Sedile
Era un pequeño madero que sobresalía perpendicularmente del stipes, el palo vertical de una cruz, sobre el que se apoyaba a horcajadas el condenado para alargar el suplicio, dilatando su fallecimiento, al facilitarles, en cierto modo, su respiración. Esa misma finalidad tenía el suppedaneum en el que se clavaban los pies y que a veces se confunde con el sedile, siendo elementos diferentes.
La cruz en la que murió Cristo no tenía sedile y probablemente tampoco suppedaneum, aunque este aparece representado en algunos crucifijos.
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