MEGUIDO
Sobre un montículo que domina el camino principal a través de la llanura de Esdraelón, en la cabecera del paso de la montaña que conduce a la llanura costera, está el promontorio conocido como Tell el-Mutesellim, el sitio de la antigua ciudad fortalecida de Meguido. A través de los siglos, una sucesión de conquistadores pasó por Meguido: egipcios, cananeos, israelitas, filisteos, asirios, persas, griegos y romanos. Tan recientemente como en 1918 la importancia estratégica de Meguido fue notoria cuando las fuerzas aliadas al mando de Allenby entraron en el norte de Palestina a través del paso del Meguido para rescatarlo de los turcos. El comandante aliado fue honrado posteriormente con el título de vizconde Allenby de Meguido.
Cuando Edwin Robinson se paró sobre el imponente montículo conocido como Tell el-Mutesellim en 1838, escribió en su diario las siguientes palabras: “Quisiera saber en dónde pudo haber estado Meguido.” El promontorio en el cual él estaba parado, que se levantaba a unos 21 mts. sobre la llanura cercana y ocupaba un área de 4 hectáreas en su cima (con niveles más bajos y aun más amplios) pronto se comprobó que era el sitio de Meguido.
El trabajo arqueológico serio empezó en Tell el-Mutesellim en 1903 cuando Gottlieb Schumacher empezó a excavar en favor de la Sociedad Alemana Palestinense. Durante cerca de tres años de trabajo en Meguido, Schumacher cavó una trinchera a través de la cima del promontorio e identificó 7 niveles de ocupación, el 50 de los cuales era del período israelita. Schumacher descubrió cerámica, un cuchillo de bronce y algunos escarabajos sagrados enchapados en oro en un estrato que fechó como anterior al 2000 a. de J.C. Entre los restos israelitas encontró un sello que representaba un león con la inscripción: “Perteneciente a Sema, el siervo de Jeroboam.” El sello fue encontrado entre los restos de un palacio israelita.
El trabajo de Schumacher muestra la importancia del promontorio; pero el conocimiento limitado de la cerámica en ese tiempo impidió seriamente a los eruditos una evaluación de los resultados. En 1925, sin embargo, el Instituto Oriental de Chicago, dirigido por J. H. Breasted, empezó una serie de excavaciones en Meguido bajo el liderazgo sucesivo de C. S. Fisher (1925–27), P. L. O. Guy (1927–35) y G. Loud (1935–39). El propósito de los excavadores de Chicago era remover el promontorio enteramente, de nivel a nivel, hasta su base. Tuvieron éxito en la identificación de veinte niveles de ocupación, el más antiguo de los cuales data de la primera parte del cuarto milenio a. de J.C. Los 4 niveles superiores fueron completamente removidos, pero el trabajo fue interrumpido por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y la excavación de los sitios de la edad anterior a la del hierro no fue completado. En 1958 la Comisión para Mejoramiento y Preservación de las Antigüedades del Gobierno de Israel reanudó el trabajo y Yigael Yadin, un arqueólogo israelí, condujo una breve campaña en 1960.
La primera referencia histórica a Meguido ocurre durante el reinado del faraón egipcio Thutmose III, quien derrotó una coalición de gobernadores cananeos dirigida por el príncipe de Cades en 1468 a. de J.C. Más tarde, un registro de esta victoria fue inscrito en las paredes de un corredor en el templo de Amun en Karnak. El hijo de Thutmose, Amenhotep II, hizo una campaña en la misma region treinta años más tarde y se jactaba de que él se sentó en juicio sobre los “príncipes rebeldes” de la vecindad de Meguido.
Un texto descubierto en *Taanac, al sureste de Meguido, que data de ca. 1450 a. de J.C. , menciona un general egipcio que urgió al rey de Taanac a pagar sus tributos: “Envíame tus cocheros y caballos, regalos para mí y envía todos tus prisioneros. Envíalos mañana a Meguido.” Evidentemente, Meguido era un centro administrativo egipcio durante el siglo XV a. de J.C.
Las condiciones en Meguido durante el siglo XIV a. de J.C. están reveladas en las *tabletas de Amarna descubiertas en Egipto en 1887. Seis de las cartas fueron enviadas al faraón Amenhotep IV (Akhenatón) por Biridiya, rey de Meguido. Biridiya afirmó su firme lealtad a Egipto y pagó sus tributos fielmente. El advirtió a Akhenatón, sin embargo, que necesitaba un contingente de unos cien hombres para salvar a Meguido de los insurgentes de esa área. La edad de Amarna fue una en la cual el poder egipcio estaba mermando en Palestina y Biridiya tenía dificultad de sostenerse a sí mismo como vasallo de Akhenatón.
