ABRAHAM
Aunque los nombres de los patriarcas bíblicos no aparecen fuera de la Biblia, la arqueología ha podido arrojar luz sobre el período en el cual vivieron. Las excavaciones han revelado la naturaleza de la cultura material de la era patriarcal y algunos documentos escritos proveen detalles adicionales.
El nombre Abraham es semejante a nombres semíticos occidentales, tales como Abiram, Abamram y Abarama hallados en la literatura cuneiforme. Un documento de negocio de la antigua Babilonia afirma que un hombre llamado Abarama, hijo de Awel-Ishtar, alquiló un buey por un mes. Otra tablilla cuneiforme de veintiún líneas relata los términos bajo los cuales Abamrama arrendó una labranza. Una tercera tablilla fechada dos años después que el buey fue alquilado, es un recibo del pago de un siclo que Abamrama hizo como arrendamiento de su campo. Nombres con los mismos componentes se han encontrado en *Mari.
Abraham y sus descendientes representan étnicamente numerosas estirpes. *Labán, el nieto de Nacor, hermano de Abraham, es específicamente denominado arameo (Gn. 25:20; 31:20, 24). Los israelitas después confesaron: “Un arameo a punto de perecer fue mi padre …” (Dt. 26:5). La tierra a la cual Abraham envía a su siervo para conseguir la novia para Isaac era Mesopotamia o Aram-naharaim (Gn. 24:10). Jacob, al huir hacia la casa de su tío Labán, viajó al mismo lugar Padanaram, “Los campos de Aram” (Gn. 28:5, 6).
Cerca del año 2000 a. de J.C. sucedieron grandes cambios por todo el Cercano Oriente debido a las incursiones de las gentes semíticas del nordeste conocidas como *amorreos (“occidentales”) por las gentes de Mesopotamia. Con la caída de Ur ( ca. 1950 a. de J.C. ) los amorreos presionaron hacia el sur de Mesopotamia y rápidamente controlaron sus principales ciudadesestados. Entre la edad del bronce antigua y media, existe la evidencia arqueológica de un receso en la ocupación de muchas ciudades palestinas. Las excavaciones de Albright en *Tell Beit Mirsim, el trabajo de Kathleen Kenyon en *Jericó y la exploración de Nelson Glueck en la Transjordania demuestran una declinación en la densidad de la colonización seguida antes del fin del siglo XX a. de J.C. por un virtual abandono del territorio a los pueblos nómadas (ver W. F. Albright, The Archaeology of Palestine, pág. 82). Similarmente, los textos egipcios de execración indican que pueblos nómadas y semi nómadas estuvieron en Palestina durante el siglo XX a. de J.C.
Entre los amorreos y pueblos relacionados, que presionaron en Canaán durante el siglo XX a. de J.C. , se debe probablemente colocar al patriarca Abraham. El término amorreo probablemente incluía un número de subgrupos como los *arameos con quienes la familia patriarcal estaba claramente relacionada. Al hablar del origen de Jerusalén, Ezequiel en su alegoría de la esposa infiel dice: “Tu origen, tu nacimiento es la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo y tu madre hetea” (Ez. 16:3). Aunque el profeta no estaba haciendo un pronunciamiento en cuanto al origen nacional, se acordó de algo de la mezcla de antepasados del pueblo escogido.
Tan sólo en una ocasión (Gn. 14:13) a Abraham se le llama “el hebreo”, palabra que parece estar relacionada con el *Habiru o Hapiru el cual apareció en varias partes de la fértil media luna durante el segundo siglo a. de J.C. Etimológicamente, la palabra puede significar “los que atraviesan” en el sentido de atravesar o emigrar. Probablemente el término “hebreo” no se refería a un grupo racial en particular, sino a una clase social. Un hapiru-hebreo era un extranjero, y tal término a menudo tenía malas connotaciones para los habitantes ya establecidos de un país. En las *Cartas de Amarna los hapirues son descritos como invasores merodeantes que amenazaban la paz de las ciudades-estados de Siria y Palestina.
