Trasagrario
Lugar destinado en las catedrales y colegiatas aragonesas, así como en algunos templos conventuales, para reservar el Santísimo Sacramento.
Se trataba de un camarín situado tras el altar mayor, al que se accedía por unas escaleras. Allí existía un pequeño altar con un sagrario en el que se conservaba el Santísimo.
El trasagrario se abría a la nave del templo, mediante un vano circular u ovalado, cerrado con un cristal, que era conocido con el nombre de óculo eucarístico, integrado y resaltado en la estructura del retablo.
Suele afirmarse que la existencia de estos trasagrarios, con sus correspondientes óculos se debió a un privilegio concedido por el Papa Luna Benedicto XIII a las iglesias aragonesas. El primer retablo que incorporó un óculo eucarístico fue el de la Seo de Zaragoza, construido a mediados del siglo XV.
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