguos descubiertos. En 1954, el Director General de Antigüedades de Iraq dirigió una excavación en Nebi-Yunus encontrándose con algunos interesantes hallazgos.
En Jon. 4:11 hay una afirmación a menudo interpretada como significando que hubo en Nínive 120.000 niños menores de siete años de edad. Esto se toma a menudo como una indicación de que había una población total ca. 600.000. La exploración moderna con ayuda de antiguos historiadores ha brindado apoyo tanto directo como indirecto a la Biblia concerniente al gran tamaño de la antigua Nínive.
Nínive, “una ciudad extremadamente grande”, puede entenderse mejor como la gran Nínive, es decir, Nínive propiamente dicha con sus suburbios y ciudades vecinas. El geógrafo antiguo Diodorus Siculus, creía que Nínive consistía en un área en forma de un cuadrángulo con un perímetro de 86, 4 kms. Layard, aparentemente influido por Siculus, creyó que Nínive era un inmenso paralelogramo, sus esquinas marcadas por Nimrod (al sudoeste), Kuyunjik (al noroeste), Khorsabad (al noreste) y Karamles (al sudeste). La longitud de los cuatro lados del paralelogramo totalizan aproximadamente los 86, 4 kms. del antiguo geógrafo.
Otros, después de Layard, han propuesto revisiones del área en cuestión; pero han conservado la idea de la gran Nínive. André Parrot habla de la Gran Nínive en términos del triángulo asirio (Nineveh and the Old Testament, pág. 86). La Nínive propiamente dicha (Kuyunjik y Nebi-Yunus) hasta Khorsabad, una distancia de 23 kms. ; Khorsabad a Nimrod (Cala; Gn. 10:11), 42 kms. y de Nimrod a Nínive, 37 kms. Parrot estima que la población de Nínive era ca. 174.000, la de Nimrod ca. 65.000. El concluye que “la cifra de Jonás 4:11 (más de 120.000) está indirectamente confirmada”. Karl Friedrich Keil (Keil-Delitzsch Commentary sobre Jonás 4:11; pág. 416), aunque no discute el así llamado triángulo asirio hace todavía más claro cómo los 600.000 podrían bien haber sido la población total de la Gran Nínive.
Nínive, la que fue una vez una ciudad grande y próspera, fue completamente destruida y pasó al olvido. Aunque difícil de comprender, las profecías de Nahum, “Nínive es asolada” (Nah. 3:7) y de Sofonías, “Y convertirá a Nínive en asolamiento y en sequedad como un desierto” (Sof. 2:13) se cumplieron al pie de la letra. La destrucción fue tan completa que su lugar fue olvidado pronto por casi todos.
Desde 1820, Nínive ha sido el lugar intermitente de exploración y excavación. Claudius James Rich, residente de la compañía de la India Oriental en Bagdad, visitó muchos sitios alrededor del 1820. A él se le atribuye la descripción y plan de las ruinas de Nínive.
Paul Emile Botta, cuyo interés fue despertado por el informe de Rich, llegó a Mosul en 1842 como vicecónsul francés. Su nombramiento incluía el trabajo de arqueólogo. Desanimado por los pocos resultados después de tres meses de labor en Kuyunjik, fue a Khorsabad en donde descubrió el palacio de Sargón II. La carrera arqueológica de Botta terminó en 1848 cuando fue transferido de Mosul a Jerusalén y luego a Trípoli.
Austen Henry Layard, un inglés de descendencia hugonote, estuvo entre aquellos cuyo interés y entusiasmo por la arqueología de la Mesopotamia había sido despertado por Botta. El llegó a Mosul en 1845 siendo sostenido económicamente por unos cuantos amigos. Excavó en Nimrod al sur de Mosul a lo largo del Tigris y descubrió un palacio similar al encontrado por Botta en Khorsabad. Como resultado de esto fue comisionado por los síndicos del Museo Británico para que trabajara para ellos. En 1849, excavó durante varios meses en Kuyunjik descubriendo partes del palacio de Senaquerib.
Desde 1852, después de un período de competencia feroz entre los arqueólogos franceses y británicos, Nínive ha sido excavada en su mayor parte por los arqueólogos británicos o aquéllos auspiciados por los británicos. Los que han excavado posteriormente han sido H. Rassam (1852–54), Boutcher y Loftice (1854–55), George Smith (1872–73, 1876), H. Rassam (1878–82) y E. W. Budge (1888–91). En 1903 L. W. King llegó a Nínive, en donde más tarde se le unió R. Campbell Thompson. Juntos intentaron establecer un procedimiento ordenado en lo que había sido excavado de una manera muy desordenada y poco sistemática. Se propusieron asociar los materiales previamente excavados con su debido patrón arquitectónico y su trasfondo arqueológico.
