Oblación
Es la ofrenda que se hace a Dios, reconociendo su supremo dominio y excelencia. En este sentido la expresión más sublime la constituye el propio sacrificio de Cristo en la cruz, como aceptación de la voluntad del Padre, el cual la Iglesia renueva en la Eucaristía, como oblación pura en palabras de San Irineo.
Para el cristiano existe una oblación espiritual manifestada en su identificación con Dios, a través del cumplimiento de su voluntad.
Pero la palabra oblación se utiliza también para referirse a las aportaciones materiales de los fieles, realizadas de forma voluntaria. Es cierto que uno de los mandamientos de la Iglesia es el de «ayudarla en sus necesidades», cuya redacción vino a sustituir a la forma anterior de pagar diezmos y primicias. Por eso, muchos autores insisten en que, a pesar de esa obligación moral genérica, el carácter de su cuantía depende de la voluntad de cada uno.
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