Santo Sudario de Oviedo
En la Cámara Santa de la catedral del Salvador de Oviedo, se conserva una preciada reliquia, conocida como el Santo Sudario que, como otras contenidas en la llamada «Arca Santa» llegaron hasta allí procedentes de Toledo, donde habían estado hasta la invasión musulmana. Sobre el recorrido de este arca hasta llegar a Oviedo, hay diversas teorías. Al parecer fue el rey Alfonso II de Asturias quien la depositó en su actual emplazamiento.
Según la tradición, se trata del sudario que cubrió el rostro del Señor en el momento de ser depositado en el Sepulcro, recubierto por encima por la Sábana Santa.
La relación entre ambas reliquias ha sido objeto de especial atención por parte de numerosos especialistas. Para algunos las semejanzas son muy grandes, hasta el punto de haber encontrado granos de polen iguales en ambas, así como muestras de sangre del mismo grupo. Los más escépticos cuestionan estos trabajos, afirmando que se trata de un tejido realizado hacia el siglo VIII d. C., aportando pruebas realizadas con el método del radiocarbono.
Pero lo cierto es que, durante toda la Edad Media, el Santo Sudario y otras reliquias de la catedral del Salvador se convirtieron en centro de atracción para los numerosos peregrinos que discurrían por el camino de Santiago, hasta el punto de que se popularizó la frase «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor».
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