FILISTEOS
El nombre Palestina se deriva de un pueblo conocido como los filisteos quienes se radicaron en la llanura costera del sur, posteriormente conocida como la llanura filistea, durante el siglo XII antes de Cristo. Sus cinco ciudades principales, conocidas como la pentápolis filistea, fueron Gaza, Ascalón, Asdod, Ecrón y Gad. El monte Carmelo constituyó el límite norte del territorio filisteo. En tiempos de fortaleza militar los filisteos amenazaron el control israelita del centro de Palestina, aunque el hogar propio de los filisteos era la llanura costera y el de Israel el distrito central de las tierras altas.
De acuerdo con el profeta Amós (9:7) los filisteos llegaron a Canaán de Caftor, generalmente identificada con la isla de Creta. Durante el segundo milenio a. de J.C. , la Creta minoica controló mucho del área egea y su cultura elevada se extendió por todo el mundo mediterráneo. Empezando ca. 1400 a. de J.C. , se inició un período de declinación y la evidencia arqueológica muestra que la mayor parte de las ciudades de Creta fueron destruidas. Hacia el fin del período de declinación (1400–1125 a. de J.C. ) los griegos dóricos llegaron a la isla y sus anteriores habitantes se encontraron en numerosos lugares en el Mediterráneo oriental. Las “gentes del mar” saquearon el Asia Menor y el norte de Siria, causando como consecuencia la caída del imperio heteo ( ca. 1200 a. de J.C. ). La capital hetea en Hattusas y la ciudad-estado cananea de Ugarit fueron destruidas alrededor de este tiempo. Los filisteos estuvieron entre las gentes del mar que atacaron a Egipto durante los reinados de Merneptah y Ramesés III. Aunque rechazados por los egipcios, a los filisteos se les permitió radicarse en la costa sur de Canaán donde la clase dirigente de guerreros se radicó con sus familias.
Después de su radicación en Canaán, los filisteos parecen haber adoptado rápidamente una de las formas del lenguaje cananeo y también algunas de sus prácticas religiosas. Ellos adoraban a Dagón, una deidad mencionada en la literatura ugarítica (véase UGARIT). El hecho de que los filisteos eran incircuncisos (Jue. 14:3; Jue. 15:18) los diferenciaba de los hebreos. Los israelitas entraron a Canaán desde el oriente y se radicaron en las montañas aproximadamente al mismo tiempo que los filisteos se radicaron en los territorios de la costa sur de Palestina. Los intereses de los dos pueblos estaban necesariamente destinados a chocar, y la amenaza filistea condicionó mucha de la historia de Israel durante los días de Samuel, Saúl y los primeros años de David.
Antes del tiempo de David los filisteos tenían un monopolio sobre el hierro (1 S. 13:19-22) dándoles así una superioridad tecnológica sobre los israelitas. Han sido excavadas unas calderas de fundición en los límites del territorio filisteo en Tell Qasile, Tell Jemme y ‘Ain Shems (Bet Semes).
En Medinet Habu, en Egipto, hay escenas que representan los vagones, carros y barcos usados por los filisteos. Un guerrero filisteo es representado usando un tipo de falda hegea. Su yelmo es un sombrero de plumas con bandas para asegurarlo a la mandíbula, similar al que aparece en el disco Faestos de Creta.
En Canaán los filisteos capturaron Ascalón, Asdod, Gad y Gaza de los cananeos. Ellos mismos pudieron haber fundado la ciudad de Ecrón. El libro de los Jueces registra las proezas del juez Samgar quien le quitó la vida a seiscientos filisteos, y también habla de Sansón quien se enamoró de una muchacha filistea pero posteriormente vino a ser un enemigo acérrimo de los filisteos.
Las armas superiores de los filisteos los capacitaron para ocupar una posición segura en el territorio montañoso de Judea ( ca. 1050 a. de J.C. ). En la batalla de Afec los israelitas fueron totalmente humillados. Los hijos de Elífueron muertos y el arca de Jehová cayó en manos filisteas. Aproximadamente en este tiempo los filisteos destruyeron a Silo y ocuparon los fuertes de *Meguido y *Bet-sán en el valle de Esdraelón y Gabaón en Benjamín. Sin embargo, después de Ebenezer (1 S. 4), las fuerzas israelitas fueron capaces de pelear nuevamente. La amenaza filistea en parte motivó a los israelitas en su deseo de tener un rey, y bajo Saúl, Israel obtuvo importantes victorias sobre sus opresores. La historia de David y Goliat (1 S. 12) muestra que los filisteos aún eran capaces de aterrorizar a los ejércitos de Israel.
La derrota del ejército de Israel en el monte Gilboa, ocasión en la cual Saúl y su hijo Jonatán murieron, permitió a los filisteos asumir el control de mucho del territorio israelita. David, sin embargo, quien había vivido con los filisteos por un tiempo cuando Saúl estaba queriendo quitarle la vida, conocía sus tácticas y fue capaz de atacarlos con éxito (2 S. 5:17-25). El recuperó el territorio montañoso para Israel y confinó a los filisteos al área de la costa.
Mientras que los filisteos nunca llegaron a ser una amenaza seria para Israel nuevamente, continuaron causando problemas a través de toda la historia del reino dividido. Hubo luchas periódicas en la frontera (véanse 1 R. 15:27; 16:15). Josafat recibió tributo de los filisteos (2 Cr. 17:11) pero bajo Joram la ciudad limítrofe de Libnah se perdió para Israel (2 R. 8:22). Eran aún agresivos en el tiempo de Acaz (Is. 9:8-12). Los filisteos se aliaron con Egipto contra Nabucodonosor, pero sus gobernantes y su población fueron deportados casi de la misma manera en que Judá fue llevada al exilio (véanse Jer. 25:20; 47:2-7; Sof. 2:4-7; Zac. 9:5, 6). El nombre Filistia o Palestina, continuó siendo usado para referirse al territorio ocupado por los filisteos, pero para la época del Nuevo Testamento las ciudades fueron predominantemente helénicas con una población mixta.
Las excavaciones en los centros filisteos revelan un tipo distintivo filisteo de cerámica que data del siglo XII y de la primera parte del siglo XI. Esta es una imitación de las formas micénicas del siglo XIII y tiene afinidades con la cerámica excavada en Chipre y Rodas. Entre los tipos principales están los tazones listados de amarillo, los jarrones de cerveza de cuello alto, las copas y los vasos cubiertos con una pintura blanca sobre la cual se dibujaron diseños geométricos con pintura negra o rojo-púrpura. Durante los años posteriores los estilos de cerámica de los filisteos llegaron a ser difíciles de distinguir de los de otros pueblos del sur de Palestina.
BIBLIOGRAFIA: G. von Rad, “Das Reich Israel und die Philister”, Palästina Jahrbuch, XXIX, 1933, págs. 30–42. W. A. Heurtley, “The Relation between ‘Philistine’ and Mycenaean Pottery”, Quarterly, Department of Antiquities of Palestine, V, 1936, págs. 90–110. J. Bérard, “Philistins et Préhellenes”, Revue Archealogique, 1951, págs. 129–142. T. Dothan”, “Archaeological Reflections on the Philistine Problem”, Antiquity and Survival, II, 1957, págs. 151–164.
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