Rosario Perpetuo
En 1629, el dominico Timoteo Ricci distribuyó 8.760 invitaciones, una por cada hora del año, a otras tantas personas que se comprometían a rezar en la hora que les había correspondido los quince misterios del Rosario.
Nació, así, el Rosario Perpetuo, una iniciativa en virtud de la cual se rezaba permanentemente en el mundo el Santo Rosario, a través de esas 8.760 personas que se comprometieron a rezarlo en la hora que les había sido adjudicada.
Años más tarde surgieron iniciativas similares, como el Rosario Viviente que protagonizaban grupos de quince personas que se encargaban de rezar diariamente un solo misterio. De esta forma, el Rosario era rezado de forma conjunta por cada uno de los grupos.
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