Durante la conquista de Canaán, Josué obtuvo una victoria temporal sobre el rey de Meguido (véase Jos. 12:21) y Meguido fue asignada a la tribu de Manasés (Jos. 18:11). Manasés fue incapaz de ocupar la ciudad (Jue. 1:27) y las fuerzas cananeas continuaron controlando el área.
Durante los días de Débora se lee que los cananeos pelearon “en Taanac, junto a las aguas de Meguido” (Jue. 5:19). No se hace mención de la ciudad de Meguido y algunos eruditos afirman que la ciudad no estaba ocupada en aquel tiempo. Taanac y Meguido fueron ciudades vecinas y parecen haber tenido tiempos alternados de colonización entre las dos.
Durante los días de apogeo del reinado de Salomón, sin embargo, Meguido inició el suyo propio. Salomón reconstruyó y fortificó a Meguido durante el siglo X a. de J.C. y la hizo una de sus ciudades para carros (1 R. 9:15). Un siglo más tarde, Azarías de Judá fue herido por una flecha del arco de Jehú, quien trajo la dinastía de Omri en Israel a su fin. Azarías alcanzó la fortaleza de Meguido y murió allí (2 R. 9:27). Meguido fue también el sitio de la muerte trágica de Josías en el 610 a. de J.C. Josías se había apresurado a marcharse a Meguido para impedir que el faraón Necao de Egipto fuera en ayuda de Asiria para resisistir el poder emergente del imperio neobabilónico o caldeo. El piadoso Josías fue herido, “y sus siervos lo pusieron en un carro, y lo trajeron muerto de Meguido a Jerusalén, y lo sepultaron en un sepulcro” (2 R. 23:30).
El nombre hebreo Har Meguiddon, “la colina de Meguido”, es la base para el Armagedón del Nuevo Testamento, el lugar del encuentro de la gran batalla apocalíptica en la que el poder de Dios se manifiesta en la destrucción de sus enemigos. Esta escena, descrita en Apocalipsis 16:16, es comparable con la de Ezequiel 39:1–6, en donde un enemigo del norte viene “contra los montes de Israel” (v. 4).
A lo largo de la senda que conduce hacia la bajada norte del promontorio, unos pocos metros más allá del museo del Meguido del día de hoy, hay un camino que sirve de acceso principal a la antigua ciudad. Del lado izquierdo hay restos de la doble puerta construida durante el tiempo de Salomón. Un enemigo que entrara por la fuerza por la puerta exterior se encontraría en un recinto pequeño pavimentado y encerrado, con grandes murallas y bastiones de la puerta real que da a la ciudad la cual aún provee un obstáculo casi insuperable. La puerta interior, más maciza que la exterior, tenía cuartos para guardias en cada lado. En plan y estilo la puerta que da a Meguido es similar a las puertas de Hazor y Gezer, las otras dos ciudades de los carros de Salomón.
El profeta Ezequiel describió puertas similares al representar la pared oriental del templo en su visión profética: “después vino a la puerta que mira hacia el oriente, y subió por sus gradas, y midió un poste de la puerta … y la puerta oriental tenía tres cámaras a cada lado …” (Ez. 40:6-10). Ezequiel estaba probablemente familiarizado con las ruinas del templo de Salomón en Jerusalén y su visión reflejaba un modelo similar. La puerta oriental del templo evidentemente hizo uso del mismo modelo arquitectónico que el usado en Meguido y en otras ciudades salomónicas.