En 1927, R. Campbell Thompson regresó como director de una expedición, teniendo como ayudantes a Hutchinson, Hamilton y Mallowan. Aplicando métodos recientemente desarrollados continuaron su investigación desde 1927 hasta 1932. Examinaron cuidadosamente las áreas que habían sido previamente excavadas, haciendo exploraciones estratigráficas, comenzando en la superficie y yendo capa por capa desde la época asiria hasta los tiempos protohistóricos y finalmente alcanzando el suelo virgen. En 1954, el director de Antigüedades de Iraq emprendió una pequeña excavación en Nebi-Yunus.
Ninive y la Biblia. Los 27 o más mts. de escombros de Kuyunjik al ser excavados estratigráficamente por R. Campbell Thompson y sus colaboradores, resultaron ser el entierro de los restos de Nínive que se extendía desde 612 a. de J.C. hasta los tiempos protohistóricos, entre 4000 a 5000 a. de J.C. En muchos puntos a lo largo de su extenso período de tiempo la historia de Nínive toca la historia bíblica ya sea directa o indirectamente.
Nínive se menciona en la tabla de las naciones de Génesis junto con Cala y otras ciudades como una de las ciudades que fundó Nimrod, el primer edificador de imperios (Gn. 10:10-12). La Biblia presenta a Nínive en la tierra de Babilonia y Asiria junto con las ciudades construidas por el hombre primitivo. Esto ha sido considerablemente apoyado por medio de la identificación y exploración de los promontorios los cuales han sido las tumbas de los más antiguos restos de Nínive y de otras ciudades antiguas de la Mesopotamia.
Al asignar fechas los historiadores antiguos en algunos casos han sugerido que Nimrod (o tal vez Asur) edificó Nínive ca. 2230 a. de J.C. Esto, sin embargo, sería demasiado tardío desde el punto de vista de lo que ahora se conoce acerca de los primeros comienzos de Nínive. Los primeros materiales hechos por el hombre de Nínive se recobraron del fondo de un pozo de 20 por 15 mts. excavado en la esquina noroccidental del templo de Istar en el promontorio de Kuyunjik. Estos materiales han sido principalmente fragmentos de una loza rústica, pobremente cocida, gris clara sin esmalte y con algunas marcas incisivas —principalmente pequeñas ranuras en patrones paralelos o de puntos de espiguilla. Además, se han encontrado lozas con incisiones y simples diseños pintados junto con alguna loza pintada de negro y otra de rojo.
Esta cerámica ha sido analizada como neolítica, de la fase Hassuna, mejor representada por materiales encontrados en *Hassuna, un sitio estratificado no lejos de Mosul, y en Nínive. Se remonta a algún tiempo entre el 5000 y el 4000 a. de J.C. y es la cerámica más antigua que se ha encontrado, exceptuando tal vez la de Jericó. Al dar una descripción general de la cultura representada por la loza hassuna, Ann Perkins (Comparative Archaeology of Early Mesopotamia, pág. 15), afirma que era una cultura de una villa neolítica, de un tiempo de plantas y animales domésticos, de casas de barro y de considerable desarrollo técnico. Entierros con objetos indican algún concepto de la vida del más allá.
Las fuentes escritas en particular señalan con claridad que Nínive estaba dedicada en su primera etapa a la diosa Istar (o Inanna), la diosa del amor y de la guerra, quien fue venerada particularmente como una guerrera. Esto es lo que tal vez explica la sed de sangre de Nínive y su lujuria de conquista.
Una *tableta de Capadocia del siglo XXI a. de J.C. constituye una de las fuentes más antiguas que menciona a Nínive. Fue hallada en Jultepe y cuando se descifró fue reconocida como parte de la correspondencia sostenida entre los mercaderes semitas colonizadores de allí y los asirios del antiguo Asur. El nombre Nínive aparece en esta tableta en forma de ideograma, un pescado en el centro de una ciudad. Se reconoce como una alusión a Istar, la diosa de Nínive, cuyo emblema era la figura de un pez.
El Código de *Hamurabi (1728–1683) también menciona a Nínive. En el prólogo del Código, Hamurabi se describe como “el rey, quien hizo el nombre de Inanna glorioso en Nínive …”
Una inscripción de Samsi-Adad del antiguo Asur (1748–1716) muestra que la adoración a Istar en Nínive se remonta al siglo XXIII a. de J.C. Esta inscripción se refiere al estado ruinoso del templo de Inanna en la tierra de Emash-mash (ideograma para Nínive) y afirma que este antiguo templo fue construido por Manishtusu (2295–2281 a. de J.C. ), hijo de Sharrukin (Sargón), rey de Acad.
