Primicias
Tienen su origen en el Antiguo Testamento y consistían en la obligación de entregar los primeros frutos de la tierra y las primeras crías del ganado para el culto divino.
En el Cristianismo se estableció, a partir del siglo VI, como uno de los mandamientos de la Iglesia el pagar diezmos y primicias, sustituida en la actual redacción por la de atender a la Iglesia en sus necesidades.
En España, al igual que los diezmos fueron abolidas en el siglo XIX.
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