Al oriente de la doble puerta de Meguido están los restos de una muralla de piedra de la ciudad de Salomón con amplias plataformas. Hacia el noroeste de la puerta salomónica había una muralla cananea más antigua, cerca de la cual estaban los palacios de los reyes cananeos. En uno de estos palacios, que se sacó más tarde para exponer estratos más bajos, los excavadores hallaron una colección de 282 marfiles labrados que datan de los siglos XIII y XII a. de J.C. Incluidos estaban un estuche para lápiz, platos cosméticos, cucharas, marfil labrado en forma de jeroglíficos egipcios y una placa que representa la celebración de una victoria real. Esta placa nos da un cuadro contemporáneo de la vida social en la corte cananea. El gobernador, sentado sobre el trono conun lado en forma de esfinge, está bebiendo de una taza. Detrás de él hay dos sirvientes, un gran jarrón y un ave. En frente del rey hay un servidor de pie, seguido por una mujer que toca una lira. Detrás de ella hay una procesión encabezada por un soldado armado con un escudo y una lanza. Luego vienen dos prisioneros con las manos atadas a sus espaldas, unidos por un lazo a un carruaje tirado por dos caballos. Sentado en el carruaje hay un hombre cuyos vestidos y apariencia general son similares a los del rey en su trono. Probablemente esto representa al rey que retorna victorioso. Detrás del carruaje hay otro soldado con la espada desenvainada. La placa es tanto un ejemplo del antiguo arte cananeo como un documento representativo de las prácticas militares y conceptos de lujo entre los antiguos cananeos.
En el filo occidental del promontorio de Meguido se encuentran restos bien conservados de un sistema de agua que data del siglo XII a. de J.C. Los antiguos ingenieros excavaron una hoya a una profundidad de 36 mts. Desde el fondo del pozo perforaron un túnel a través de la roca por una distancia de 90 mts. hasta un manantial fuera de la ciudad, de modo que el agua podia ser traída a Meguido aun en tiempos de sitio. La entrada del manantial estaba escondida por una muralla y cubierta de tierra para que las fuerzas sitiadoras no pudieran encontrarla.
Las ruinas de los establos que una vez guarnecieron los caballos de Salomón son aún visibles desde el lado sur del promontorio. Son idénticos en su plan a otros establos desenterrados cerca de la puerta y sacados después de la excavación. En frente del complejo de establos estaba un patio cerrado de 3.000 mts. 2 con un piso de mezcla de cal, en el centro del cual había una inmensa cisterna para dar de beber a los caballos. Los establos mismos pueden distinguirse de las filas de pilares de piedra alternadas con pesebres. Los pilares servían tanto de soportes para el techo como de postes para amarrar los caballos. Había 5 techados cobertizos en todo, cada uno conteniendo 22 compartimientos en filas paralelas de 11. Al oriente del área del establo, en el sector sur del promontorio, están los restos de un inmenso edificio rodeado por una muralla cuadrada. Este edificio, que también data del tiempo de Salomón, se cree que fue la residencia del gobernador de Meguido.
En el centro del promontorio hay restos de un gran silo del siglo VIII, de forma de un cono invertido con gradas que conducen hacia abajo desde los dos lados. Los edificios más antiguos, del lado oriental del promontorio, incluyen las ruinas de 3 templos cananitas del tercer milenio a. de J.C. Cada uno consistía de una cámara grande con un altar en el lado sur, rodeado por 2 grandes pedestales. El templo del lado sudoriental, que data de ca. 2700 a. de J.C. , tenía escalones que conducían a un “lugar alto” circular. Un segundo templo, construido de adobe, mira hacia el oriente y fue probablemente dedicado al dios sol. Su altar domina una vista de la salida del sol sobre el monte Tabor y el valle del Jordán.
Rara vez están todos los eruditos de acuerdo con el significado y con la fecha de los descubrimientos arqueológicos y Meguido no es la excepción. J. W. Crowfoot ha insistido en que los así llamados edificios salomónicos, incluyendo los establos, son en realidad del tiempo de Omri y Acab. P. L. O. Guy, sin embargo, sostuvo que son salomónicos y su interpretación ha sido seguida generalmente por los arqueólogos contemporáneos. Yigael Yadin, después de sus excavaciones en Meguido, atribuyó los establos al reinado de Acab, de quien se sabe que tenía una fuerza de dos mil carruajes en su batalla contra Salmanasar III en *Qarqar. Meguido es tal vez el sitio más extensamente estudiado del mundo bíblico, pero todos sus misterios no han sido aún resueltos.
BIBLIOGRAFIA: C. S. Fisher, The Excavations of Armageddon, University of Chicago Press,Chicago, 1929. P. L. O. Guy, New Light from Armageddon, University of Chicago Press, Chicago, 1935, Robert S. Lamon, The Megiddo Water System, University of Chicago Press, Chicago, 1935. Gordon Loud, The Megiddo Ivories, University of Chicago Press, Chicago, 1939; Megido II, Seasons 1935–39 (2 vols.), University of Chicago Press, Chicago, 1948. Yigael Yadin, “New Light of Solomon’s Megiddo”, BA , XXIII, 1969, págs. 62–68.
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