Locutorio
Es el lugar donde en los monasterios, los monjes podía hablar, algo que determinadas reglas prohibían el resto del día. Se trataba de una sala, generalmente ubicada en una de las pandas del claustro y, en estos casos, se solía denominar locutorio interno.
En los conventos de religiosas de clausura pontificia existen también locutorios, con carácter externo, en los que las monjas pueden comunicarse con las personas que les visitaban, de las que estaban separadas por una reja, habitualmente, doble e incluso provista de una red entre ambas. En la actualidad, el cerramiento se mantiene pero es más sencillo.
No se permitía la comunicación, sin estar presente otra religiosa de las designadas como escuchas que debía situarse a la distancia suficiente para oír todo lo que se hablaba, aunque fuera en voz baja. La escucha no podía ser elegida por la persona que iba a comunicarse con el exterior, sino que era designada por la superiora o prelada.
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