Mansionarius
Nombre con el que se conocía al sacristán, posiblemente relacionado con el cometido de los oficiales que cuidaban de las «mansiones» de los itinerarios romanos.
En la Corte Papal había un mansionarius que protagonizaba una curiosa ceremonia, llamada cornommania, que tenía lugar el sábado «in albis». Ese día, el Papa acompañado por el clero y el pueblo se dirigía a la basílica de Letrán. En la comitiva marchaba el mansionarius, revestido de un alba blanca y coronado de flores en forma de cuernos. En la mano portaba el phinobolum, un instrumento de bronce con cascabeles. Al llegar al lugar se disponían en círculo y mientras cantaban el Eya preces de Laudes, en el centro el mansionarius bailaba y hacía sonar su instrumento.
Uno de los arciprestes montaba una mula al revés. Frente a la cabeza del animal se colocaba un recipiente con varios denarios que el arcipreste debía intentar coger. El resto de los arciprestes entregaban al Papa unos presentes. El de Santa María in vía lata le daba un zorro que soltaban inmediatamente; el de Santa María in aquiro un gallo, el de San Eustaquio una cierva, y el resto unas coronas. Al final el Pontífice distribuía monedas entre todos los que habían participado. Esta singular ceremonia cayó en desuso en el siglo XII, al parecer por motivos económicos.
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