Silla gestatoria
Era el asiento en el que era llevado el Papa a las grandes ceremonias litúrgicas y a las audiencias públicas. Tapizado en terciopelo rojo y ricamente labrado y decorado, estaba situado sobre una plataforma de madera, en cuyos laterales existían unos soportes de hierro, a través de los cuales se introducían dos largas varas de madera, una a cada lado, forradas de terciopelo, para poder ser llevada a hombros.
De esta misión se encargaban 12 personas conocidas con el nombre de sediarii, que vestían unas túnicas rojas.
El uso de esta silla es muy antiguo y ya está documentado en el siglo V. Estuvo en vigor hasta épocas recientes. De hecho, fue San Juan Pablo II quien la sustituyó por los populares vehículos a los que se conocía con el nombre de «Papamóviles».
La entrada del Papa en la silla gestatoria, flanqueada por los flabelos, era un signo de majestad que se justificaba como una manera de hacer visible la figura del Pontífice ante los numerosos fieles congregados que, de otra manera, no podrían llegar a distinguirla. Hubo muchos Papas que se resistieron a utilizarla ya que era muy incómoda y a algunos les imponía cierto temor. El último que la usó fue Juan Pablo I, pero no en el momento de su entronización, sino cuando fue a tomar posesión de la Basílica de San Juan de Letrán.
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