Sucesor del Príncipe de los Apóstoles
Es el tercero de los títulos que usa el Papa, el cual, como obispo de Roma, es el sucesor de San Pedro y, por lo tanto, de su condición de «Princeps pastorum», como señalaba el Concilio Vaticano I.
Fue ese concilio, celebrado en 1870, donde se definió, como materia de fe, esa primacía de Pedro que han recibido sus sucesores.
En los Evangelios se relata el momento en el que el propio Jesucristo instituyó a San Pedro como cabeza del Colegio Episcopal del que la Constitución Lumen Gentium señalaba que «no tiene ninguna autoridad si no se le considera junto con el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, como Cabeza del mismo».
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