Saduceo
En el Nuevo Testamento se hace alusión frecuente a los saduceos junto con los fariseos. Los primeros se consideraban descendientes del Sumo Sacerdote Sadoc o Sadoq, de la época del rey Salomón y constituían una corriente dentro de la religión judía, integrada fundamentalmente por miembros de familias notables. A diferencia de los fariseos, sólo aceptaban la validez de lo prescrito en la Torá, en el Pentateuco, y negaban la inmortalidad del alma y, por supuesto, la resurrección de la carne. Rechazaban la doctrina sobre los ángeles y el concepto de Providencia, manteniendo una evidente rivalidad con los fariseos, mucho más rigurosos en el cumplimiento de los preceptos de la Ley, pero compartían su oposición a la doctrina predicada por Jesucristo. Los saduceos, como tales, desaparecieron tras la caída de Jerusalén, de manera que el actual judaísmo, procede en gran medida de la corriente farisea.
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