Ministro extraordinario
En todo sacramento existe un ministro ordinario encargado de administrarlo pero, en algunos de ellos, puede hacerlo un ministro extraordinario en determinadas circunstancias.
Así, el Bautismo puede ser administrado, en caso de necesidad, por cualquier persona bautizada que tenga intención de bautizar y utilice la fórmula prevista.
En el de la Confirmación, aunque el ministro ordinario es el obispo, puede delegar por causas muy justificadas en otro presbítero.
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