Los materiales excavados suplementan estas fuentes. Los restos de un templo dedicado a Istar fueron descubiertos en Kuyunjik, junto con los de un templo dedicado al dios Nabú. Nabú era el dios de la escritura, de las artes y de las ciencias. La devoción a él está notablemente ilustrada por los miles de textos encontrados en Nínive.
Nínive ha tenido siempre un lugar de prominencia durante la larga historia de las muchas dinastías asirias que gobernaron desde allí y varias otras ciudades por más de dos mil años. Junto con Nimrod y Asur fue intermitentemente la ciudad palacio de los reyes del primero, medio y último imperios: Salmanasar I (1265–1236), Tiglat-pileser I (1116–1078), Adadnirari II (912–892), Tukultiminurta II (891–885) y Asurnasir-pal II (884–860). Su esplendor igualó al de Asur y al de Nimrod y no fue superado por ninguna otra ciudad real hasta que Sargón II (722–706) edificó, cerca de Dur Sharrukin (la villa de Sargón o Khorsabad), una ciudad palacio enteramente nueva. Sin embargo, Senaquerib (705–682) pronto la restauró a un primer lugar entre las ciudades asirias, convirtiéndola en una ciudad de gran esplendor y belleza.
Aunque no fue permanentemente la capital hasta el tiempo de Senaquerib, Nínive fue, sin embargo, una ciudad importante que contó con gobernadores asirios que amenazaron, impusieron tributos y finalmente derrocaron a Samaria del reino del norte (Israel). Los anales e inscripciones de estos gobernantes por más de un siglo se refieren extrañamente a los gobernadores de Israel como Bit Humria (la casa de Omri); además, la mención de nombres y descripciones de eventos coinciden en muchos puntos con los pasajes de la Escritura, especialmente con los de segundo de Reyes.
*Senaquerib puede ser llamado correctamente el gobernador asirio más poderoso. Aparentemente fue una persona vigorosa, ambiciosa y fuerte. Luchó diligentemente para hacerse conocer como edificador, guerrero y patrocinador de las letras. Tuvo éxito y fama en los tres campos.
Como edificador hizo de Nínive y su palacio real, una maravilla arquitectónica. Layard encontró los restos de éste en 1847 y los desenterró extensamente desde 1849 a 1851. Su palacio fue sin lugar a dudas fascinante tanto en su tamaño como en el impresionante trabajo de arte. Estaba construido sobre una plataforma muy por encima del nivel de la ciudad. Escaleras de mármol conducían por los cuatro costados a magníficas entradas decoradas con figuras colosales de piedras, tales como bueyes con cabezas humanas y esfinges aladas. El palacio mismo era un edificio enorme. Tenía 2 pasillos grandes de 12 mts. de ancho y 55 mts. de largo que conducían al interior formado por un gran número de grandes patios y más de setenta espaciosos cuartos. Sus paredes estaban bellamente adornadas con losetas esculpidas. Se ha calculado que contenía 3.000 mts. de paredes decoradas. Además, los toros alados de 9 a 27 toneladas de peso cada uno y leonesesfinges inmensos formaron un aspecto prominente de la decoración. En una parte del palacio estos toros y esfinges enmarcaban o guardaban por lo menos 27 portales. En estos y otros aspectos del palacio de Senaquerib era verdaderamente una galería de arte. Se aproximaba, o tal vez igualaba, al gran templo-palacio de Karnak en tamaño y esplendor.
En otros aspectos de su interés como edificador, Senaquerib rodeó su ciudad con una impresionante muralla. Quince fuertes puertas bastiones conducían desde la ciudad principal de adentro a los suburbios de otras ciudades de la gran Nínive. El también construyó un *acueducto de 48 kms. a través de las colinas y sobre llanuras a fin de traer agua dulce a su ciudad. Estas y otras actividades formaron la base para la jactancia de Senaquerib en una inscripción que él, Senaquerib … “rey del universo, rey de Asiria”, había extraído de la piedra caliza para los protectores y poderosos bueyes colosos, y había reunido muchos otros materiales para su residencia magnífica.
Sus múltiples éxitos militares se conocen por los relatos de numerosas campañas descritas en cilindros y prismas de arcilla. El prisma Taylor del Museo Británico, considerado como la edición final de sus anales, da un relato de 8 o más campañas militares. Relata sus movimientos contra Merodac-baladán de Babilonia quien se rebeló contra él, el mismo Merodac-baladán quien envió emisarios al rey Ezequías (véase Is. 39; 2 R. 20:12–19) —Berodac-baladán (la diferente inicial labial se debe tal vez a la manera de copiar las letras).
