Libertad
El Catecismo de la Iglesia Católica dedica un extenso apartado a la «Libertad del hombre», de la que afirma que es «el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así o por sí mismo acciones deliberadas».
La libertad es una de las cualidades fundamentales del hombre, en virtud de la cual lo hace responsable de sus actos y, por ello, el propio Creador le permitió la posibilidad de elegir entre el bien y el mal.
Pero, aunque la libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, el hombre puede rechazar la acción de la gracia y poner en peligro su salvación, porque la libertad humana es finita y falible, sin que le confiera el derecho a decir o hacer cualquier cosa, sino que debe estar orientada a participar en el Misterio de la Redención de Cristo que fue quien, para ser libres nos libertó, como se enseña en la Epístola a los Gálatas (5, 1).
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