Aunque el área alrededor de Harán, designada como Padan-aram o Aram Naharaim, era la que los patriarcas consideraron como su hogar ancestral (Gn. 24:4, 10), se dice que los familiares inmediatos vinieron de “Ur de los caldeos” (Gn. 11:31). La versión Septuaginta habla de la “tierra de los caldeos” sin referencia a Ur.
Una gran ciudad sumeria llamada *Ur estaba ubicada al sur de Mesopotamia en el territorio de al-Muqaiyar. Después de la Primera Guerra Mundial un grupo conjunto del Museo Británico y la Universidad de Pensilvania condujo una serie de expediciones allá bajo la dirección de Leonard Woolley. Siendo que esta Ur estaba en la tierra conocida en los tiempos neobabilónicos como Caldea, los eruditos bíblicos fueron grandemente convencidos de que al-Mucaiyar era el sitio de la niñez de Abraham.
Una tableta acadia de Ugarit contiene una carta del rey heteo Hattusilis III ( ca. 1275–1250 a. de J.C. ) para el rey Niqmepa’ de Ugarit. Los comerciantes son llamados “hombres mercaderes, ciudadanos de la ciudad de Ura”. Que los caldeos eran conocidos en el noroeste tanto como en el sur de Mesopotamia ha sido atestiguado por Jenofón quien menciona a étos como vecinos de los armenios (Anabasis IV. iii. 4; V. v. 17; Cyropaedia III. i. 34). Cyrus H. Gordon presenta el caso de un Ur norteño e identifica a Abraham como un comerciante príncipe en su artículo “Abraham as a merchant prince” ( JNES , XVII, 1958, págs. 28–31). Una interpretación anterior identificaba a Ur con Urfa (Edesa) 32 kms. de Harán, hacia el noroeste. Pero esto no es muy posible sobre bases solamente lingüísticas. Varias ciudades en el Asia Menor eran llamadas Ura, pero Abraham, al viajar hacia Harán de cualquiera de ellas, se hubiera desviado si Canaán era su destino final como lo indica la Escritura (Gn. 11:31).
Aunque falta la prueba positiva, la mayoría de los eruditos aún identifican el Ur bíblico con al-Muqaiyar. Tanto Ur como Harán estaban dedicados a Nannar, la diosa Luna y compartían el mismo énfasis religioso. Una emigración hacia Canaán desde al-Muqaiyar llevaría a Abraham a través de las tierras de la fértil media luna a la vecindad de Harán. Es posible que un grupo semita de clanes del nordeste hubiera emigrado hacia el sur de Ur y posteriormente (tal vez después de la caída de la dinastía del Ur III), haya emigrado hacia el norte otra vez al área de Harán donde se hubiera encontrado más cómodo. Este hecho podría explicar la aversión de Taré para mudarse a Canaán e indica la razón del afecto que los patriarcas tenían por Harán. Es de gran significado el hecho de que Ur mismo nunca se consideró como el hogar patriarcal, donde quiera que haya estado localizado.
Los patriarcas bíblicos a menudo se describen como nómadas o seminómadas. Este es, por supuesto, un aspecto de sus vidas como aparece en el Génesis. Tienen manadas de ganado, rebaños de ovejas y de cabras y se mueven alrededor de las llanuras de Palestina entre Dotán y Beerseba buscando pastos y fuentes de agua. Por otra parte, la Biblia describe a los patriarcas como ricos en oro y plata. Cuando su sobrino Lot estaba en problemas, Abraham pudo levantar un ejército personal, desafiar las fuerzas combinadas de una confederación de reyes orientales y obtener una gran victoria militar (Gn. 14). Al morir Sara, Abraham paga por la parcela para su sepultura con “cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes” (Gn. 23:16). Aunque Abraham no poseía bienes raíces, fue un hombre de riqueza e influencia.
Durante el período de los patriarcas bíblicos, la cordillera central de Palestina estaba escasamente poblada. Había vastas áreas en las cuales los seminómadas como Abraham podían pastar sus rebaños y manadas. Las ciudades mencionadas en el relato bíblico (Dotán, Betel, Siquem y Jerusalén) se sabe que existieron en la Edad Intermedia del Bronce. Los patriarcas a menudo viajaban cerca de las ciudades. Se dice de Lot que él “habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Gn. 13:12). De la misma manera, Abraham “removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón” (Gn. 13:18).
