Unciones
La Liturgia incorpora en rito de celebración de varios sacramentos, la unción con óleo, como signo de la penetración del Espíritu Santo en las personas a las que se confiere. Inicialmente debía de ser elaborado con aceite de oliva, pero San Pablo VI autorizó que pudieran ser utilizados otros aceites vegetales, atendiendo a las necesidades pastorales de los diferentes países en los que el uso de aceite de oliva no es habitual.
Hay tres tipos de óleos, todos los cuales son bendecidos por el obispo, en el transcurso de la Misa Crismal: El óleo de los catecúmenos que se utiliza en la unción previa al Sacramento del Bautismo; el Santo Crisma que se emplea para la unción postbautismal y en la ordenación de obispos y presbíteros; y finalmente el óleo de los enfermos para la administración del Sacramento de la Unción de los Enfermos, antes conocido como Extremaunción.
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