Pontifical Romano
Es la obra que reúne las fórmulas y rúbricas utilizadas en aquellas ceremonias litúrgicas presididas por el Papa, un obispo o un abad, ya que son ellos quienes celebran pontificalmente, de donde proviene el nombre. Viene, por lo tanto, a complementar en ese aspecto al Ritual Romano, de uso por todos los sacerdotes.
A lo largo de la historia de la Iglesia existen numerosos precedentes encaminados a facilitar las celebraciones litúrgicas que quedaron reflejadas en distintos pontificales, pero fue el Papa Clemente VIII, a impulsos de lo establecido en el Concilio de Trento, quien por medio de la Bula Ex quo in Ecclesia Dei, de 20 de febrero de 1596, quien sancionó el primer Pontifical de uso obligatorio para toda la Iglesia. Del mismo se hicieron muy posteriormente otras tres ediciones oficiales o típicas, las de León XIII, en 1888, la de Pío XII, de 1950, y la de San Juan XXIII promulgada en 1962.
Estaba dividido en tres secciones: La primera dedicada al rito de la Confirmación, las diferentes ordenaciones, la bendición de los abades y abadesas, la consagración de las vírgenes, y la coronación de los reyes y de las reinas. En la segunda se reunían los ritos referidos a la dedicación de las iglesias y la tercera estaba dedicada a una serie de ceremonias de muy diversa índole como el anuncio de las fiestas anuales, la reconciliación de los penitentes el Jueves Santo, la bendición de los Santos Óleos, la degradación y rehabilitación de clérigos, las procesiones solemnes y el rito de absolución sobre el cadáver del Papa y de los obispos. Tras un apéndice encaminado a facilitar determinadas ceremonias, algunas de ellas no específicas de los obispos, contaba con un suplemento relativo a la consagración de los altares y la coronación de las imágenes de la Santísima Virgen, ceremonia que había ido adquiriendo carácter frecuente.
El Concilio Vaticano II, por medio de la constitución Sacrosanctum Consilium ordenó revisar el Pontifical Romano, al igual que el Ritual Romano y, como consecuencia de ello, fueron siendo publicados sucesivamente los distintos volúmenes que lo integran: El primero en ser editado fue el ritual de ordenación del diácono, del presbítero y del obispo, en 1968, al que siguieron el ritual de la consagración de vírgenes (1970); el ritual de la bendición del óleo de los catecúmenos y enfermos y de la consagración del crisma (1971); el ritual de la Confirmación (1972); el ritual para instituir acólitos y admitir candidatos al diaconado y al presbiterado, y para la promesa de observar el celibato (1973); y el ritual de dedicación de iglesias y altares (1973).
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