De acuerdo con el relato bíblico, durante la época de Abraham existía gran movilidad. Abraham mismo viajó desde Ur hasta *Harán, Canaán, Egipto y de regreso hasta Canaán. Para el siglo XIX a. de J.C. , mercaderes asirios habían penetrado Capadocia en el Asia Menor con propósitos comerciales. Sus registros se han conservado en las tabletas de Capadocia. Los contactos entre Palestina y Egipto, cuya famosa dinastía XII empezó ca. 1991 a. de J.C. , fueron frecuentes. Las tumbas palestinas del período entre 2000–1800 a. de J.C. contienen numerosos artefactos egipcios. Los “textos de execración” muestran en forma negativa la relación entre Egipto y Palestina durante los siglos XX y XIX a. de J.C. En las series más antiguas, se inscribieron imprecaciones contra los varios enemigos en jarrones o tazones que eran luego quebrados para hacer efectiva la maldición. En las segundas series las imprecaciones fueron inscritas en figurines de barro que representaban cautivos atados. El primer grupo (conocido como los textos de Berlín) menciona a Jerusalén y a Ascalón como enemigos de Egipto; el segundo (o los textos de Bruselas) nombra a Jerusalén, Siquem, Aco (Acre), Acsaf (cerca de Acre), Tiro, Hazor, Astarot (en Basán) y Pella (al otro lado del Jordán desde Bet-sán).
Del siglo XX a. de J.C. , se tiene también la famosa *Historia de Sinuhé que cuenta cómo un noble de alto rango huyó de Egipto y viajó a Kedem (“el oriente”). Fue recibido favorablemente por un príncipe local en el alto Retenu (nombre egipcio para Siria y Palestina). Allí se radicó y vivió feliz prosperando hasta que fue invitado a regresar a Egipto. De este mismo período ( ca. 1900 a. de J.C. ) son las pinturas de las tumbas de *Beni Asan en Egipto las cuales describen a treinta y siete semitas que traen regalos y desean comerciar. El vestuario y equipo de estos asiáticos era probablemente similar al de Abraham quien visitó Egipto alrededor de esa misma época.
Antes de entrar a Egipto, Abraham instruyó a Sara para que dijera que era hermana de él, porque temía que los egipcios lo mataran si sabían que él era su esposo (Gn. 12:11-13). Subsecuentemente Faraón la incorporó a su harén hasta que vino una serie de plagas sobre su casa (Gn. 12:17-20). El tema de un Faraón que hace un gran esfuerzo para conseguir una mujer hermosa para esposa, aun cuando ella tiene marido, aparece en el cuento de los *Dos Hermanos. Faraón envió mensajeros al valle de Cedad (Líbano) para traerle la mujer. Bata, el marido, mató a todos los mensajeros, excepto uno que regresó para darle la noticia al Faraón. Faraón, sin embargo, envió una segunda expedición que incluía esta vez a una mujer quien llevó ornamentos que pudieran atraer a la joven a la corte egipcia. La mensajera, tuvo éxito porque “la mujer regresó a Egipto con ella y hubo gran regocijo por ella en toda la tierra y su majestad la amó mucho y le dio el rango de la gran favorita”. Aunque el papiro que contiene el cuento egipcio data del siglo XII a. de J.C. , el extraño cuento que registra es sin duda mucho más antiguo. Un hombre como Abraham bien podía temer que el Faraón usara de todos los medios a su alcance para añadir una mujer bella a su harén.
Después de regresar de Egipto, Abraham y Lot se separaron, tomando Lot el valle del Jordán y Abraham radicándose en Canaán. Génesis 13:10 relata que Lot vio “toda la llanura del Jordán que toda era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto …” Esta área es ahora muy calurosa y estéril, la parte menos deseable de Palestina. La arqueología, sin embargo, ha demostrado que no siempre fue así. Entre 1932 y 1939, Nelson Glueck, en ese tiempo director de las Escuelas Americanas de Investigación Oriental en Jerusalén, hizo un estudio exhaustivo del sur de la Transjordania al oriente y al sur del mar Muerto. Descubrió que algunos pueblos nómadas se radicaron allí en villas, en los siglos antes del año 2000 a. de J.C. Repentinamente, aproximadamente entre el siglo XX o XIX a. de J.C. las villas fueron abandonadas y por alguna razón la gente en esa área se convirtió en nómada.
