Tiara
Es el símbolo de la dignidad propia del Sumo Pontífice, pero no es un ornamento litúrgico ya que, en las celebraciones ha utilizado siempre la mitra de obispo de Roma.
La tiara es un tocado circular y elevado, rematado por el orbe y la cruz, circundado por una triple corona ducal que pretendía representar los tres poderes de los que está investido el Papa: La dignidad real, la imperial y la espiritual o como señala el Diccionario de la Real Academia Española, de su autoridad como Papa, Obispo y Rey. De la parte posterior penden dos ínfulas que caen sobre la espalda.
Comenzó a ser usada en el siglo XI e, inicialmente, sólo contaba con una corona o cerco. Fue Bonifacio VIII quien añadió las ínfulas y una segunda corona, asemejándola a la corona del emperador. Posteriormente, durante el exilio de Aviñón se completó con la tercera corona que se ha mantenido hasta nuestros días.
La tiara le era impuesta al nuevo Papa en el momento de su coronación y, poco a poco, se convirtieron en piezas de rica orfebrería que le eran donadas por soberanos o corporaciones.
San Pablo VI renunció a su uso y, en un gesto simbólico, la entregó a los pobres, aunque esa tiara terminara expuesta en la catedral de Washing- ton. Desde entonces, no ha vuelto a ser utilizada, aunque figuraba en las armas pontificias, hasta que Benedicto XVI decidió timbrar las suyas con la mitra, planteando un problema de imagen que fue resuelto con un diseño que se aproxima bastante al de la tiara.
Hay que tener presente que la tiara con las dos llaves cruzadas sigue siendo el emblema de la Santa Sede y del Estado Vaticano.
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