GABAA
El nombre Gabaa significa “monte”. En unos pocos textos de la Biblia se confunde a Gabaa con la ciudad vecina de Geba, ya que los dos nombres sólo difieren en el hebreo por la ausencia o adición de una letra. Algunas veces la ciudad es llamada “Gabaa en Benjamín”, o “Gabaa, la que pertenece a Benjamín”; pero como ciudad de origen del rey Saúl a ésta también se le designa “Gabaa de Saúl”… Gabaa aparece primero en el período de los jueces como una ciudad inhóspita en la cual la esposa de un levita quien estaba viajando, fue violada tan brutalmente que murió a consecuencia de ello. Cuando la tribu de Benjamín rehusó traer a los culpables a juicio, las otras tribus israelitas lanzaron una guerra punitiva contra Benjamín que produjo la destrucción de Gabaa y la casi aniquilación de la tribu (Jue. 19, 20). Que el crimen cometido en Gabaa y la guerra que siguió fueron aún recordados en el siglo VIII a. de J.C. , puede descubrirse en las profecías de Oseas (Os. 9:9; 10:9). Más tarde, la ciudad es mencionada como el lugar de origen de la familia de Saúl, y también como su resídencia durante su reinado (1 S. 10:26; 11:4; 14:2, 16; 22:6; 26:1). Desde Gabaa llegaron algunos guerreros poderosos que se unieron a David (2 S. 23:29; 1 Cr. 11:31; 12:2, 3); también Micaías, la madre del rey Abías (2 Cr. 13:2). Que el lugar estaba habitado en los siglos VIII y VII a. de J.C. , es sabido por la mención de Isaías acerca de la población que ha huido cuando los asirios marcharon hacia Jerusalén desde el norte (Is. 10:29). La única otra mención de Gabaa se encuentra en los registros de Josefo de las Guerras Judías (Guerra V.ii 1) en los cuales él menciona que Tito, en 70 d. de J.C. , pasó la noche en Gabaa antes de llegar a Jerusalén.
Un estudio de varios pasajes del Antiguo Testamento en los cuales se menciona a Gabaa muestra que esta ciudad debió haber estado situada en el camino principal que conduce desde Jerusalén hacia el norte. En 1943, Gross, un joven teólogo alemán, identificó Tell el-Full, un prominente promontorio (866 mts. de altitud), a 5 kms. al norte de Jerusalén, con Gabaa. Su ubicación está de acuerdo con la afirmación de Josefo de que Gabaa yacía a una distancia de 30 estadios de Jerusalén (Guerra V. ii. 1). Aunque por un tiempo no todos los eruditos estuvieron de acuerdo con esta identificación, las excavaciones han demostrado que esto es correcto y ahora hay un acuerdo general acerca de ellos.
En 1968, Charles Warren llevó a cabo algunos sondeos en el promontorio de Tell el-Ful a nombre del Fondo Palestino de Exploración; pero los resultados de dicho trabajo nunca han sido publicados. Durante los años 1922 y 1923, W. F. Albright intermitentemente llevó a cabo excavaciones para la Escuela Americana de Investigación Oriental en Jerusalén y cavó una fortaleza en el promontorio. Otra temporada de excavaciones fue conducida allí por Albright en 1933. Los resultados arqueológicos e históricos de estas dos temporadas son los siguientes: Fueron hallados unos cuantos tiestos y cabezas de mazo que se originaron en la edad del bronce medio. Estos muestran que algún pueblo debió haber vivido en el montículo antes que la primera colonización hebrea tuviera lugar en el siglo XII a. de J.C. , la cual era una villa no fortificada que encontró su fin cuando fue destruida por fuego, ca. 1100 a. de J.C. , o un poco más tarde. Esta catástrofe debe estar conectada con los eventos registrados en Jueces 19, 20.
Durante la segunda mitad del siglo XI a. de J.C. , la primera fortaleza fue construida, probablemente por el rey Saúl. Esta “Fortaleza I” fue destruida después de la muerte de Saúl, evidentemente por los filisteos ya hacia finales del siglo. Albright excavó la torre suroeste de la fortaleza, y encontró que ésta había servido para proteger una pared casamata, la cual parece haber rodeado un patio abierto oblongo. La pared exterior de la estructura principal tenía un espesor de 1, 75 mts. mientras que la pared interna tenía 1, 20 mts. de espesor. El espacio entre las dos paredes era de 1, 20 mts. En la esquina una fuerte torre sobresalía de las paredes casamatas. Sus paredes eran de 2 mts. de espesor. Las paredes divisorias formaban tres cuartos en el piso bajo de esta torre de los cuales el más grande tenía un tamaño de 8, 00 por 2, 50 mts. mientras que los otros 2 tenían de 4, 10 por 3, 10 y 4, 10 por 2, 50 mts. Los restos de una escalera indicaban que la estructura total había tenido por lo menos dos pisos de altura. Un examen de las cenizas dejadas por la madera interior de la construcción de la fortaleza mostró que eran pino y ciprés carbonizados.