Se sabe que hubo una ciudad grande en Khirbet Karak al extremo sur del mar de Galilea entre 2500 y 2000 a. de J.C. *Bet-sán tiene una historia que data desde 3000 a. de J.C. Las una vez grandes ciudades de Sodoma, Gomorra y Zoar están probablemente debajo de aguas no profundas al extremo sur del mar Muerto. W. F. Albright excavó dos sitios en las cercanías y encontró que ellas fueron abandonadas aproximadamente en el siglo XX a. de J.C. , lo mismo que otras ciudades del sur de la Transjordania. Estos descubrimientos indican por qué Lot habría escogido radicarse en el valle del Jordán y esto ayuda a situar a Abraham en los siglos XX o XIX a. de J.C.
El temor de Abraham de que su esclavo Eliezer llegara a ser su heredero (Gn. 15:1-4) puede ser explicado por los procedimientos de adopción descritos en las *Tabletas de Nuzi. Una pareja sin hijos podía adoptar un hijo, a menudo un esclavo favorito. Si después le nacía un hijo a la pareja, el hijo adoptivo cedería sus derechos al hijo nacido a la pareja, aunque ciertos intereses del hijo adoptivo serían guardados. Es probable que Eliezer fuera el hijo adoptivo de Abraham pero que el patriarca quisiera un hijo propio para que fuera su heredero.
En los contratos matrimoniales de Nuzi se lee frecuentemente que a una mujer sin hijos se le requería que proveyera de una concubina a su esposo la cual sería la madre de sus hijos. Una situación similar prevaleció en el código de *Hamurabi. “Si un hombre toma a una sacerdotisa y ella no le concibe hijos y él decide tener una concubina, ese hombre puede tomar una concubina y traerla a su casa. Esa concubina no tendrá el rango de su esposa” (párrafo 145). Estas leyes y costumbres proveen el trasfondo cultural sobre el cual se puede entender la sugestión de Sara a Abraham,” … te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella”. (Gn. 19:2).
El código de Hamurabi encaró la situación realísticamente en la cual tal sierva concebiría hijos al esposo de su ama y aspiraría a una posición más elevada en la casa: “Si un hombre toma una sacerdotisa y ella concede su sierva a su esposo y la sierva le da hijos y después esa sierva toma rango con su ama porque ella ha dado hijos, su ama no podrá venderla por dinero, pero puede reducirla a esclavitud y contarla entre sus esclavas” (párrafo 146). Después que Agar hubo concebido, Sara “la afligía y ella huyó de su presencia” (Gn. 16:6). Después Abraham se entristeció mucho cuando Sara le urge diciendo: “Echa esta sierva y a su hijo” (Gn. 21:10, 11), un deseo en contra de la costumbre y leyes vigentes.
La compra por Abraham de la propiedad de Efrón el heteo, para el entierro, se puede entender a la luz del código de leyes heteo hallado en *Boghazkoy, Turquía. El código estipula que un comprador debe prestar ciertos servicios feudales si compra toda la propiedad del vendedor. Si se vende una porción de la propiedad, el vendedor continuará con la obligación. Aunque Abraham sólo requirió la cueva en la orilla del campo de Efrón como el lugar para sepultura (Gn. 23:9), Efrón insistía en que le comprara todo el terreno (Gn. 23:11). Efrón evidentemente vio la oportunidad de deshacerse de sus obligaciones, haciendo a Abraham feudatario de todo el campo.
BIBLIOGRAFIA: Leonard Woolley, Abraham: Recent Discoveries and Hebrew Origins, Faber and Faber, London, 1935. Dorothy B. Hill, Abraham: His Heritage and Ours, Beacon Press, Boston, 1957.
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