El prisma de Taylor relata cómo Senaquerib atacó a Laquis, lo cual también está ilustrado por una escultura que lo muestra recibiendo los despojos de guerra de los prisioneros de la ciudad capturada (véase 2 R. 18:13, 17). Da detalles del sitio de Jerusalén y del botín demandado a Ezequías. Varios de estos detalles son iguales a los de la Biblia (2 R. 18:13-25), con obvias diferencias. La catástrofe que Senaquerib experimentó en Jerusalén, tal vez después de un segundo ataque, no está aclarada en la Biblia, y no se menciona, por razones obvias, en sus anales. Después de esta abrumadora derrota regresó a Nínive y fue asesinado por sus dos hijos mayores y reinó su hijo favorito, Esar-Haddon, a quien él había designado como su sucesor (véase 2 R. 19:36, 37).
El templo de Senaquerib en Nabú demuestra su interés literario. En la primavera de 1851 Layard y Rassam se encontraban excavando su palacio. Habían encontrado ocasionalmente tabletas cuneiformes o fragmentos. En el curso de la excavación de dos cuartos, uno que comunicaba con el otro, encontraron tabletas de arcilla sobre el piso de estos cuartos apiladas a una altura de más de treinta centímetros. Muchas estaban completas mientras que muchas otras estaban rotas, aparentemente se rompieron cuando el piso y la parte superior del edificio cedieron debido al fuego. Estos cuartos fueron parte del templo de Senaquerib a Nabú; las tabletas eran una porción de su biblioteca real dedicada a Nabú a quien los asirios consideraban el creador de las artes y de las ciencias, y quien dominaba todos los secretos de la literatura y de la escritura. Las miles de tabletas de este templo llegaron a ser parte de los valiosos materiales enviados al Museo Británico.
Los más destacados sucesores de Senaquerib en Nínive fueron Esar-Haddon y Asurbanipal (el Asnapar de Esdras 4:10). El palacio de Esar-Haddon fue descubierto durante las cortas excavaciones de Layard en Nebi-Yunus. Como caudillo militar pudo exclamar orgullosamente que el era “Rey de reyes de Egipto”. Asurbanipal condujo muchas campañas militares con éxito; pero a él se le recuerda principalmente por sus aficiones culturales, particularmente por su gran biblioteca. Rassam y sus hombres limpiaron la galería de la “cacería del león” y después procedieron a limpiar el pasaje por una puerta a una bóveda de cielo raso alto. Tanto en el cuarto de la galería como en el cuarto de la bóveda encontraron el piso cubierto de pilas de tabletas de arcilla. Habían descubierto la mayor parte de la biblioteca de *Asurbanipal, decenas de miles o más ejemplares (tal vez más de 100.000). Entre éstas estaban los relatos babilónicos de la creación y del gran diluvio.
La caída de Nínive y poco tiempo después la disolución total de Asiria llegaron rápidamente. Gobernadores débiles siguieron a Asurbanipal en el trono de Nínive. Al mismo tiempo, un descendiente de Merodac-baladán, Nabopolassar, un caldeo, ascendió al poder en Babilonia. Nabopolassar gobernó desde el 625 hasta el 605 a. de J.C. De acuerdo con la crónica babilónica, conocida como B. M. 21901, Nínive cayó en el año catorce de Nabopolassar. Los babilonios, los medos y los escitas unieros sus fuerzas para atacar y sitiar la gran ciudad de Nínive; después de soportar el sitio desde mayo hasta agosto al final cayó. La caída ocurrió en 612 a. de J.C. Sus despojos fueron divididos entre sus conquistadores. Otro rey trató de retener Harán; pero pronto fue derrotado por sus enemigos. Asiria, con sus monarcas poderosos de otro tiempo y sus ciudades fabulosas de antaño, cesó de existir.
BIBLIOGRAFIA: Joseph Bonomi, Nineveh and Its Palaces, Ingram Cooke and Co., 1853. C. Gadd, The Fall of Nineveh, 1923. Austen H. Layard, Discoveries in the Ruins of Nineveh and Babylon, G. P. Putnam and Co., New York, 1853. Daniel David Luckenbill, The Annals of Sennacherib, The University of Chicago Press, Chicago, 1924. A. Leo Oppenheim, “Babylonian and Historical Texts”, Ancient Near Eastern Texts, ed. James B. Pritchard, Princeton University Press, Princeton, 1953. Ann Perkins, The Comparative Archaeology of Early Mesopotamia, Studies in Ancient Oriental Civilization, No. 25, The University of Chicago Press, Chicago, 1949. André Parrot, Nineveh and the Old Testament, trans. B. E. Hooke, SCM Press, London, 1955.
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