Misterios del Rosario
El rezo del Santo Rosario se lleva a cabo, en la actualidad, simultaneando la meditación en torno a un pasaje evangélico con el recitado de cada uno de los grupos de diez Avemarías que lo componen.
Fue el dominico fray Alberto de Castello quien, en 1521, escogió los 15 temas que, hasta la reforma impulsada por San Juan Pablo II, configuraban los correspondientes Misterios del Rosario: Gozosos, Dolorosos y Gloriosos.
Los Misterios Gozosos son:
La Encarnación del Señor
La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel
El Nacimiento de Nuestro Señor
La Presentación en el Templo
El Niños Jesús, perdido y hallado en el Templo.
Los Misterios Dolorosos son:
La Oración de Jesús en el Huerto
La Flagelación del Señor
La Coronación de Espinas
Jesús con la Cruz a cuestas
La Crucifixión del Señor
Los Misterios Gloriosos son:
La Resurrección del Señor
La Ascensión del Señor
La Venida del Espíritu Santo
La Asunción de Nuestra Señora
La Coronación de la Virgen como Reina y Señora de todo lo creado
San Juan Pablo II por medio de la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, de 16 de octubre de 2002, dio nueva forma al Rosario mediante la incorporación de los cinco Misterios luminosos, destacando la importancia de esta práctica y sus fundamentos bíblicos y teológicos.
Los Misterios Luminosos son:
El bautismo del Señor en el Jordán
Las bodas de Caná
La predicación del Señor
La transfiguración
La institución de la Eucaristía
Los misterios gozosos se contemplan los lunes y los sábados; los dolorosos, los martes y los viernes; los gloriosos, los miércoles y los domingos; los luminosos quedan reservados para los jueves.
Hasta la reforma de San Juan Pablo II, los misterios gozosos se contemplaban los lunes y los jueves; los dolorosos, los martes y los viernes; y los gloriosos, los miércoles, sábados y domingos.
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