Tedeum
La Real Academia Española designa de esta forma al himno que la Iglesia entona como expresión de acción de gracias a Dios por los beneficios recibidos.
Toma su nombre de la unión de las dos primeras palabras de su versión en latín, idioma en el que fue escrito inicialmente. La leyenda afirma que fueron San Ambrosio y San Agustín quienes lo compusieron, cuando el futuro obispo de Hipona se preparaba para recibir el Bautismo, bajo la tutela de San Ambrosio, obispo de Milán.
Pero, como sucede con otras muchas oraciones, los investigadores no se ponen de acuerdo a la hora de atribuirle una autoría precisa. Tampoco sabemos, con certeza, cuándo se realizó, aunque tuvo que ser a lo largo del siglo IV. Desde entonces se convirtió en uno de los himnos más difundidos y su uso es habitual, no sólo en las grandes celebraciones, sino también en el Oficio de Lecturas. Te Deum laudamus,
A ti, oh Dios, te alabamos te Dominum confitemur.
a ti, Señor, te reconocemos. Te aeternum patrem,
A ti, eterno Padre, omnis terra veneratur.
Te venera toda la creación. Tibi omnes angeli,
Los ángeles todos, tibi caeli et universae potestates.
los cielos y todas las potestades te honran. Tibi cherubin et seraphim,
Los querubines y serafines incessabili voce proclamant:
te cantan sin cesar: «Sanctus, Sanctus, Sanctus,
Santo, Santo, Santo es el Señor Dominus Deus Sabaoth.
Dios del universo. Pleni sunt caeli et terra
Llenos están los cielos y la tierra majestatis gloria tuae».
de la majestad de tu gloria. Te gloriosus Apostolorum chorus,
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles, te prophetarum laudabilis numerus,
la multitud admirable de los profetas, te martyrum candidatus laudat exercitus.
El blanco ejército de los mártires. Te per orbem terrarum
A ti la Iglesia santa, sancta confitetur Ecclesia,
extendida por toda la tierra, te proclama: Patrem immensae maiestatis;
Padre de inmensa majestad; venerandum tuum verum et unicum Filium;
Hijo único y verdadero, digno de adoración; Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.
Espíritu Santo, defensor. Tu rex gloriae, Christe,
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo. Tu Patris sempiternus es Filius.
Tú eres el Hijo único del Padre. Tu, ad liberandum susecpturus hominem,
Tú, para liberar al hombre, aceptaste la
condición non horruisti Virginis uterum.
humana sin desdeñar el seno de la Virgen Tu, devicto mortis acuelo,
Tú, rotas las cadenas de la muerte, aperuisti credentibus regna caelorum.
abriste a los creyentes el reino de los cielos. Tu ad dexteram Dei sedes,
Tú te sientas a la derecha de Dios in gloria Patris.
en la gloria del Padre. Iudex crederis esse venturus.
Creemos que un día has de venir como juez. Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni,
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus
siervos quos pretioso sanguine redemisti.
a quienes redimiste con tu preciosa sangre. Aeterna fac
Haz que en la gloria eterna cum sanctis tuis in gloria numerari.
nos asociemos a tus santos. Salvum fac populum tuum, Domine,
Salva a tu pueblo, Señor, et benedic hereditati tuae.
y bendice tu heredad. Et rege eos,
Sé su pastor et extolle illos usque in aeternum.
y ensálzalo eternamente. Per singulos dies benedicimus te;
Día tras día te bendecimos et laudamus nomen tuum in saeculum,
y alabamos tu nombre para siempre, et in saeculum saeculi.
por los siglos de los siglos. Dignare, Domine, die isto
Dígnate, Señor, en este día sine peccato nos custodire.
guardarnos del pecado. Miserere nostri, Domine,
Ten piedad de nosotros, Señor miserere nostri.
ten piedad de nosotros. Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros quem ad modum speravimus in te.
como lo esperamos de Ti. In te, Domine, speravi:
En Ti, Señor, confié, non confundar in aeternum.
No me veré defraudado para siempre.
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