ESMIRNA
Hay dos Esmirnas. La primera ciudad, que se encuentra en el extremo nororiental del golfo de Esmirna, fue destruida por los lidios en el siglo VI a. de J.C. Los habitantes huyeron a las villas cercanas y la ciudad quedó en ruinas hasta el siglo IV, cuando en los días de Alejandro el Grande, Esmirna fue reconstruida —pero esta vez en el extremo sureste del golfo. Esta ciudad, a la cual Juan dirigió un mensaje en el Apocalipsis, está ubicada ca. 68 kms. al norte de Efeso por el camino romano sobre un excelente puerto doble. El puerto exterior era una porción del golfo que servía como ancladero; el puerto interior, ahora obstruido por bazares, tenía una entrada estrecha que podía cerrarse con una cadena.
La ciudad misma rodeaba el extremo de la bahía al pie de los 160 mts. del monte Pagus, su espléndida acrópolis. Sus calles estaban excelentemente pavimentadas y estructuradas en ángulos rectos. La ciudad tenía varias plazas y pórticos, una biblioteca pública, numerosos templos y otros edificios. Su acueducto aseguraba una amplia provisión de agua. Este centro comercial tenía una población que pudo haber alcanzado cerca de los 200.000 para el tiempo en que Juan envió su mensaje a la iglesia.
La recuperación de la Esmirna del Nuevo Testamento por medio de la investigación arqueológica es virtualmente imposible. La ciudad moderna cubre la antigua; y para empeorar la situación, la ciudad fue virtualmente destruida por un terremoto en el 178 d. de J.C. El emperador Marco Aurelio reconstruyó grandes áreas de la metrópoli.
A pesar de la dificultad en la excavación de Esmirna, la Asociación Histórica Turca ha llevado a cabo numerosas temporadas de excavación allí entre la primera y la segunda guerra mundiales y también desde la Segunda Guerra Mundial en adelante. Sus esfuerzos se han concentrado principalmente en el área del ágora, donde queda mucho por hacerse todavía. Los hallazgos aquídatan del tiempo de la reconstrucción de Marco Aurelio y por lo tanto no tienen ninguna relación con los tiempos del Nuevo Testamento. Unos cuantos restos de paredes de la acrópolis datan del primer siglo, así como las ruinas del acueducto y del teatro.
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