Prelados de Honor
Tras la reforma efectuada por el Papa San Pablo VI, en virtud del Motu Proprio Pontificalis Domus, de 28 de marzo de 1968, por el que se creó la Casa Pontificia, es el nombre que reciben los antiguos prelados domésticos.
El nombramiento como «Prelado de Honor» de Su Santidad era un reconocimiento que se otorgaba, con cierta frecuencia, a sacerdotes destacados de todo el mundo, propuestos por los respectivos obispos.
Sin embargo, el Papa Francisco tomó la decisión en 2014 de suprimir este título, aunque los que ya lo tuvieran concedido pueden seguir utilizándolo. Según informaron fuentes vaticanas, con esta medida se pretendía eliminar «el carrerismo y la ostentación en la Iglesia», en la línea trazada por el Papa San Pablo VI que por la citada reforma, había reducido los títulos honoríficos a los de Protonotario Apostólico, Prelado Doméstico (más tarde denominado Prelado de Honor» y Capellán Doméstico (después Capellán de Honor).
Ahora, la única distinción que puede ser concedida es la de Capellán de Honor y siempre a sacerdotes mayores de 65 años.
Hay que señalar que estas distinciones nunca se concedían a los miembros de las órdenes y congregaciones religiosas.
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