Albright no encontró rastros del resto de la fortaleza, los cuales evidentemente habían sido completamente removidos durante las actividades de construcción posteriores, pero él reconstruyó un plan general de la ciudadela y llegó a las dimensiones sobre la base de que “alrededor de 65 mts. al oriente de la esquina externa de la torre suroeste, la roca empezó a desaparecer tan rápidamente que la ciudadela no pudo haberse extendido más allá en esa dirección”. Además, él dedujo que la longitud total del lado sur, incluyendo las torres, no podía ser reducida “a una medida por debajo de la cual la distancia entre las torres llegaba a ser menos que la longitud de la torre suroeste”. Este razonamiento le llevó a asumir que la fortaleza había tenido una longitud mínima de 52 mts. en los lados sur y norte. Al fijar el radio de la longitud y la anchura como aproximadamente el mismo que el radio correspondiente entre las dimensiones de la torre sudoccidental, él calculó la longitud de 35 mts. para los lados más cortos. La fortaleza del siglo X en ‘Ain el Qudeirat (Cades-barnea) le sirvió a Albright como un ejemplo cercano para la reconstrucción de la fortaleza de Saúl (Albright, BASOR , No. 52, dic., 1933, pág. 8).
Las excavaciones revelaron, además, que la fortaleza de Saúl, probablemente destruida por los filisteos después de la muerte de Saúl en la batalla de Gilboa, fue pronto reconstruida en el mismo plano que la primera. La albañilería de esta “Fortaleza II” era mucho menos masiva; pero más regular en su forma y asentamiento que la de la estructura anterior. Sin embargo, esta fortaleza tuvo sólo una muy breve existencia y debió haber sido abandonada unos cuantos años después de su construcción. Esto lleva a la conclusión de que fue edificada por el rey David al poco tiempo de ser coronado rey de Judá, a fin de proteger su reino contra las tribus del norte que por unos cuantos años fueron gobernadas por Isboset, el hijo de Saúl. Tan pronto como estas tribus se unieron a Judá e hicieron posible que David gobernara sobre un reino unido el cual incluía todas las áreas interiores de Palestina, la necesidad de esta fortaleza limítrofe cesó de existir, con el resultado de que fue abandonada y gradualmente se convirtió en ruinas. La ausencia de un nivel en el cual se vea la destrucción por el fuego indica claramente que no tuvo un fin violento.
Después de la primera temporada de excavaciones Albright pensó que la siguiente reconstrucción del sitio ocurrió bajo el reinado del rey Asa de Judá, quien edificó Mizpa y Geba (la cual Albright en ese tiempo consideró ser un error por “Gabaa”), con materiales de construcción recogidos por Baasa de Israel para la fortificación de Rama; pero la cual él abandonó cuando una invasión de los arameos distrajo su atención de Judá (1 R. 15:16–22). Durante el período entre las dos temporadas de excavaciones en Gabaa las fechas de la cerámica palestinense fueron ajustadas, con el resultado de que durante las excavaciones de 1933, Albright reconoció que Tell el-Ful no contenía cerámica del período del hierro I–II transicional (de los siglos X y IX) y que, por lo tanto, Gabaa no fue reconstruida por el rey Asa, quien vivió en ese período.
A finales del siglo IX o durante la primera parte del siglo VIII, una torre de vigía (“Fortaleza III”) fue construida sobre la torre sudoccidental de la antigua ciudadela. En este proceso, los restos de las otras torres de la fortaleza precedente pudieron haber sido removidas, de tal suerte que nada de ellas ha sido preservado. La nueva fortaleza fue construida alrededor y sobre la esquina sudoccidental anterior con sus paredes externas protegidas por un bien construido revestimiento inclinado. Las dimenciones externas de esta torre de vigía eran ca. 16 por 15 mts. sin incluir el revestimiento. También debe haber tenido un segundo piso, el cual estaba sostenido por vigas de madera. Los restos carbonizados de esta madera mostraron que era almendro, en vez del ciprés conífero y pino usado en la fortaleza de Saúl. Evidentemente, las maderas coníferas habían desaparecido ya del área de Benjamín. Esta fortaleza fue destruida por fuego en el siglo VIII, tal vez durante la guerra siroefraimita contra Judá ( ca. 735 a. de J.C. ).
La torre de vigía fue reconstruida en el siglo VII sobre las mismas líneas que la anterior y fue destruida nuevamente ca. 600 a. de J.C. , esta vez probablemente durante una de las invasiones caldeas de Nabucodonosor, ya sea en 597 o 586 a. de J.C. De este período vienen trece asas de estampa real encontradas durante las excavaciones. Son del tipo de “rollos voladores” que estaban en uso durante el último período de los reyes de Judá hasta la cautividad babilónica.
El sitio en ruinas entonces permaneció deshabitado por varios siglos, hasta que la torre fue reconstruida en el siglo IV a. de J.C. , como “Fortaleza IV” de acuerdo con el plan similar de la “Fortaleza III”. En ese tiempo también fue construida una villa en la falda oriental del monte. La destrucción de la fortaleza y su villa fue ca. 200 a. de J.C. , tal vez en la guerra entre Tolomeo V y Antíoco III, como resultado de lo cual Palestina cambió de señores. Gabaa así nuevamente permanece en ruinas por más de un siglo, pero en el período romano fue construida una villa en el sitio la cual parece haber existido hasta el 70 d. de J.C. En ese tiempo fue probablemente destruida por Tito cuando se detuvo allí en su marcha hacia Jerusalén para capturar la ciudad
(Josefo, Guerra V.ii.1).
BIBLIOGRAFIA: W. F. Albright, “Excavations and Results of Tell el-Ful (Gibeah of Saul)”, AASOR for 1922–23, pág. 189. Laurence A. Sinclair, “An Archeaological Study of Gibeah (Tell el-Ful)”, AASOR for 1954, 56, págs. 5–52.
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