BET-SEMES
De acuerdo con Josué 15:10 Bet-semes era una ciudad ubicada en el límite norte del área tribal de Judá, entre Quesalón en las colinas y Timna cerca de Ecrón, en la llanura costera. Sin embargo, su nombre no es israelita, sino mucho más antiguo. Como “la casa del sol” evidentemente designaba una ciudad donde en una ocasión hubo un templo al dios sol. En Jos. 19:41 se le llama “Ir-semes”, “ciudad del sol”.
I. Identificación e Historia. Eusebio en su Onomasticon (Bethsamis) la identificó, en el cuarto siglo d. de J.C. , con un sitio a 16 kms. de Eleuterópolis (Beit Jibrin) en la dirección de Nicópolis hacia el “oriente”. La ciudad de Gezer posteriormente, de la misma fuente, se dice que estaba al norte de Nicópolis. Por lo tanto, es difícil entender la referencia de Eusebio al “oriente”, a menos que sea un simple error. De cualquier manera, el sitio estaría seguramente en las vecindades de Sefela, entre Eleuterópolis y Gezer, con las ciudades de Zora, Zanoa y Jarmut muy cerca, ya que a ellas se les asigna aproximadamente la misma distancia que a Eleuterópolis.
En tiempos modernos, fue Edward Robinson quien identificó el antiguo sitio con un pequeño promontorio ubicado inmediatamente al oeste de una villa árabe llamada Ain Shems y más tarde conservó el antiguo nombre: “Aquí están los vestigios de una extensa ciudad antigua que consiste de muchos fundamentos y de restos de las antiguas murallas de piedra labrada.” Este promontorio, una vez conocido por los árabes localmente como Tell er-Rumeilah yace en medio del amplio valle al que se le designó como el “valle de Sorek”. La colina baja, a 250 mts. sobre el nivel del mar, sobre la cual se levanta está entre dos wadis, lechos de ríos secos que se llenan sólo en las temporadas de lluvia, los que se encuentran a corta distancia hacia el occidente del sitio. El que se encuentra hacia el norte es conocido por los árabes como el Wadi es-Sarar y el que se encuentra al sur como el Wadi Ill’n. Hacia la colina del norte que limita el valle, unos 125 mts. más elevada que el tell, está el sitio de Zora, el hogar de Sansón (el moderno Sar’ah). La antigua ciudad no era grande, tenía ca. 3 ha. , en su cima. Este promontorio se levanta sólo algunos 30 mts. sobre los wadis. El valle era tan extenso y la naturaleza del sitio y su fuente de agua, siendo lo que era, el desarrollo de la ciudad aquí con defensas adecuadas del área era imposible. Entre ca. 1700 y 900 a. de J.C. fue erigida una ciudad fortificada, pero en la edad de bronce no pudo haber sido nunca el centro de una ciudad-estado. Esta estuvo probablemente siempre dependiendo de una ciudad más grande hacia el norte, oeste o sur. Durante el siglo X fue un punto de defensa y centro provincial del reino de Judá.
II. La Arqueología de la Ciudad. Bet-semes fue primeramente excavada por Duncan Mackenzie del Fondo de Exploración de la Palestina en 1911–12. Una muralla de la ciudad (en la edad de bronce), fue trazada a través de su curso alrededor de la ciudad y una puerta de la ciudad que pertenecía a ésta con tres entradas, fue excavada en el lado sur del tell. Cuatro estratos fueron distinguidos. El primero era de la edad de bronce terminando con la cesación de las importaciones micenas y chipriotas. La segunda ciudad estaba caracterizada por artículos filisteos, los cuales Mackenzie fue capaz de interpretor por primera vez y describir adecuadamente. La ciudad fue destruida por una conflagración que fue el rasgo más conspicuo en cada sección a través del tell. La tercera ciudad se cree que contenía dos fases, la primera interpretada como terminando con la invasión de Senaquerib en el año 701 a. de J.C. y la segunda como la ocupación de nuevo en el “último período de Israel”. El primer nivel de ocupación consistía de un monasterio bizantino en el extremo sudoriental del tell.
