Precursor
Es el apelativo con el que se conoce a Juan el Bautista, «el más grande nacido de mujer», en palabras del propio Cristo que, como relatan los evangelios, era primo suyo.
La Virgen había acudido a atender a su prima Isabel cuando tuvo conocimiento de su embarazo, anunciado también por el arcángel San Gabriel.
Precursor es el que precede a otro, y así lo había anunciado su padre Zacarías en el momento de su nacimiento: «Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados» como repite la Iglesia cada día en el rezo de Vísperas.
Juan es el hombre que anunció la conversión como preparación para la llegada del Mesías y el que bautizó a orillas del Jordán. Cuando algunos quieren ver en él la figura del que esperan, no dudó en afirmar: «Yo os bautizo con agua, para que os arrepintáis; pero el que viene detrás de mí es mas poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar la correa de sus zapatos» (Lc. 3,16)
Y, sin embargo, es a él a quien acude Jesús para ser bautizado. «Soy yo quien necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?, demandará Juan. «Conviene que se cumpla así toda justicia» respondió el Señor (Mt. 3,14-15).
Encarcelado por Herodes en la fortaleza de Maqueronte, terminó siendo decapitado a petición de Herodías que le odiaba (Mc. 6.17-29).
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