Sarcófago
Sepulcro para la inhumación de los cadáveres que toma su nombre de la piedra utilizada en la civilización griega para construirlos, cuyas características facilitaba la rápida consunción de las partes blandas.
El uso de sarcófagos está documentado desde épocas remotas, especialmente entre aquellos pueblos que utilizaban este procedimiento de inhumación con momificación previa o sin ella. En el mundo romano, se construyeron sarcófagos de gran belleza. Algunos de ellos fueron reutilizados en las primeras épocas del Cristianismo, borrando algunos símbolos paganos para sustituirlos con elementos religiosos propios.
Pero también se hicieron algunos, conocidos como paleocristianos, con programas iconográficos muy elaborados. Entre ellos, podemos destacar los conservados en la cripta del antiguo monasterio de Santa Engracia, en Zaragoza, actual basílica menor.
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