Llave del monumento
El arca en la que se reserva el Santísimo en el monumento el día de Jueves Santo, dispone como todos los sagrarios de una llave para su cerradura que, habitualmente, se conserva en una cajita.
Sin embargo, hay lugares con curiosas tradiciones vinculadas a su custodia. Así, por ejemplo, en la localidad de Épila (Zaragoza) se le entrega al Alcalde quien la cuelga al cuello y se retira a su domicilio donde permanece enclaustrado hasta el Viernes Santo, período de tiempo en el que acuden a visitarle los vecinos. En otras ciudades españolas también se encomendaba a la máxima autoridad civil, como el Gobernador en las capitales de provincia, aunque en estos casos no era la llave real, sino una reproducción de la misma.
Una costumbre similar tenía lugar en Lima, donde el arzobispo colgaba la llave del cuello del Presidente de la República del Perú.
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