MIZPA
Mizpa, que significa “torre del vigía”, era un nombre bíblico común porque Palestina estuvo constantemente invadida desde afuera y luchando internamente en sus guerras intertribales y dinásticas. Una torre de esas, Mizpa, estaba ubicada en Benjamín cerca de Gabaón y Ramá (Jos. 18:25, 26; 1 R. 15:22). Parece que Mizpa era un lugar de reunion para Israel. En los días de los jueces cuando un benjamita violó a la concubina de un levita, los hombres de Israel se reunieron en Mizpa para planear el castigo (Jue. 20:1, 3; 21:1, 5, 8). En los días de Samuel, Israel se reunía en Mizpa para orar después que el arca había sido devuelta por los filisteos (1 S. 7:5, 6). Los filisteos atacaron a los israelitas reunidos; pero el enemigo fue rechazado y Samuel fue capaz de levantar una piedra conmemorativa por la ayuda divina en la vecina Ebenezer (“Piedra de ayuda”). Saúl, un natural de Gabaa, fue presentado a Israel en Mizpa (1 S. 10:17) y allí se le aclamó rey.
En sus controversias con Baasa de Israel, Asa de Judá fortificó a Mizpa como una importante ciudad fronteriza (1 R. 15:22). A continuación de la destrucción de Jerusalén, Mizpa tuvo un breve período de importancia cuando sirvió como la capital gobernada por Gedalías (2 R. 25:23, 25). Jeremías y otros refugiados emigraron a Mizpa; pero un grupo de zelotes mató a Gedalías y así llegó a su fin el último vestigio de la independencia israelita (Jer. 41).
La historia de Mizpa continuó hasta el tiempo de los Macabeos. Cuando Judas, el Macabeo, se dio cuenta de la fuerza de la oposición siria, reunió a sus partidarios para la oración, pues “se reunieron y fueron a Mizpa frente a Jerusalén, porque en otro tiempo Israel tenía un lugar de oración en Mizpa” (1 Mac. 3:46).
La ubicación de Mizpa en Benjamín es aún incierta, aunque los eruditos bíblicos contemporáneos prefieren el promontorio de *Tell en-Nasbe, ca. 13 kms. al norte de Jerusalén. Tradicionalmente Mizpa ha sido identificada con un promontorio a siete kms. al noroeste de Jerusalén conocido como Nebi Samwil (“el profeta Samuel”). Nebi Samwil, se eleva ca. 625 mts. sobre el nivel del mar y fue llamado el Monte del Gozo por los cruzados porque desde su cima podían tener las primeras vistas de la Santa Ciudad. Este es uno de los sitios más altos en Judea y está aún sin excavar. Eusebio identificó Nebi Samwil con Mizpa como también Edward Robinson y George Adam Smith lo hicieron durante el siglo XIX.
Desde la excavación de Tell en-Nasbe por W. F. Badé de la Escuela de Religión del Pacífico, los eruditos se han inclinado a identificar este último promontorio con Mizpa. Badé trabajó en el Tell en-Nasbe durante 5 temporadas (1926, 1927, 1929, 1932 y 1935). Murió antes de la publicación de los resultados de su trabajo; pero sus ayudantes, J. C. Wampler y C. C. McCown heredaron la tarea de editar los informes.
Un número de cuevas y tumbas en la roca caliza del montículo sobre el cual Tell en-Nasbe está ubicado contiene cerámica, implementos y ornamentos de los colonizadores de la primera edad del bronce. Una ciudad pequeña, probablemente fundada por israelitas, existía allí durante el siglo XII a. de J.C. Fue defendida por medio de una muralla de aproximadamente 0, 90 cms. de espesor construida con escombros.
Las excavaciones indican que murallas mucho más fuertes, entre 5 y 6 mts. de espesor fueron construidas alrededor del 900 a. de J.C. , abarcando un área de 3 ha. En salientes importantes, se proyectaban torres como 2 mts. más allá de la muralla. Estaban hechas de grandes bloques de piedra, pegados y asentados con mezcla de arcilla. La parte exterior estaba cubierta de una mezcla de yeso a una altura de 5 a 6 mts.
En el lado noreste de la ciudad la pared se construyó en forma de zigzag y una puerta grande de entrada a la ciudad ocupaba un espacio de 9 mts. entre las 2 secciones de la pared Adentro, al lado de la puerta hubo cuartos para la guardia, y afuera, en cada lado del patio, hubo bancos de piedra. La puerta de una ciudad oriental era el lugar donde se llevaban a cabo los negocios y transacciones legales y la puerta del Tell en-Nasbe da una excelente ilustración de esta práctica (compárese Dt. 22:14; Rt. 4:11; 2 S. 19:8).
Tell en-Nasbe fue ocupada hasta los tiempos helénicos, aunque la población fue grandemente reducida después del siglo V. Más de 80 asas de jarrones del período inmediato anterior al exilio exhiben las palabras “para el rey” (hebreo: lemelech), tal vez indicando que sus contenidos estaban asignados al rey en pago de impuestos. Esta inscripción ocurre en otros jarrones de ciudades de Judá y es evidenciade que Tell en-Nasbe perteneció al reino del Sur. Ninguno se encontró en Betel, sino a cinco kms. al norte, indicando así que la frontera entre el norte y el sur yacía entre las dos ciudades. La cerámica de un tipo posterior, postexílico, estuvo estampada con la palabra Yehud (Judá) lo que muestra que Tell en-Nasbe perteneció a Judá durante el período persa.
Otra cerámica del período persa ostenta una inscripción la cual se puede leer m s h o m s p. Los eruditos que indican la lectura ms p ven en las letras el nombre de Mizpa identificando así el promontorio. Especímenes de la misma inscripción han sido descubiertos en Jericó y en Gabaa, de suerte que la identificación con Mizpa no se puede considerar acertada. N. Avigad, un arqueólogo israelí, sugiere que las letras se refieren a la ciudad de Mozah (Jos. 18:26) y que productos de aquella ciudad fueron exportados a los lugares donde se descubrieron las inscripciones.
BIBLIOGRAFIA: W. F. Albright, “Mizpahand Beeroth,” AASOR , 1922–23 (vol. IV), págs. 90–111. Chester C. McCown, Excavations at Tell en-Nasbeh (2 vol.), American Schools of Oriental Research, New Haven, 1947.
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