Cinco temporadas de excavación por la expedición del Haverford College, bajo la dirección de Elihu Grant, fueron conducidas en 1928–31 y 1933. Clarence S. Fisher sirvió como arquitecto y arqueólogo en 1929; Alan Rowe fue el arqueólogo en 1933. Informes preliminares de las primeras cuatro temporadas de trabajo fueron publicadas por Grant como: Beth-semesh, a Report of the Excavations Made in 1928 (Haverford, 1929); Ain Shems Excavations, Part I (Haverford, 1931), y II Parte (Haverford, 1932), la última mencionada siendo un registro condensado de objetos. Parte III apareció bajo el título Rumeileh (Haverford, 1934), era un informe de las excavaciones de 1933. Las partes II y III contienen los únicos planos de la excavación que fueron publicados.
En 1937, después de consultar con W. F. Albright, Grant invitó a G. Ernest Wright por un período de seis meses para preparar un informe completo del trabajo. Este fue publicado como Ain Shems Excavations, partes IV y V (Haverford, 1938–39). El primero es el volumen condensado del segundo y el tamaño comparativamente pequeño del todo representaba lo que podía hacerse en el tiempo disponible y con los registros sobrevivientes. El reporte sumario fue posible únicamente a causa del trabajo estratográfico de Alan Rowe en 1933 junto con su extensa selección del registro cuidadoso de la cerámica. En 1961, esta valiosa colección fue cambiada de Haverford College a su lugar permanente en el Museo de la Universidad en Filadelfia. En los sectores excavados en 1931 y 1933 y en la sección central del promontorio las fases del estrato II fueron mejor conservadas que a lo largo de la porción occidental excavada en 1929–30. El resultado fue una confusión en la numeración de la estrata en los informes preliminares que fueron corregidos en AS, V, pág. 15.
Excepto por ocasionales implementos de pedernal neolíticos y calcolíticos los que aparecieron en un contexto posterior, la primera ocupación del sitio fue durante las irrupciones de la primera parte de la edad de bronce media. Este material, junto con cascos de la II parte de la edad intermedia del bronce fue hallado sobre la superficie de la roca o suelo virgen y se le dio la designación de “Estrato VI”.
Estrato V fue el período de los hiksos de la edad II B y C del bronce intermedio (la última parte del siglo XVII hasta la mitad del siglo XVI). En este tiempo una pared de la ciudad bien construida fue levantada alrededor de la cima de la ciudad sobre roca de aproximadamente 2, 20 a 2, 4 mts. de ancho, cuyo curso más bajo consistía de grandes peñas, algunas casi de un metro de espesor. La parte superior de la muralla era de ladrillo sobre los fundamentos de piedra, se han encontrado en excavaciones masas de éste. La puerta de la ciudad de tres entradas es un ejemplo comparativamente pequeño del tipo típico de la edad del bronce ( APEF I, pág. 90, Fig. 28; II, pl. 3). Tres torres fueron descubiertas, una al noreste, otra al oriente y la restante al suroeste. Estas protegían puntos críticos en el plan de fortificación, aunque por lo menos una de ellas, la del suroeste, es una adición posterior, mientras que la occidental fue reconstruida, por lo menos, una vez después de la destrucción. Tres tumbas, números 9, 17 y 13 que datan de la última parte del siglo XVIII hasta la mitad del siglo XVII parecen preceder a la muralla de la ciudad. Otra tumba, No. 12, de los siglos XVII a XVI es tal vez contemporánea con ésta. Si esto es así, entonces la muralla no fue levantada antes de la mitad o segunda parte del siglo XVII. Este tipo de fortificación en el período sugiere que debajo de ésta a lo largo de la falda del tell había un glacis y una muralla más baja construida contra el promontorio pero se hizo insuficiente trabajo a lo largo de las brechas como para recobrarlo. Fue excavada una buena casa erigida contra un terraplén en la muralla occidental.
En 1933 Rowe incluyó en V lugar un grupo pequeño que contenía utensilios de bicromo de principios del siglo XV. Esto podría significar que la destrucción de la ciudad del bronce intermedio no había sido mucho antes de ca. 1500 a. de J.C. , en el caso más antiguo. Estos pocos lugares, sin embargo, pueden contener materiales mezclados con los estratos V y IV. En verdad, parece más posible que el fin de la ciudad V ocurriera en la reconquista de Palestina por Egipto durante la mitad del siglo XVI, tal dato sería más de acuerdo con otra cerámica encontrada en el estrato.
