Santos Inocentes
La Iglesia celebra el 28 de diciembre la fiesta de los Santos Inocentes dedicada a todos los niños menores de dos años que fueron mandados matar por Herodes para intentar acabar con el Mesías, de cuyo nacimiento le habían dado cuenta los Magos, llegados de oriente para adorarle.
El episodio es narrado en el Evangelio de San Marcos, donde se indica que Herodes les pidió que fueran a Belén, como pretendían, pero que, si lo encontraban, le informaran para ir, también, a adorarle.
Los Magos conocieron en sueños que el rey pretendía, en realidad, acabar con el Niño y decidieron regresar por otro camino.
«Entonces Herodes, al ver que los magos se habían burlado de él, montó en cólera y mandó matar a todos los niños de Belén y de todo su territorio, de dos años para abajo, según el tiempo que había calculado por los magos» (Mt. 2, 19).
No se conoce el número de niños que murieron asesinados, pero teniendo en cuenta que los habitantes de Belén eran 800, en aquellos momentos, no sería tan elevado como algunos han supuesto. Hay que tener en cuenta que, para esa población, una estimación razonable de nacimientos anuales es de unos 20, por lo que los menores teóricos de dos años no podía ser superior a 40. A ellos, hay que restar los que fallecían en el primer año de vida, cuando la mortalidad podía alcanzar cifras en torno al 50%. En cualquier caso, debió suponer un duro golpe y una muestra de la crueldad del monarca.
Por otra parte, aunque el episodio sucedió después de la visita de los Magos, la Iglesia lo recuerda unas fechas antes.
En España, la celebración de los Santos Inocentes ha estado asociada a las bromas características que, en otros países, tienen lugar el 1 de abril, sin ninguna relación con esta conmemoración religiosa.
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