Monacato
Con esta palabra que es sinónima de monasticismo y monaquismo, todas ellas derivas del término griego «monos», que significa «solo» se hace referencia a un movimiento surgido en los primeros siglos de la Iglesia cuando, al término de las grandes persecuciones, hubo personas que, como un sucedáneo del martirio, decidieron alejarse del mundo y retirarse a la soledad del desierto para practicar una rigurosa ascesis personal.
El desierto de Tebaida, en Egipto, fue el lugar elegido inicialmente por muchos de ellos que vivieron como eremitas o poniendo en práctica reclusiones más rigurosas o llamativas, como los estilitas.
Poco a poco, por razones prácticas fueron agrupándose para practicar el rezo comunitario en determinadas horas y, posteriormente, fueron surgiendo los primeros monasterios y las diferentes órdenes que, con una regla común, dieron origen al monacato occidental, llamado a tener una enorme influencia tanto en la propia Iglesia como en la cultura europea.
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