Un período más próspero en la historia de la ciudad fue el del estrato IV en la edad del bronce superior. Las ruinas de éste alcanzaron a casi dos metros de profundidad. Dos fases estaban presentes: una desde el siglo XV y principios del XIV y otra desde los siglos XIV hasta el XIII. Un edificio grande fue recuperado en la fase segunda, un cuarto del cual contiene 2 hornos de fundición de ladrillo con aberturas en los lados por las cuales el aire podía forzarse en el fuego con un soplete. Cerca había una caldera de un tipo diferente, larga, estrecha y probablemente abierta; estaba llena con cenizas y gotas de escoria cristalizada adherida a sus paredes laterales. Numerosas cisternas fueron por primera vez excavadas en la roca, con gargantas estrechas construidas a través de las ruinas del nivel de ocupación. Cada una tenía una pequeña depresión en el centro como un hueco de sumidero. El número de las cisternas era tal que uno puede deducir la invención de un cemento suficientemente eficiente para conservar el agua sin filtrarse a través de la roca. Los objetos más interesantes encontrados fueron una tableta escrita en la escritura cuneiforme ugarítica, los signos impresos en ésta hacia atrás (AS III, Pl. XXM y p. 29 Fig. 2A) y un ostracón que ostentaba letras en alfabeto cananeo antiguo (AS I, Pl. X). Las tumbas 10 y 11 conservan una fina serie de cerámica del siglo III que corresponde al fin de la era de la ciudad IV.
La ciudad del estrato IV fue destruida a fines del siglo XIII o a principios del siglo XII, pero la información no es suficientemente precisa para identificar a aquellos que la conquistaron. Dos silos, los números 515 y 530, contienen cerámica del período transicional ( ca. 1200 a. de J.C. ) y están después que el IVb pero antes que la ciudad III que fue construida sobre ellos. Estos sugieren la misma fase pre-filistea de la edad de hierro I como lo hace el Tell Beit Mirsim B de Albright de donde se deduce que la ciudad IV fue destruida a finales del siglo XIII, presumiblemente por los israelitas cuya vida está representada en estos silos.
De cualquier manera el estrato III, con ruinas de aproximadamente un metro de profundidad, contiene una fina colección de objetos filisteos. Esta fue una época de florecimiento para la ciudad. La muralla de la ciudad del lado occidental había sido destruida, pero fue reparada en esta época. Las casas fueron construidas muy modestamente pero fue encontrada una gran residencia con patio. Había evidencia de fundición de cobre como la que fue encontrada en la ciudad IV, con calderas en la dirección de norte a sur para recibir el viento occidental y fueron recuperadas porciones de varios sopletes de cerámica. Esta fue una época en que se edificaban cisternas debajo de las casas privadas, como había sido la edad anterior. Esta evidencia de prosperidad, junto con la ubicación geográfica de la ciudad y su cantidad de cerámica filistea, indica que estaba bajo el dominio político y económico de los filisteos, a pesar de la población israelita. Dado que sabemos que durante la segunda parte del siglo XI la fina cerámica filistea había dejado de fabricarse, se debe deducir que la terrible destrucción que redujo la ciudad a escombros ocurrió a más tardar a principios del tercer cuarto del siglo XI. Si esto fue así, entonces se puede deducir que Bet-semes tuvo que haber sido destruida violentamente por los filisteos poco tiempo después de la destrucción de Silo y de la toma posterior del arca de Bet-semes a Quiriat-Jearim (1 S. 6:1-7:2). Las cantidades de cerámica filistea fueron así encontradas porque la ciudad fue destruida en el tiempo en que los fragmentos rotos de los utensilios fueron conservados en grandes cantidades dentro de capas gruesas de los escombros de la destrucción.
La ciudad del estrato lla se remonta a la primera parte del siglo X a. de J.C. , cuando la ciudad había sido reconquistada por el gobierno davídico de Israel. Una reparación casamata de la muralla de la antigua ciudad se encontró, las dimensiones de las murallas y casamatas son tan semejantes a las del Tell Beit Mirsim (Debir) que se debe deducir que la erección de ambas tuvo una dirección común. Una gran residencia para el gobernador del distrito fue erigida y vuelta a usar en períodos posteriores, aunque nunca ha sido completa o cuidadosamente excavada. Al sureste de la residencia del gobernador se encontraba un granero del gobierno aún más grande, consistente en 3 largos cuartos paralelos rodeados de paredes bien construidas de 1, 50 a 1, 75 mts. de espesor. La residencia está elevada y pudo haber sido construida sobre un relleno (¿millo
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