Soberbia
Es el primero de los pecados capitales y es deseo desordenado centrado en nosotros mismos que nos hace considerarnos superiores a los demás, pretendiendo ser el centro de la atención de todos y, en gran medida, relegando a Dios del centro de nuestra vida, considerándonos autosuficientes sin necesidad de requerir el auxilio de la gracia.
Frente a él se opone la virtud de la humildad que nos induce a considerar nuestras propias limitaciones, tanto en relación con Dios como con el prójimo.
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