Misa in Coena Domini
Es la que, en recuerdo de la Última Cena del Señor, se celebra en la tarde del Jueves Santo, no antes de las cuatro de la tarde ni después de las nueve.
El sagrario debe estar vacío y en el altar se dispone el copón con las formas necesarias para la comunión de ese día y la del Viernes Santo, día en el que no se celebra la Eucaristía.
Al finalizar la Misa se traslada procesionalmente el copón al monumento, donde permanecerá hasta el día siguiente.
El celebrante viste ornamentos blancos, aunque era tradición que si el que presidía era obispo, fuera revestido con capa pluvial morada antes de proceder al mandato o lavatorio de los pies.
Terminada la Misa, se procede a la denudación del altar, de forma sencilla o con los ritos que eran propios de esta ceremonia.
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